Los conductores europeos enfrentan un aumento considerable en los precios del combustible debido a la guerra en Irán que impacta los mercados petroleros, lo que lleva a los países de la UE a reducir impuestos sobre el combustible, establecer topes en los precios y reforzar la regulación.
La guerra en Irán puede parecer distante, pero su influencia sobre el petróleo es tangible. Para los conductores en Europa, el incremento de los precios en las gasolineras es evidente, con aumentos superiores al 30 % en algunos casos. ¿Qué medidas están tomando los gobiernos de la UE para mitigar esta situación? Analicemos juntos las distintas estrategias implementadas.
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España implementó un paquete de 5 000 millones de euros y redujo el IVA sobre los combustibles del 21 % al 10 %, indicándose que esta medida podría reducir los precios de la gasolina en aproximadamente 30 céntimos de euro por litro.
Polonia aplicó una reducción del IVA sobre el combustible del 23 % al 8 %, lo que representa un ahorro cercano a los 30 céntimos para los conductores. Además, Varsovia está introduciendo controles en los precios.
Hungría optó por un control estricto, estableciendo un tope en los precios del combustible, aunque esta medida solo se aplica a vehículos con matrícula húngara, con el objetivo de evitar el turismo del combustible transfronterizo.
Alemania y Austria eligieron una vía regulatoria; Berlín permite que las estaciones de servicio aumenten los precios únicamente una vez al día, al mediodía, mientras que Viena limita los aumentos a tres ocasiones semanales.
En Francia, el gobierno evitó grandes recortes impositivos y, en cambio, solicitó a empresas importantes como TotalEnergies que fijen voluntariamente límites en los precios.
¿Quiénes podrían beneficiarse de estas medidas?
Los ciudadanos europeos podrían verse favorecidos, siempre que las compañías petroleras no absorban las reducciones fiscales. Por ejemplo, Italia ya está amenazando con sancionar a las empresas que intenten aumentar sus márgenes injustificadamente.
Para los políticos europeos, el gasto público representa una carga onerosa. Sin embargo, casi no existe voluntad pública para acompañar a Estados Unidos e Israel en un conflicto activo.
Este rechazo fue visible en la reciente cumbre del G7. A pesar de la presión estadounidense para asegurar con urgencia el Estrecho de Ormuz, Europa respondió con realismo: brindarán apoyo para proteger esta vía estratégica, pero solo tras la finalización de la guerra en Irán.
Mientras tanto, tal vez valga la pena considerar alternativas, como usar la bicicleta, ejemplo del primer ministro Mark Rutte.
Vea el video completo de Euronews en el reproductor superior para más detalles.

