La representación legal de Sergio Ríos, exchofer de Luis Bárcenas, ha desistido en su intención de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, declare en el juicio relacionado con el caso Kitchen.
Grande-Marlaska iba a contestar por escrito, tal como permite la legislación para ministros y al presidente del Gobierno, pero finalmente no hará falta tras la decisión del nuevo abogado de Ríos.
Sergio Ríos habría sido reclutado como informante de la red parapolicial que vigilaba a Bárcenas, percibiendo un pago mensual de 2.000 euros y obteniendo una plaza en la Policía.
El excomisario Villarejo, también imputado en el proceso, apodó a Ríos como «cocinero» o «K2», y existen grabaciones que evidencian su vínculo durante la operación.
La defensa de Sergio Ríos, antiguo chófer de Luis Bárcenas, ha desistido de solicitar que el actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, testifique en el juicio del caso Kitchen, que investiga el supuesto espionaje al extesorero del PP.
Como integrante del Gobierno, Marlaska iba a responder por escrito, tal como había solicitado.
Según informó EL ESPAÑOL, la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional le concedió esta opción, contemplada por la ley para ministros y el presidente del Gobierno.
Por ello, el tribunal solicitó el 1 de abril a la defensa de Ríos que presentara el listado de preguntas que el ministro debía responder por escrito.
Sin embargo, el nuevo abogado del exchofer, Javier Ignacio Navarro, comunicó recientemente a la Audiencia Nacional que renuncia a que Marlaska declare.
La declaración del ministro había sido solicitada por el anterior letrado de Ríos y estaba fijada para el próximo 11 de mayo, pero finalmente no se llevará a cabo.
Cabe destacar que Grande-Marlaska ejerció como magistrado en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, además de ser juez instructor en la misma instancia.
En 2018, tras la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno y la salida de Mariano Rajoy de Moncloa, Marlaska asumió el cargo de ministro.
De este modo, el bilbaíno se convirtió —dejando de lado la breve etapa en la que Juan Ignacio Zoido estuvo al frente del Ministerio del Interior— en sucesor de Jorge Fernández Díaz, uno de los principales acusados en el caso Kitchen.
Zoido también está llamado a declarar como testigo en este proceso y lo hará —de manera presencial— el próximo 23 de abril.
Sergio Ríos
La investigación del caso Kitchen revela que la supuesta red parapolicial que vigilaba a Bárcenas reclutó a Sergio Ríos como colaborador, a cambio de un pago mensual de 2.000 euros procedentes de fondos reservados, además de proporcionarle un arma de fuego.
De igual forma, se le prometió que el entonces chófer de la familia Bárcenas se incorporaría a la Policía, lo que finalmente ocurrió en 2017, tras un polémico proceso selectivo en el que terminó en el penúltimo puesto de su promoción. De los 254 aspirantes aprobados en esa convocatoria, Ríos ocupó la plaza número 253.
Fue el excomisario José Manuel Villarejo, otro implicado en el caso Kitchen —término que significa «cocina» en inglés—, quien bautizó a Ríos con los alias «cocinero» o «K2», usados como claves.
En una ocasión, Villarejo explicó que eligió ese apodo por la coincidencia del nombre con el chef Sergi Arola; en otra, afirmó que el sobrenombre reflejaba la función asignada al chófer, que consistía en acceder a detalles cotidianos sobre los Bárcenas.
La investigación revela que Sergio Ríos habría recibido aproximadamente 50.000 euros de fondos reservados desde que supuestamente fue captado como informante por la red parapolicial en 2013.
Existen grabaciones secretas realizadas por Villarejo que documentan sus conversaciones con Ríos.
En uno de los clips, el excomisario dice: «Vas a tener un sueldo mensual de 2.000 pavos para tus gastos… Esto es un asunto de Estado».
En otro momento afirma: «Lo importante es lo que ese tío [Bárcenas] tenga oculto. Necesitamos localizar los pinchos [pendrives] y los documentos que puedan perjudicar».

