El exfutbolista belga, retirado en 2023, lleva un estilo de vida sencillo como padre de cinco hijos y entregado a sus pasatiempos.
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Eden Hazard ha encontrado su propia extensión del tiempo en Madrid. Alejado del bullicio del Bernabéu y de las lesiones que precipitaron su retiro, el belga vive inmerso en una rutina familiar tranquila, con la capital como centro y la bicicleta y el vino como nuevas escapatorias.
«Mi vida es bastante sencilla. Soy padre de cinco hijos. Ahora me dedico más a ser taxista que futbolista, pero no hay problema», explicaba hace unas semanas en una entrevista con The Guardian, donde reveló que decidió quedarse en Madrid «por la familia, los niños, el clima y la comida».
La última novedad llegó sobre dos ruedas. Hazard reapareció en redes con casco, equipación profesional y una frase que combinaba alivio y motivación: «Feliz de volver a montar en bici… el próximo reto está cerca». No se trataba solo de una imagen.
Hace un tiempo completó una exigente ruta ciclista en Mallorca, cubriendo más de 167 kilómetros; uno de los eventos amateurs más exigentes del calendario en la isla. Al llegar a la meta, exhausto y con una sonrisa, dejó dos frases que se volvieron virales: «Muy duro, amigo» y «Las piernas así. Los primeros kilómetros perfectos, pero los últimos 25… imposible».
La escena —Hazard agotado, con una cerveza en mano celebrando el logro— conectó rápidamente con los seguidores. El jugador que durante años lidiaba con su físico en el Real Madrid ahora enfrenta desafíos de resistencia por pura diversión, lejos de cualquier presión contractual.
Eden Hazard, en un acto Europa Press
No obstante, la bicicleta es solo una parte de su nueva etapa. Hazard ha aprovechado el retiro para consolidar una forma de vida centrada en su hogar. Se describe como un padre presente, que disfruta de «las cosas simples» junto a su esposa y sus cinco hijos, dedicando gran parte del día a gestionar colegios, entrenamientos y actividades extraescolares.
El fútbol, según admite, quedó relegado a ver partidos por televisión y asistir a algunos eventos esporádicos, pero ha dejado de ser el núcleo de su identidad.
Paralelamente, el belga ha comenzado a desarrollar una faceta empresarial relacionada con el vino. En los últimos meses se ha unido a otras leyendas como Ronaldinho, Shevchenko, Buffon y Zamorano para lanzar vinos de autor, un proyecto que integra imagen, narrativa y un producto gourmet.
Hazard reconoce que durante su trayectoria profesional apenas consumía alcohol, pero ahora considera el vino un ámbito donde puede aprender, socializar y, al mismo tiempo, invertir junto a otros exfutbolistas.
Le gusta compararlo con su antigua profesión: no es solo una experiencia puntual, sino una «carrera» que exige cuidar todo el proceso, desde la viña hasta la copa.
Al proyectar el futuro, sus palabras distan mucho de los rumores de fichajes o roles en los banquillos. «Solo deseo que me recuerden como un buen jugador y alguien divertido», expresó, antes de describir la vida que imagina: «Me veo como un abuelo feliz, con el cabello blanco, rodeado de mis hijos. Esa es la vida que quiero».
Entre los atascos madrileños llevando a sus hijos, las extensas rutas en bicicleta por Mallorca y las catas de sus propios vinos, Hazard ha encontrado algo similar a eso: un estilo de vida menos visible, pero mucho más personal.

