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28 septiembre 2025Actualizado 3 minutosTiempo de lectura: 7 min
En 1968, Bill Anders, integrante de la misión Apolo 8, capturó una imagen de la Tierra que se volvió histórica, transformó la vida de muchas personas e inspiró a toda una generación.
Christina Koch nació once años después de ese acontecimiento y, cuando era niña, tenía un póster de "Earthrise", conocida como "Salida de la Tierra", la icónica fotografía tomada desde la órbita lunar que muestra la Tierra parcialmente en sombra y el paisaje lunar en primer plano.
Ella recuerda aquel instante en que vio la imagen por primera vez. Fue en ese preciso momento cuando decidió convertirse en astronauta.
No sólo logró alcanzar esa meta importante, sino que el miércoles 1 de abril se convirtió en la primera mujer en viajar alrededor de la Luna con la misión Artemis II de la NASA.
Comparte la misión con otros tres astronautas, entre ellos el comandante Reid Wiseman, el canadiense Jeremy Hansen y Victor J Glover, quien es el primer hombre negro en orbitar la Luna.
Está previsto que la misión llevará a la tripulación más lejos de la Tierra que cualquier ser humano en la historia, alcanzando aproximadamente 400.000 km en el punto más distante.
Koch ha calificado su papel en Artemis II como "un privilegio y una responsabilidad enorme", expresando su profundo agradecimiento hacia aquellos que allanaron el camino hasta este viaje histórico.
Para ella, este vuelo representa literalmente un sueño hecho realidad ya que, al igual que el Apolo 8 que la inspiró en su infancia, sobrevolará la Luna preparando el terreno para una misión futura que aterrizará y eventualmente establecerá una presencia permanente en la superficie lunar.
En una entrevista con la NASA, señaló que espera que su expedición permita a nuevas generaciones vivir una experiencia similar a la que tuvo ella y contribuya a que el mundo sea un lugar más esperanzador, tal como ocurrió con la misión Apolo 8 en 1968.
"El hecho de que un ser humano estuviera detrás de la cámara le dio mayor profundidad a la imagen y modificó nuestra percepción sobre nuestro propio planeta", afirmó.
"La Luna no solo es un símbolo para reflexionar sobre nuestro lugar en el universo; también es una guía para la ciencia y para entender nuestro origen".

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La misión Artemis II de la NASA representa un hito importante con el regreso de una tripulación a la órbita lunar, algo que no había ocurrido en más de cinco décadas.
El comandante Reid Wiseman declaró en una conferencia de prensa que planean sobrevolar extensas zonas de la Luna hasta ahora inexploradas, utilizando para ello la nave espacial Orión, a la que el equipo de astronautas decidió llamar Integrity.
"El nombre Integrity refleja los valores de confianza, respeto, honestidad y humildad que caracterizan a toda la tripulación y a los numerosos ingenieros, técnicos, científicos, planificadores y visionarios imprescindibles para que la misión sea un éxito", explicaron en un comunicado.
Batidora de récords
Christina Koch nació en Grand Rapids, Michigan, y creció en Jacksonville, Carolina del Norte.
Según su biografía en la web de la NASA, los veranos que pasó en la granja familiar de Michigan le inculcaron el valor del esfuerzo y el gusto por los retos desde muy joven.
Como mencionó en un video de la NASA de 2020, siempre la motivaron "aquellas cosas que me hacían sentir pequeña, que me hacían reflexionar sobre la inmensidad del universo, mi posición en él y todo lo que aún queda por descubrir".
Después de obtener títulos en Física e Ingeniería Eléctrica, Koch trabajó como investigadora asociada en el Programa Antártico de Estados Unidos y como ingeniera eléctrica en el Departamento Espacial del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, entre otros cargos.
Su trayectoria como astronauta comenzó en 2013, en una promoción que incluyó a la mayor cantidad de mujeres seleccionadas en el programa de la NASA —3 mujeres y 4 hombres— e integrada también por Victor Glover, piloto de Artemis II.
En octubre de 2019 realizó, junto a Jessica Meir, la primera caminata espacial compuesta exclusivamente por mujeres.

