Después del accidente que me hizo perder la memoria, mi hermano gemelo decidió ocultarme que sufrí abuso sexual para protegerme.

Marcus y Alex Lewis

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 24 septiembre 2025
  • Tiempo de lectura: 10 min

A los 18 años, Alex despertó en un hospital tras haber estado en coma, pero su memoria estaba totalmente borrada.

No recordaba su nombre, edad ni ningún detalle de su vida, salvo una excepción: reconocía enseguida a su hermano gemelo, Marcus.

Fue su hermano quien, con paciencia, le apoyó para restaurar los recuerdos de su infancia y adolescencia, así como las relaciones que había construido a lo largo de los años.

No obstante, una década más tarde, en un momento inesperado, descubrió que el pasado ideal que había reconstruido junto a Marcus era totalmente falso.

La verdad oculta tras ese recuerdo era un pasado oscuro que la familia intentó mantener en secreto.

El accidente

Alex viajaba como pasajero en la parte trasera de una motocicleta. En una curva, la moto perdió el equilibrio, explotó y se incendió.

«Me trasladaron de urgencia al hospital. Entré en coma con múltiples traumatismos en el cráneo. Los médicos comunicaron a mis padres y familiares que mis probabilidades de salir del coma eran muy bajas», relató en una entrevista para el programa Outlook de la BBC.

Solo alguien tenía la sensación de que saldría: su hermano gemelo, Marcus.

«Él permaneció a mi lado hablándome constantemente, ponía música para mí. Hasta que un día, de forma inesperada, desperté, lo miré y le dije: Hola, Marcus».

Ese agosto de 1982, tras saludar a Marcus, Alex recuerda que vio a una mujer histérica que corría alrededor de su cama llorando desconsoladamente.

«Pregunté quién era y mi hermano respondió: ‘Es mamá’. Pero yo no la reconocía, ni siquiera sabía mi nombre. Solo recordaba que el hombre en la habitación era mi hermano gemelo, Marcus».

Los médicos explicaron que tras sufrir un traumatismo craneoencefálico grave y salir del coma, es normal perder la memoria. Sin embargo, les resultaba extraño que Alex solo conservara en su mente a Marcus, sabiendo más de él que de sí mismo. Sus demás recuerdos se habían esfumado.

«El caso llamó mucho la atención porque no comprendían esta conexión. Pero creo que muchos gemelos idénticos no necesitan hablar mucho; saben lo que piensa el otro. Se entienden. Así de simple», comentó Alex.

En la esquina inferior derecha, dos manos sostienen un puzzle que tiene la forma de una cabeza y a la que le faltan aún dos piezas por poner.

Fuente de la imagen, Getty Images

Niño en el cuerpo de un adulto

Con 18 años, Alex se sentía como un niño atrapado en un cuerpo adulto. Le resultaba complicado entender el mundo que lo rodeaba. Así, tuvo que reaprender cosas básicas, como atarse los cordones de los zapatos.

Su madre se negaba a aceptar que hubiera perdido la memoria, por lo que Marcus asumió la responsabilidad de asistirl en las tareas diarias y de ayudarlo a llenar los huecos de su pasado.

«Le tuve que mostrar dónde estábamos: ‘Esta es la cocina. Este es el baño. Esta es nuestra habitación. Este es tu cepillo de dientes. Estos son tus zapatos’. Literalmente, desde cero», comentó Marcus en el programa Outlook de la BBC.

Alex preguntaba por sus amigos y por sus padres. Quería saber qué hacían en su tiempo libre.

«Le explicaba que éramos una familia común. Le enseñaba una foto nuestra en la playa, y él decía: ‘Esto fue unas vacaciones familiares’. No pedía más detalles, solo quería conocer a dónde íbamos, qué coche teníamos, cosas así», relató Marcus.

Después de despertar del coma, Alex permaneció varios meses en el hospital, donde comenzó a relacionarse poco a poco con nuevas personas.

Al recibir el alta y volver a casa, Alex supo que Marcus y él eran hijos del primer matrimonio de su madre y que su padre biológico, John Lewis, falleció en un accidente de tráfico cuando ellos tenían apenas tres semanas.

También se enteró de que su madre, Jill, tuvo dos hijos más, Oliver y Amanda, con su segundo esposo, Jack Dudley.

En esta nueva etapa, Alex convivía con estas personas en una gran mansión familiar en el campo. Mientras se adaptaba, reconstruía su historia con la ayuda de Marcus.

«Me dijo quién era mi padre, mi madre, mis hermanos. Me presentó a mi novia, a quien yo apenas conocía. Me contó que trabajaba y que ya no vivía en casa de mis padres. Y le creí todo», explicó Alex.

Marcus también colaboró para que Alex retomara su círculo social, y juntos crearon un método para evitar repasar constantemente lo ocurrido con Alex.

Cuando los invitaban a una cena, Marcus le hacía una pequeña introducción sobre las personas que iba a ver: quiénes eran, qué vínculo tenían y desde cuándo.

«Alex saludaba a todos fingiendo conocerlos y actuando con normalidad. Solo quería ser un joven de 18 años sin el estigma de haber perdido la memoria ni que lo trataran diferente», recordó Marcus.

Así, Alex empezó a disfrutar de su vida renovada. Volvió a aprender a conducir, consiguió empleo y se reconectó con su familia.

Sin embargo, hubo dos personas con las que le costó relacionarse.

«Intenté mantener la relación con mi novia, pero no funcionó. Ya era alguien diferente y no comprendía mi vínculo con ella», explicó Alex.

