Pedro Sánchez cambia con frecuencia a sus colaboradores más cercanos, con una velocidad mucho mayor que otros dirigentes políticos.
Entre sus antiguos asistentes próximos se encuentran casos de ascensos a nuevas funciones, salidas forzadas, procesos judiciales y redistribución de tareas.
María Jesús Montero es la última en dejar la vicepresidencia primera, mientras que Carlos Cuerpo ha sido designado para ocupar ese puesto en un tiempo récord.
La propensión de Sánchez a relevar a sus personas de confianza afecta tanto a integrantes del Gobierno como a colaboradores del PSOE y de La Moncloa.
Cuando alguien supera el complejo proceso para convertirse en la mano derecha o persona de máxima confianza de Pedro Sánchez, en realidad, comienza la cuenta regresiva para perder esa posición de forma rápida. Antes que suceda lo habitual con otros líderes.
Porque al presidente del Gobierno y líder del PSOE le duran muy poco quienes ocupan ese rol de principal colaborador.
Claro que no todos finalizan igual ni por las mismas razones, pero siempre son sustituidos por Sánchez en un tiempo mucho menor en comparación con otros dirigentes políticos dentro y fuera de España.
Algunos terminan en prisión, otros asumen nuevas responsabilidades políticas, unos son sacrificados por el jefe y otros abandonan la política.
La más reciente en dejar ese puesto ha sido María Jesús Montero, quien dejó de ser su vicepresidenta primera, sacrificada por Sánchez para que primero sea candidata en Andalucía y, tras el 17 de mayo, probablemente, lidere la oposición en aquella comunidad.
Un notable sacrificio y forzado, pues ni ella misma lo deseaba.
El último en sumarse a la lista de manos derechas de Sánchez es Carlos Cuerpo, que en un plazo sorprendentemente corto ha pasado a ocupar la vicepresidencia primera.
Previo a él, Nadia Calviño desempeñó dicho papel, para luego ser destinada al Banco Europeo de Inversiones.
Antes fue Carmen Calvo, quien pasó de vicepresidenta primera a presidenta del Consejo de Estado.
A esos cuatro vicepresidentes primeros se añade Teresa Ribera, que fue la persona de mayor confianza como vicepresidenta y ahora es comisaria europea, también por decisión de Sánchez. Cabe destacar que todos ellos muestran perfiles muy distintos: políticos, técnicos, juristas…
En el PSOE, también estuvieron como manos derechas de Sánchez José Luis Ábalos y Santos Cerdán. El primero se sentará el lunes en el banquillo judicial por primera vez tras ser apartado prematuramente por Sánchez.
Cerdán permanece en su localidad a la espera del desarrollo de su proceso penal.
Adriana Lastra también perdió ese estatus en el partido. Fue portavoz parlamentaria y responsable de Organización; ahora es delegada del Gobierno en Asturias, alejada del líder socialista.
Esta peculiar tendencia de reemplazar rápidamente a sus “manos derechas” la mostró Sánchez ya en la oposición. Por ejemplo, su fiel escudero en el PSOE fue César Luena, quien luego fue desprendido de esa posición y ahora ejerce como eurodiputado.
Juan Manuel Serrano fue la persona de mayor confianza y jefe de Gabinete, pero fue desplazado al llegar Sánchez a La Moncloa, siendo enviado posteriormente a Correos.
Del puesto de jefe de Gabinete en La Moncloa, considerado de máxima confianza presidencial, han pasado sucesivamente Iván Redondo, Óscar López y actualmente está Diego Rubio. En ocho años hubo tres personas con perfiles muy distintos: un consultor, un político y un académico.
Redondo optó por la actividad privada; López es ministro, cercano a Sánchez, aunque ya no tan estrechamente vinculado.
Tampoco forma parte del entorno Paco Salazar, su asesor principal, acusado de acoso sexual.
Permanece próximo a Sánchez y con alta confianza Félix Bolaños, actuando como vicepresidente de facto, sin que el presidente le otorgue oficialmente ese rango.

