Aunque los incrementos se produjeron inmediatamente tras el inicio del conflicto, los agricultores y ganaderos han señalado que las importaciones no provienen de Oriente Medio y que las cooperativas ya disponían del insumo

La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán provocó un descenso del crudo aproximadamente del 14% en el mercado internacional durante el primer día de alto el fuego. Este retroceso en los precios a nivel macroeconómico aún no se ha reflejado en la microeconomía, donde sectores como la agricultura y la ganadería han sufrido incrementos en los costos de carburante, que a su vez han elevado el precio de los fertilizantes agrarios.
“Al comenzar el conflicto, el gasóleo agrícola que consumimos aumentó un 40%. Sin embargo, con la tregua vigente, aún no hemos visto ninguna reducción en el precio del combustible que se aproxime al 15% que bajó el barril de Brent”, comentó Javier Fatas, productor de cereales y portavoz de la organización agraria COAG.
El agricultor lamentó que, en estas situaciones, “los precios son especulativos a futuro”, pues se disparan desde el primer instante que surge cualquier conflicto, “especialmente debido a los oligopolios presentes en estos sectores y su capacidad para influir en ello”, pero luego, cuando los precios internacionales caen, “es mucho más lento que ese alivio llegue al consumidor final”.
Las cooperativas ya disponen del fertilizante
A pesar de que el precio de los carburantes aumentó inmediatamente tras el inicio del conflicto, los agricultores y ganaderos españoles han identificado dos motivos clave que impiden que el precio del fertilizante debiera haberse incrementado: las importaciones de este insumo no proceden de Oriente Medio y las cooperativas firman contratos de importación con varios meses de anticipación.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este viernes que el Plan integral de respuesta a la crisis en Oriente Medio movilizará 5.000 millones de euros para "proteger a los ciudadanos, apoyar a las pymes, al sector primario y, por supuesto, a la industria".
En este contexto, Fatas explicó que tanto ganaderos como agricultores habitualmente forman parte de cooperativas o estructuras encargadas de adquirir el fertilizante con previsión, por lo que muchas ya tienen asegurada una parte de los nutrientes que usarán en los próximos meses.
Además, subrayó que son cuatro grandes empresas las responsables de importar este producto para luego distribuirlo a cooperativas y otras distribuidoras menores. Estas empresas no solo introducen fertilizantes, sino que en numerosos casos realizan las mezclas, dado que “el nitrógeno puede provenir de Argelia o Rusia, mientras que el fósforo puede originarse en la zona del Mediterráneo”, por lo que compran diferentes componentes para ensamblar los fertilizantes en España.
“El aumento para el consumidor será mucho mayor”
Debido a la subida en el costo de los fertilizantes, los agricultores exploran alternativas, tanto en las técnicas de fertilización como en la selección de cultivos que demandan menos de estos insumos. “Existen cultivos extensivos, como los cereales, que permiten aplicar menos fertilizante y luego prolongar su uso o asumir cierta parte de la cosecha, pero otros sectores, como los hortícolas o frutícolas, necesitan su aplicación de manera más crítica”, explicó Fatas.

Otra posibilidad para los agricultores es modificar el tipo de cultivo. “Este año observamos una mayor apuesta por el girasol, dado que inicialmente no requiere una carga elevada de fertilizantes”, explicó el productor. Asimismo, si el conflicto se prolonga, una opción podría ser cultivar cereal de invierno, que requiere fertilización, pero en menor cantidad que otros cultivos.
“Los hortícolas se verán más afectados porque demandan aportes constantes de fertilizantes. Existen cultivos alternativos menos productivos, pero también menos exigentes en cuanto a fertilización”, añadió, destacando que una posible solución es utilizar fertilizante orgánico, proveniente de animales, aunque estos ya están comprometidos y, si suben los precios de unos, también aumentan los de los demás.
Tras analizar el impacto para los consumidores, Fatas señaló que sectores como el cereal o el forraje presentan precios más globalizados y experimentarán pocas variaciones, pero el hortícola podría registrar aumentos notables si el conflicto se mantiene.
“Parte del sector reduce las plantaciones ante los costos de producción crecientes, lo que resulta en una menor producción y el encarecimiento del producto”, apuntó Fatas, advirtiendo que “si esa escasez provoca una subida de precios en origen, el aumento para el consumidor final será aún mayor.”

