Razones por las que los astronautas de Artemis II no aterrizarán en la Luna a diferencia de las misiones Apolo, a pesar del progreso tecnológico de las últimas cinco décadas

Edwin 'Buzz' Aldrin en la luna el 20 de julio de 1969.

Fuente de la imagen, NASA/Getty Images

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"En la actualidad, un teléfono móvil tiene mayor capacidad de procesamiento que toda la NASA en 1969, cuando por primera vez envió dos astronautas a la Luna."

La afirmación del reconocido físico y divulgador Michio Kaku puede matizarse o incluso cuestionarse dependiendo del método empleado para medir esa "potencia computacional".

No obstante, resulta indiscutible que la tecnología ha progresado de manera exponencial desde el histórico "pequeño paso para el hombre" dado por Neil Armstrong durante la misión Apolo 11 en 1969.

En total, 24 astronautas de la NASA han viajado hacia la Luna en las misiones Apolo. Sin embargo, desde 1972, no ha habido ningún alunizaje humano.

Y, por ahora, no se prevé un nuevo desembarco humano en nuestro satélite natural.

Aunque se destaque la importancia histórica de la misión Artemis II, que despegó este miércoles desde Florida con destino a la Luna, ninguno de sus cuatro astronautas aterrizará en su superficie.

Para eso habrá que esperar al menos hasta Artemis IV, prevista para 2028.

Uso "al menos" porque Artemis II estaba originalmente programada para noviembre de 2024, pero varios contratiempos técnicos ocasionaron retrasos.

Durante sus 10 días a bordo de la nave espacial Orión, los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor J. Glover y Jeremy Hansen orbitan la Luna y realizan múltiples maniobras preparatorias para el futuro alunizaje.

Este propósito también será parte central de la misión Artemis III, cuyo lanzamiento se proyecta para el próximo año.

Entonces, surge la pregunta: ¿por qué repetir ensayos para algo que EE.UU. logró hace cinco décadas?

Esa gran proeza

Resulta complejo describir la magnitud de la hazaña que significó la llegada del ser humano a la Luna.

Incluso los términos "gran" y "hazaña" parecen quedarse cortos.

Tal vez la mejor manera de dimensionarla sea considerar que Neil Armstrong es una de las pocas figuras del siglo XX que probablemente seguirá siendo recordada en el siglo XXX.

Sin embargo, aun con eso, se estaría subestimando el esfuerzo y conocimiento de miles de personas que hicieron posible que Armstrong y Edwin "Buzz" Aldrin pisaran la Luna el 20 de julio de 1969, una fecha imborrable para quienes vivieron ese momento.

De izquierda a derecha, los astronautas Jeremy Hansen, Victor J. Glover, Christina Koch y Reid Wiseman

Fuente de la imagen, NASA/Aubrey Gemignani/Handout/Anadolu via Getty Images

La denominada "conquista" lunar tuvo lugar en el contexto de la Guerra Fría y representó la primera, y mayor, victoria de EE.UU. en la carrera espacial, que hasta entonces dominaba la Unión Soviética.

Aunque aterrizar en la Luna fue un logro científico y tecnológico, detrás de la costosa inversión había también motivos políticos y propagandísticos.

"En la práctica, convencer al Congreso para aprobar un presupuesto tan elevado era muy difícil, ya que, desde una perspectiva científica, no existían suficientes razones para regresar a la Luna", indicó a BBC Mundo Michael Rich, profesor de Astronomía en la Universidad de California en Los Ángeles, en 2017.

De hecho, durante los años del programa Apolo, el gobierno estadounidense asignaba cerca del 5% de su presupuesto federal a la NASA, mientras que para 2026 esta cifra es solo del 0,35%.

Cuando el programa fue suspendido en 1972, "los costos se habían elevado mucho y las prioridades cambiaron", comentó Rebecca Morelle, editora científica de la BBC.

Agregó que "el enfoque se trasladó hacia un destino más económico: la órbita terrestre baja", siendo la Estación Espacial Internacional un ejemplo destacado de esa estrategia.

"La exploración sostenible, tanto del espacio como del planeta, demanda un compromiso político sólido, financiamiento previsible y un objetivo claro a largo plazo", expresó esta semana el físico Domenico Vicinanza en The Conversation.

