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- Autor, Thais Carrança
- Título del autor, BBC News Brasil, desde Sao Paulo
- 3 minutos
- Tiempo de lectura: 7 min
Advertencia: este artículo contiene detalles que pueden ser perturbadores para ciertos lectores.
"En diciembre de 2022, ante los celos tóxicos y cada vez más intensos, finalicé la relación porque entendí que ya no podía sostenerla. Después, el 10 de julio de 2023, les quitó la vida a nuestros dos hijos".
Estos recuerdos dolorosos pertenecen a la detective Amanda Souza, integrante de la Policía Civil en Belén, al norte de Brasil.
"En la mañana me mandó un mensaje anunciando que mi futuro estaría lleno de tristeza y soledad. Fui a la comisaría para cumplir con mi trabajo", relata la agente sobre aquel día.
"Pero a las cuatro de la tarde me llama y, en esa llamada, me dice: ‘Felicidades, lograste lo que querías: maté a tus dos hijos’".
Víctima de violencia vicaria —cuando el agresor lesiona a hijos o familiares cercanos para generar sufrimiento emocional—, Amanda revivió aquel día este febrero, al conocerse un caso semejante en Itumbiara, municipio del estado de Goiás, en el centro-oeste brasileño.
Thales Machado, secretario del gobierno local, disparó contra sus dos hijos dentro de su vivienda y luego se suicidó.
El niño mayor, de 12 años, falleció antes de la llegada de emergencias médicas. El pequeño, de 8 años, fue llevado al hospital en estado crítico, mas murió horas después.
Culpar a la madre
Amanda Souza relata que se enteró del caso de Sarah Araújo, esposa de Thales Machado, por medio de las redes sociales.
"Sentí un gran impacto, una profunda conmoción emocional. Me identifiqué con el 10 de julio de 2023 y pude experimentar el dolor que esa madre estaba enfrentando", rememora.
La agente señala que lo que más le impresionó al leer sobre el caso fueron los mensajes en redes sociales que culpaban a la madre por el brutal asesinato de sus hijos.
"Fueron extremadamente crueles con esa mujer que había perdido a toda su familia. A pesar de lo ocurrido, la sociedad seguía insistiendo en responsabilizarla".
Souza comenta que muchos de esos mensajes hablaban de una supuesta infidelidad de la esposa para justificar el crimen cometido por el marido.
"Es una gran carencia de humanidad y empatía. Refleja la realidad de la sociedad patriarcal donde vivimos, como si la infidelidad fuera una justificación para que un hombre arrebate la vida de sus propios hijos, algo inadmisible", declaró con indignación la jefa policial.
Lo que más impactó a Souza fue notar que varios de esos comentarios provenían de mujeres. Esto dentro de un país que registró un récord de feminicidios en 2025 —1.518 casos frente a 1.458 en 2024—, donde unas cuatro mujeres mueren al día por motivos de género.
"Ver esos comentarios machistas proveniente de mujeres causa un dolor y tristeza profundos. También genera una gran indignación, ya que somos las mujeres quienes estamos muriendo por este machismo. Y las mujeres son las primeras en señalar y minimizar la responsabilidad del hombre, atribuyendo la culpa a la madre".

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En su evaluación, el crimen perpetrado por Thales Machado en Itumbiara es típico de un hombre narcisista que nunca quiso realmente a sus hijos y buscaba imponer su voluntad a cualquier costo.
Considera que, al matar a sus hijos, buscaba causar el sufrimiento más profundo a su esposa y, al vincular el crimen con una supuesta infidelidad, pretendía destruirla moralmente en la comunidad donde vivían.
"Quiere que ella sufra durante toda su vida y que cargue con la culpa por lo ocurrido. Eso es precisamente la violencia vicaria", expone la policía, que en el momento del doble homicidio trabajaba como delegada en la Comisaría Especializada de la Mujer (Deam) en Cametá, estado de Pará, una unidad dedicada a la atención de víctimas de violencia doméstica.
Actualmente, a los 43 años, se desempeña como delegada en la Unidad de Recuperación de Dispositivos Móviles en Belén.
"No podía concederle la victoria que él anhelaba"
Souza señala que al compartir su experiencia como víctima de violencia de género, busca apoyar a otras mujeres que atraviesan relaciones abusivas.
Originaria de Teófilo Otoni, en Minas Gerais, menciona que los primeros indicios del control ejercido por su marido comenzaron cuando se trasladó de Belo Horizonte, donde estaba su familia, a Belén para realizar una capacitación policial.
"Durante dos décadas ejerció un control absoluto sobre mi vida de manera muy sutil, logrando que yo percibiera ese control como cuidado, no como dominación", rememora.
"Pero al mudarme, todo lo que estaba oculto salió a la luz. Él se volvió más celoso y controlador".
Souza relata que su entonces esposo siempre quiso saber dónde estaba y con quién. Frecuentemente hacía videollamadas para confirmar mi ubicación y exigía la información de contacto de mis acompañantes.
Después de que ella decidió finalizar la relación, él llevó a cabo el crimen que destruyó a su familia.
Tras esa trágica llamada telefónica a las cuatro de la tarde de un jueves, Souza corrió a su vivienda. Fue la primera en encontrar los cuerpos de sus hijos: Marcelo, de 12 años, y Letícia, de 9. También halló el cuerpo de su exmarido, quien se suicidó tras el asesinato.
"Él dijo: ‘Maté a tus dos hijos. Felicidades, conseguiste lo que querías’. Es decir, por haberme negado a continuar una relación abusiva y a permanecer en ese matrimonio, me culpa por la muerte de mis propios hijos", explica.
"Y lo mismo le ocurrió a Sarah [en Itumbiara], porque es un patrón. Siempre buscan culpar a la víctima por el acto cruel que cometen".
La policía afirma que la frase usada por su exesposo para destruirla le proporcionó la fuerza para seguir adelante.
"Dijo que mi futuro estaría solo y triste. Usé esas mismas palabras para mantenerme firme, porque no podía darle la victoria que él deseaba. No podía permitir que un hombre dictara mi destino".

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Actualmente, además de contar su historia y apoyar a otras mujeres a identificar señales de relaciones abusivas y fortalecer su empoderamiento para salir de ellas, Souza piensa cursar una maestría para estudiar la violencia vicaria.
"Los abusadores siguen un patrón. Esto quiere decir que si se reconoce este patrón, es posible identificarlo y prevenirlo. Ese es mi propósito: proporcionar información para que las personas se den cuenta si están en una relación abusiva, puedan reconocer a estos narcisistas, enfermos, psicópatas, y adquieran la fortaleza y estrategias necesarias para abandonar esa relación de manera segura".
Qué hacer para salir de una relación abusiva
Para las mujeres que sospechan estar en una relación abusiva o que ya lo están, Souza ofrece dos recomendaciones clave.
"Primeramente, es fundamental profundizar en el autoconocimiento. Muchas personas permanecen atrapadas en relaciones abusivas por una dependencia emocional tan fuerte que les impide liberarse o siquiera percibir que están en una relación dañina", explica.
"Luego, en este proceso de autodescubrimiento y amor propio, es necesario comprender que se requieren estrategias financieras. Pues muchas personas saben que están en una relación abusiva pero son dependientes económicamente, lo que les impide salir", agrega.
"Por eso, la mujer debe buscar su autonomía financiera, ya que esto le brindará la fortaleza necesaria para abandonar de forma segura esa relación abusiva".

