La Justicia mantiene la investigación sobre Echegaray Achirica, el etarra prófugo que intentó financiar a ETA a través de una granja en África

Alfonso Echegaray Achirica, en un fotograma del documental 'Caminho longe'.

La Audiencia Nacional lleva a cabo una investigación sobre Alfonso Echegaray Achirica, identificado como uno de los principales integrantes del dispositivo de acogida de ETA, acusado de integración en organización terrorista.

Echegaray Achirica residió más de treinta años en Santo Tomé y Príncipe, donde diseñó un proyecto de creación de una granja destinada a financiar a la banda terrorista ETA.

Cartas enviadas por Echegaray desde África describen el esquema de financiación y fueron encontradas en el ordenador de otro integrante del núcleo dirigente de ETA.

Se le imputa participación en atentados ocurridos en la década de los 80 y fue encargado de alojar a etarras fugitivos en varios países, residiendo actualmente en Francia.

La Audiencia Nacional mantiene abierta una investigación contra el etarra Alfonso Echegaray Achirica, considerado uno de los dirigentes principales del aparato de acogida de la banda terrorista.

Este grupo especializado se encargaba de proveer alojamiento, protección y sustento a los miembros de ETA huidos de la Justicia española (conocidos como colectivo de huidos), especialmente en países de Latinoamérica y algunos territorios africanos.

Echegaray Achirica quien también presuntamente participó en atentados de los años 80— residió durante más de treinta años en Santo Tomé y Príncipe, pequeño país insular africano que permaneció bajo dominio portugués hasta 1975.

En ese lugar vivió hasta 2019 junto a su pareja, Kristiane Etxaluz, y se tiene registro de que ese mismo año viajó a París.

Durante los años 90, el Gobierno de Felipe González alcanzó un acuerdo con Santo Tomé y Príncipe para el alojamiento de varios miembros de ETA, pactando el apoyo económico a cambio. Esta decisión se tomó luego de que Argelia dejara de ser el destino habitual.

A comienzos de esa década, en ese contexto, el agente español Francisco Paesa fue designado embajador de la antigua colonia portuguesa ante la ONU, lo que le proporcionó inmunidad diplomática durante varios años.

Granja para financiar a ETA

La investigación judicial contra Echegaray Achirica surge a partir de una querella presentada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional hace varios meses.

Asimismo, la asociación de víctimas del terrorismo Dignidad y Justicia (DyJ), presidida por Daniel Portero, hijo del fiscal Luis Portero, asesinado por ETA en 2000 y actual diputado del PP en la Asamblea de Madrid, presentó otra querella.

De acuerdo con esta denuncia, se poseen cartas enviadas desde Santo Tomé y Príncipe por Echegaray Achirica a la dirección de ETA, donde se menciona la propuesta de establecer una granja en dicha nación africana para sostener a la banda terrorista económicamente.

Estos documentos fueron localizados en el ordenador de José María Dorronsoro, otro integrante del liderazgo de la organización.

Antes de asentarse por primera vez en el archipiélago, Echegaray Achirica residió un tiempo, entre 1983 y 1985, en París. Posteriormente, fue deportado a Quito (Ecuador).

En Ecuador permaneció un año, hasta el 13 de agosto de 1986, fecha en la que fue deportado a Santo Tomé y Príncipe. Actualmente, se encuentra de nuevo en Francia, donde reside.

Su querella indica que durante su estancia en París, el etarra «era el responsable» de brindar alojamiento y falsificar documentación para los terroristas que aguardaban su integración en comandos armados.

El Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, bajo la dirección del juez Francisco de Jorge, lo investiga por un presunto delito de integración en organización terrorista.

Más allá de 2011

Dignidad y Justicia asegura que el aparato de acogida continuó activo más allá de 2011, año en que ETA anunció el «cese definitivo» de sus actividades criminales.

La asociación sostiene que este subgrupo, completamente integrado en la banda terrorista, habría operado al menos hasta el 2018.

Echegaray Achirica, en un fotograma del documental.

Según la organización presidida por Portero, Echegaray Achirica era el «encargado del aparato de acogida en Santo Tomé y Príncipe», país cuya nacionalidad solicitó en 1991.

La asociación de víctimas asegura disponer de evidencia de su regreso a Europa y confirma que actualmente reside en Francia.

En 2020, se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián un documental dirigido por Josu Martínez y Txaber Larreategi, que aborda la vida de Achirica y Etxaluz en Santo Tomé.

Bajo el título Caminho Longe (que en portugués significa tanto Camino largo como Estar lejos), el film concluye mostrando el viaje de Echegaray Achirica a París en 2019, tras 34 años viviendo en la antigua colonia.

La asociación que lidera Portero también apunta que, como miembro de los comandos Txikia y Bizcaia, el investigado habría sido partícipe de atentados en los años 80, dirigidos contra agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Esta y otras entidades de víctimas atribuyen a Echegaray Achirica un ataque ocurrido en Ispáster (Vizcaya).

En dicho ataque, seis guardias civiles de distintas provincias españolas fueron asesinados. Todos formaban parte de un convoy policial encargado de escoltar armas.

Por otro lado, en ese mismo año figuraba, junto a otros 33 etarras, en la lista negra de terroristas elaborada y actualizada por el Departamento de Estado de los EEUU.

Originario de Plentzia (Vizcaya) y nacido en 1958, Echegaray Achirica habría huido de España hacia Francia a finales de 1983, donde solicitó asilo político. Posteriormente, fue deportado a Ecuador en 1986 y luego, desde Quito, a Santo Tomé y Príncipe.

Esta trayectoria lo convierte en el etarra que más tiempo ha permanecido fuera de España, evadiendo la Justicia. En la última década, ha publicado varios libros sobre su vida en la isla.

De acuerdo con el testimonio de Dignidad y Justicia, en 1985, mientras estaba en París, se unió al colectivo de huidos (conocido en euskera como EIPK).

«La formación del EIPK responde al proceso de deportaciones iniciado en Francia en 1983 y constituye la reacción de ETA para mantener bajo su control a los huidos que no integraban las estructuras operativas vinculadas a la lucha armada», explica la asociación de víctimas en su querella.

El 13 de junio de 2013, Echegaray Achirica participó en una rueda de prensa en Bayona (Francia) junto a otros etarras, con el fin de presentar «un grupo de interlocución» dentro del EIPK enfocado en el «retorno» a País Vasco de los terroristas huidos.

En su denuncia, DyJ asegura que existen otros etarras fugitivos viviendo en terceros países. Específicamente, la asociación ubica a 18 en Venezuela, a once en Francia, cinco en México y cuatro en Cuba. Otros estarían en Uruguay, Cabo Verde o en países aún no identificados.

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