Con la problemática de las vibraciones resuelta, el próximo objetivo es aprovechar al máximo una unidad de potencia cuya fiabilidad sigue siendo cuestionable.
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La etapa actual muestra un panorama tan inusual como frustrante. El nuevo reglamento no termina por convencer prácticamente a nadie.
Además, hay que sumar al contexto el inesperado aplazamiento del campeonato. Baréin, previsto para el próximo fin de semana, junto con Arabia Saudí, pospuesto dos semanas después, han sido cancelados debido a los conflictos bélicos.
Esta pausa, como sucede con casi todo en este deporte, tiene una doble interpretación. Para la FIA, representa una oportunidad para analizar posibles modificaciones en el reglamento. Para Aston Martin, también tiene dos caras: una negativa, ya que el progreso real se logra en pista; y otra positiva, que brinda la posibilidad de trabajar sin presión mediática, con tiempo suficiente para ajustar lo que no funciona.
La diferencia con los demás equipos es considerable. Ahora quedará por ver hasta dónde podrá reaccionar la escudería británica, junto a Honda, para conseguir mejorar lo visto hasta ahora: un coche incapaz de competir con garantías y una balance preocupante, con apenas un monoplaza que cruzó la línea de meta en las tres primeras carreras.
Las modificaciones previstas para Miami
De cara a Miami, las actualizaciones serán necesariamente limitadas. La normativa impide introducir cambios drásticos en el motor, la gran debilidad del AMR26. No obstante, según informa The Race, Honda estaría trabajando en la posibilidad de presentar una nueva versión de la unidad de potencia.
Eso sí, el propósito de esta actualización no será aumentar el rendimiento, sino atender a un aspecto más urgente y básico: elevar la fiabilidad. La prioridad es que ambos pilotos finalicen la carrera sin problemas. Incluso, dicha mejora podría afectar negativamente al rendimiento, como sucedió en el GP de Japón.
Un ingeniero de Honda examina el AMR26 durante el GP de China.
Porque el plan a corto plazo se limita a resistir. Hasta que la FIA autorice el ADUO, la prioridad principal será solucionar los problemas de fiabilidad y, solo después, pensar en recuperar el desempeño.
Las mejoras inmediatas son imprescindibles para evitar que el equipo repita la imagen de vulnerabilidad mostrada en las primeras tres citas del año, aunque su alcance real es bastante limitado. Lo verdaderamente relevante llegará cuando la FIA permita una intervención más profunda en el núcleo de la unidad de potencia.
Hasta entonces, todas las medidas serán temporales, parches con poco margen para cambiar significativamente el rendimiento del coche.
Meta: no ser el equipo más débil
El problema es que, incluso en el escenario más optimista, la realidad competitiva de Aston Martin continúa siendo muy difícil. En el mejor de los casos, el equipo podría aspirar en Miami a competir con Cadillac para no ser el último de la parrilla.
Quien mantiene una actitud optimista, sin embargo, es Fernando Alonso. Lo sorprendente es justamente esto, pues no suele ofrecer discursos vacíos ni crear falsas expectativas. Tras el GP de Japón, el asturiano reiteró la necesidad de mantener la unidad dentro del equipo y de continuar el trabajo constante desde ambas fábricas.
🗣️ Fernando Alonso: «El equipo no está sentado a una silla mirando los árboles, están trabajando fuertemente»#JaponDAZNF1 🇯🇵 pic.twitter.com/MIQyBs6zi6
— DAZN España (@DAZN_ES) March 28, 2026
Alonso sigue convencido de que el potencial del coche es superior a lo mostrado hasta ahora y confía en que Aston Martin acabará encontrando la solución.
«Lo veremos dentro de un par de meses. Al inicio de 2023, McLaren empezó último y terminó delante al final de la temporada. Quizá sea excesivo optimismo, es el escenario ideal, pero la temporada es larga y, si entendemos y solucionamos los problemas, tendremos tiempo para afrontar una segunda mitad o el último tercio del año en mucho mejor situación. Es en lo que estamos centrados ahora».
Aston Martin está preparando modificaciones significativas y es lógico esperar que, en algún momento, se vean mejoras visibles en el rendimiento. El problema radica en el punto de partida. El equipo arrancó demasiado atrás y la diferencia con el resto sigue siendo muy amplia.
Actualmente, el objetivo inmediato parece mucho más modesto que meses atrás: alcanzar el nivel de Cadillac. Considerando la posición actual de Aston Martin, incluso eso se consideraría un avance.