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Ambas astronautas abandonaron la Estación Espacial Internacional (EEI) y permanecieron siete horas realizando actividades extravehiculares para reemplazar una unidad de control de energía que estaba dañada.
Al rememorar aquel momento junto a Meir, Koch declaró a NBC News: "Cuando recibimos permiso para salir de la esclusa de aire y finalmente lo hicimos, nos sujetamos a una barandilla y nuestras miradas se cruzaron".
"Sabíamos lo especial que era ese instante y permanecerá imborrable en mi memoria".
Durante esa misión completó otras cinco caminatas espaciales, sumando un total de 42 horas y 15 minutos fuera de la nave.
Al regresar, a principios de 2020, hizo historia al establecer el récord del vuelo espacial más prolongado para una mujer, tras permanecer 328 días consecutivos en la EEI.
Además del conocimiento adquirido tras participar en más de 200 investigaciones, Koch retornó con datos valiosos sobre los efectos del espacio en el cuerpo humano, como destacó el científico de la NASA Bryan Dansberry.
"Mientras nos preparamos para misiones a la Luna y eventualmente a Marte, es fundamental comprender el impacto [de la permanencia en el espacio] en el cuerpo humano", señaló Dansberry.
Koch completó 5.248 órbitas terrestres y recorrió 223 millones de kilómetros, equivalente a 291 viajes de ida y vuelta entre la Tierra y la Luna.
"Me sentí muy emocionada y feliz en ese momento", declaró a la prensa tras aterrizar en una superficie nevada de Kazajistán, aún sentada fuera de la cápsula.
Posteriormente comentó que su objetivo es inspirar a futuras generaciones de exploradores espaciales.
"Para mí, fue fundamental ver personas con quienes pudiera identificarme durante mi infancia, mientras imaginaba mis posibilidades y mis sueños. Ser una fuente de inspiración para otros representa un verdadero honor".
"¿Estamos solos?"

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Mientras se preparaba para la misión Artemis II, Koch reunió notas escritas a mano por personas cercanas a ella para llevarlas consigo y mantener una "conexión táctil" con sus seres queridos en la Tierra.
Con su esposo, comentó que el viaje fue un tema de conversación frecuente, donde él preguntaba "cuáles son los momentos clave, en qué fases hay mayor riesgo, cuándo puede estar tranquilo y cuándo debe estar pendiente del televisor".
También abordaron aspectos prácticos, como el hecho de que Artemis no será igual a su misión en la Estación Espacial Internacional: no habrá llamadas informales desde la órbita ni posibilidad de preguntarle rápidamente dónde está algo en la nave.
"No podrá llamarme para saber dónde está algo en la casa", contó riendo. "Tendrá que encontrarlo por sí mismo".
El rol de Koch en Artemis II es el de especialista de misión, encargada de llevar a cabo las tareas técnicas y científicas a bordo, que incluyen operar los sistemas de la nave, monitorear experimentos y asegurar que todo funcione durante el vuelo.
Esta función se adapta perfectamente a su formación profesional: es ingeniera eléctrica y física, ha trabajado con instrumentación científica y ya fue ingeniera de vuelo en la EEI, un rol también enfocado en la operación técnica de la misión.
Koch detalló que el equipo tendrá la oportunidad de observar la superficie lunar con gran precisión durante tres horas.
"Aunque parezca increíble, los ojos humanos son unos de los instrumentos científicos más eficientes que poseemos", afirmó.
Además, Koch comentó que los geólogos de la NASA están muy entusiasmados con que los cuatro astronautas puedan observar directamente la Luna.
"Hemos entrenado para convertir esa observación en respuestas a preguntas cruciales de nuestro tiempo, como: ‘¿Estamos solos?’", añadió.
"Podremos buscar esa respuesta en futuras misiones a Marte, pero esta expedición puede ser el primer paso para que la humanidad la encuentre".

