Nuestro país recibe un mayor número de viajeros tras el estallido del conflicto, consolidándose como un destino “seguro”, aunque la inestabilidad y el aumento del precio del petróleo pueden encarecer los vuelos y disminuir las llegadas

El conflicto en Oriente Medio provoca un escenario con oportunidades y amenazas para el sector turístico español. A corto plazo, los efectos positivos ya comienzan a manifestarse: España se posiciona como un refugio turístico para quienes huyen de las zonas afectadas. Este fenómeno tiene precedentes; durante la Primavera Árabe de 2011, la inestabilidad en varios destinos competidores derivó en la desviación de millones de viajeros hacia España.
En solo un mes, se ha detectado una reorientación del turismo desde el Mediterráneo oriental hacia el occidental, traducida en un desplazamiento de flujos desde lugares como Turquía o Egipto hacia países como España, Italia y Grecia, según ha señalado el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu.
Esta nueva afluencia contribuirá a los buenos pronósticos para esta Semana Santa en España. Las estimaciones de Turespaña para marzo y abril indican que se superará el récord de gasto de turistas internacionales, con más de 21.000 millones de euros, alrededor de un 3% más que en el mismo periodo de 2025. Respecto a los visitantes extranjeros, los modelos anticipan cerca de 15 millones, lo que supone un incremento aproximado del 0,2%.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, informó este viernes que el Plan integral de respuesta a la crisis en Oriente Medio movilizará 5.000 millones de euros para «proteger a los ciudadanos, apoyar a las pymes, al sector primario y, por supuesto, a la industria».
Un destino cercano
No solo el Gobierno detecta este desplazamiento de turistas hacia España. La consultora Mabrian también lo confirma en un análisis basado en el comportamiento de viajeros de cinco grandes mercados emisores —Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos—. El informe señala que “el escenario central indica una creciente preferencia por permanecer cerca del hogar”. Esta tendencia impulsa a varios países, entre ellos Italia, a redirigir su interés hacia España.
En el mismo sentido se expresó Martí Sarrate, vicepresidente de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (Acave). Considera que, si el conflicto se prolonga, “podría impactar positivamente” en el turismo español debido a la “seguridad” que ofrece a los visitantes. Explicó que los turistas buscan experiencias satisfactorias y también “valoran el concepto de seguridad”, por lo que, si la guerra se extiende, muchas personas “optarán por España”.
Otra ventaja de nuestro país frente a destinos competidores es su elevada conectividad aérea y una oferta turística amplia, que permite absorber a los turistas que huyen de Oriente Medio. No obstante, según Hereu, “España no desea crecer turísticamente a costa de otros países”.

El riesgo de una desaceleración económica mundial
No obstante, no todos los aspectos son positivos. El conflicto bélico podría afectar negativamente al turismo español si se prolonga durante meses, advierten los expertos, ya que podría desencadenar una crisis global provocada por el incremento del precio del petróleo que impactaría en las economías mundiales, reduciendo el consumo en turismo y afectando al sector español, que iniciaba el año con un nuevo récord.
De acuerdo con los datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), en enero llegaron a España 5,13 millones de turistas internacionales, un 1,2% más que el año anterior, que dejaron un gasto de 7.805 millones de euros, un aumento del 9,3%, lo que sitúa a ambas cifras en máximos históricos para el primer mes del año.
Estos datos reflejan una tendencia sostenida desde hace dos años, en la que el gasto crece por encima de las llegadas, lo cual indica una mayor calidad del turismo. En cuanto a 2025, el año cerró con cifras récord: 96,7 millones de turistas extranjeros y un gasto de 134.712 millones de euros.

La baza de la proximidad
Los especialistas advierten que estas cifras podrían no superarse este año si la guerra continúa impulsando el incremento del precio del petróleo, lo que subiría los costes de los vuelos y podría reducir la cantidad de visitantes. Sin embargo, España podría beneficiarse del aumento de turistas de proximidad, principalmente de Europa, debido a que, como destino cercano, los gastos de vuelo serían menores que los de viajar a otros continentes, compensando en parte el impacto de la crisis energética.
En este sentido, los analistas de Funcas señalan que el turismo en España puede “verse afectado por el aumento en los precios de los vuelos y por el impacto general de la inflación en la capacidad adquisitiva de los visitantes, aunque es posible que este efecto se compense parcialmente por el atractivo creciente de España frente a otros destinos competidores cercanos a Oriente Medio, que podrían percibirse como menos seguros”.
Un sector resiliente ante situaciones adversas
Frente a este panorama, Hereu mostró un optimismo cauteloso dentro de la “prudencia lógica” que demanda la inestabilidad internacional. Considera que el sector turístico español está “capacitado para afrontar las consecuencias de la guerra en Oriente Medio con solvencia y capacidad de anticipación”.
Para ello, el Ministerio de Industria y Turismo ha creado un grupo de seguimiento para analizar las posibles consecuencias, tanto positivas como negativas, del conflicto de Irán sobre el turismo. Este grupo tiene la función de monitorizar –utilizando datos proporcionados por las oficinas de turismo de Turespaña en todo el mundo– la evolución de los mercados emisores en conjunto con el sector turístico.
Hereu también resaltó la “resiliencia de España” como destino turístico “seguro”, una característica demostrada en anteriores crisis como la pandemia o la invasión rusa a Ucrania.