Y añadió que "tras el programa Apolo, EE.UU. tuvo dificultades para mantener esos tres aspectos al mismo tiempo".

El programa Artemis consiguió nuevamente alinear estos factores.

Reiniciar la exploración

Infografía sobre la misión Artemis II

Varios proyectos espaciales previos fueron cancelados antes de que la NASA iniciara oficialmente el programa Artemis.

Lanzado en 2017, ha involucrado a miles de personas y registra un costo estimado de 93.000 millones de dólares hasta el momento.

Respecto al Apolo, escribió Vicinanza, el "modelo de exploración no estaba planteado para ser sostenible ni perdurar en el tiempo".

Muchos aspectos han mejorado desde aquellas misiones, desde la alimentación del astronauta y el sistema de gestión de residuos hasta, como es lógico, la capacidad computacional, sea cual sea la forma de medirla.

Sin embargo, Artemis pudo aprovechar tecnologías desarrolladas para el programa Constellation, que buscaba enviar humanos a la Luna en 2020 pero fue cancelado en 2010.

En palabras de la NASA, "bajo Artemis, se enviarán astronautas en misiones progresivamente más complejas para explorar zonas mayores de la Luna con objetivos científicos, economía y sentar las bases para futuras misiones tripuladas a Marte".

Para esto último, planean primero construir una estación espacial lunar que orbitará el satélite, junto con una base en la superficie lunar.

Pero antes de todo, deben volver a pisar la Luna.

Según Rebecca Morelle, la meta de 2028 es "ambiciosa": "Hay que seleccionar, fabricar y evaluar un módulo de aterrizaje, y se están enfrentando retrasos en el desarrollo del traje espacial que usarán los futuros caminantes lunares".

Avión pasando por delante a la Luna.

Fuente de la imagen, Luis ROBAYO / AFP via Getty Images

A diferencia del Apolo, cuando NASA diseñó y construyó la nave espacial en su totalidad, Artemis se desarrolla bajo una alianza público-privada.

Por ahora, la agencia americana ha seleccionado a dos empresas rivales para el módulo de aterrizaje que transportará a los astronautas a la Luna: Starship de SpaceX, compañía de Elon Musk, y una nave creada por Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos.

Independientemente de quién gane, los astronautas se posarán en el polo sur lunar.

NASA persigue adelantarse a la misión tripulada que China planea para esa misma región en 2030. Este es uno de los motivos del renovado interés político en la exploración espacial.

La Luna posee recursos como tierras raras, metales y agua, y tanto EE.UU. como China desean acceder a las áreas con mayor disponibilidad.

El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas, firmado en 1967, establece que ningún país puede reclamar propiedad sobre la Luna.

"No se permite poseerla, pero sí se puede explotar", comentó Helen Sharman, la primera astronauta británica, a la BBC esta semana. "Y una vez que estás ahí, la tienes a tu disposición tanto tiempo como desees".

El despegue de Artemis II

Fuente de la imagen, Reuters

El hemisferio oculto

Que no haya caminata lunar no implica que Artemis II sea una misión común y corriente.

Para comenzar, ningún vuelo tripulado ha viajado a la Luna desde 1972.

Además, si todo marcha según lo planeado, el momento más destacado se producirá este lunes, cuando Wiseman, Koch, Glover y Hansen sean los primeros humanos en observar en persona la cara oculta de la Luna.

Aunque sondas de China e India han explorado esta enigmática "cara oscura", ahora podrán verla directamente y capturar imágenes para análisis futuros.

Un foco de interés son las formaciones geológicas como cráteres y antiguos flujos de lava, ya que ayudarán a planificar misiones venideras en la región.

Este hemisferio nunca visible desde la Tierra presenta características bastante distintas al lado visible.

Artemis II sobrevolará esta área a una distancia máxima de 10.000 kilómetros durante tres horas, y la NASA ha señalado que la conexión con la nave se perderá durante parte del vuelo.

"Aunque pueda sorprender, los ojos humanos continúan siendo uno de los mejores instrumentos científicos disponibles", afirmó Koch antes del lanzamiento.

En pocos días, a través de ellos, se vivirá este nuevo (pequeño) salto para la humanidad.

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