El extenista suizo ha estado canalizando su capital en distintos proyectos que le han posicionado entre los líderes del ranking Forbes.
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Roger Federer, el tenista suizo conocido por su estilo impecable y que ganó 20 Grand Slams, colgó la raqueta en septiembre de 2022 tras un emotivo despedida en la Laver Cup, donde se destacaron las lágrimas de su colega, Rafa Nadal.
A sus 44 años, se dedica principalmente a su esposa y a sus cuatro hijos, aunque continúa apareciendo en algunos torneos y participando en partidos de exhibición cuyo propósito no es competir por la victoria.
No obstante, permanece muy activo en el ámbito de las inversiones, gestionando su propia fundación y canalizando su capital hacia diversos proyectos que pueden generar rendimientos. Un ejemplo es la compra de un 3% de la marca de zapatillas ‘On Running’.
Luego de la salida a bolsa de esta empresa, su participación está valorada en más de 500 millones de dólares, lo que impulsó al suizo hacia los primeros lugares en la lista de Forbes en 2026.
También apostó por ‘NotCo’, una startup chilena de alimentos ‘plant-based’ que utiliza IA. Esta inversión la hizo en conjunto con otras celebridades, como Lewis Hamilton, entre otros.
Roger Federer, en un acto de la Laver Cup Europa Press
Sin embargo, su inversión más significativa está destinada a su propia fundación, la ‘Roger Federer Foundation’, establecida en 2003, que ha invertido más de 70 millones de dólares en la educación de niños tanto en Suiza como en África.
Durante la pandemia, el suizo, a través de su fundación, aportó 1 millón de dólares para asegurar la alimentación de 64.000 personas en situación vulnerable. Son inversiones que no generan un retorno financiero, pero sí un impacto social profundo.
A pesar de ser uno de los mejores tenistas de la historia, Federer ha colaborado con múltiples marcas que le han proporcionado patrocinios significativos.
La más emblemática es Rolex, una firma de relojes que reconoció en Federer la figura ideal para promocionar sus productos. No obstante, su movimiento más estratégico fue dejar Nike para firmar con Uniqlo un contrato valorado en 300 millones en diez años.
Gracias a la considerable fortuna acumulada, Federer puede destinar recursos a proyectos que no generan beneficios económicos pero que benefician a numerosas personas que realmente dependen de ese apoyo para sobrevivir.