La otra persona fue su madre: «Por alguna razón, sabía que no podía conectar completamente con ella. Me costó aceptar que fuera mi madre».

El siniestro secreto del pasado

No fue sencillo reconstruir las relaciones familiares sin que Alex tuviera recuerdos previos de quienes convivían ahora con él.

El padrastro de Alex era considerablemente mayor y la disciplina en la casa era estricta, con normas similares a las victorianas.

«Nos levantábamos al entrar él y le llamábamos ‘señor’. No entrábamos en su lado de la casa salvo que nos invitara o autorizara. Solo se le hablaba con permiso», indicó Alex, quien mencionó que esa dinámica terminó siendo habitual para él.

Por su parte, Marcus describió a Jill, su madre, como «una mujer alta, bulliciosa, extrovertida y muy atractiva. En las fiestas era el centro de atención, la gente se sentía atraída por ella». Las celebraciones que organizaba eran conocidas en la alta sociedad de la época.

Jack, el padrastro, falleció en 1990. Jill, la madre, murió en 1995.

Aunque al principio Alex no conectaba con su madre, con el tiempo desarrolló afecto hacia ella y su fallecimiento fue especialmente difícil.

Marcus (izquierda) y Alex Lewis en la vista previa del documental 'Tell Me Who I Am' en el Covent Garden Hotel en noviembre de 2019 en Londres.

Fuente de la imagen, Dave Benett/Getty Images

«Fue difícil. Tenía 18 años cuando la conocí y 30 cuando murió. Me llevaba bien con ella. Cuando falleció, lloré en la cama, pero noté que nadie más lo hacía, nadie parecía afectado. Ahí comencé a sospechar que algo no encajaba», reveló Alex.

Y las dudas fueron en aumento.

Su madre era una acumuladora compulsiva y almacenaba recuerdos, basura y diversas cosas en el ático y su habitación. Por eso, tras el funeral, Alex y Marcus comenzaron a revisar ese espacio y, como dicen, «hallaron cosas extrañas».

Encontraron muchos regalos dirigidos a ellos, nunca entregados, apilados; tarjetas de regalo y dinero de familiares que jamás recibieron. Pero lo más perturbador apareció en un armario dentro de la habitación de Jill, que contenía otro armario pequeño en su interior.

«En un cajón hallamos una foto de nosotros, Alex y yo, de aproximadamente diez años, completamente desnudos y sin cabezas. Ella había recortado las cabezas de la imagen. Solo aparecían nuestros cuerpos sin las cabezas», narró Marcus.

Esto horrorizó a Alex. «No fue un accidente. Nadie corta algo así por accidente. ¿Por qué tendría una foto nuestra desnudos en un cajón secreto?»

Estos hallazgos lo dejaron impactado, pero a pesar de la cercanía con su hermano, no hablaron del tema.

Además, Alex observó que Marcus y Oliver recibían terapia, y decidió hacer lo mismo, pensando que tal vez le ayudaría a descubrir algo importante sobre sí mismo.

«Por primera vez pensé que quizás había algo en nuestra historia que no me habían contado».

«Pregúntales la verdad»

Alex optó por asistir a la misma psicoterapeuta que sus hermanos. Sin embargo, la confidencialidad impidió que ella compartiera detalles de las sesiones.

Un día, durante una sesión, el cuerpo de Alex reaccionó a ciertas preguntas.

«Ella me hizo preguntas que despertaron emociones que no entendía. Empecé a llorar sin saber el motivo y ella me dijo que debía hablar con mis hermanos, preguntarles la verdad».

Eso fue exactamente lo que hizo Alex.

«Marcus estaba en la cocina, entré y le dije directamente que creía que nuestra madre nos había abusado sexualmente. Él, con una taza de té en la mano, se puso pálido, dejó caer la taza y asintió. Confirmó lo que le dije y se alejó».

Así salió a la luz la verdad.

Portada del libro 'Dime quién soy'

Fuente de la imagen, Reproducción

Jill Dudley, la madre, abusó sexualmente de sus hijos en su propia cama y permitió que diversos hombres conocidos por ella se los llevaran a pasar la noche y los violaran, aparentemente sin que su esposo Jack lo supiera.

Alex no recordaba estos hechos, aunque el impacto de esas revelaciones fue enorme.

A los 32 años, Alex tuvo que rehacer su pasado, ya que el relato idealizado que había construido a los 18 era falso, una invención creada por su hermano gemelo, Marcus.

Fue una ilusión que duró 14 años y se desmoronó en un instante durante esa conversación en la cocina.

Una segunda oportunidad

Al despertar del coma, cuando Alex comenzó a preguntar por todo, Marcus tuvo dos alternativas: contarle la verdad o mentir para protegerlo de su pasado.

«Decidí hacer esto último. ¿Por qué darle a un joven vulnerable de 18 años algo tan difícil de digerir, cuando podía darle algo agradable y alentador?», explicó Marcus.

El proceso fue gradual conforme aumentaron las preguntas de Alex.

«Elegí inventar historias, decirle que íbamos de vacaciones familiares cada año, aunque nunca fuera así. La mentira creció tanto que terminó siendo una nueva realidad. Conté esa historia durante tanto tiempo que terminé creyéndola. Ayudaba a él y a mí mismo», detalló Marcus.

Sin embargo, esto tuvo un coste. Para que Alex creyera en esa infancia feliz, Marcus tuvo que fingir que todo estaba bien, asistir a las fiestas de cumpleaños de su madre, sonreír y aparentar.

«Cuando rompí la taza de té en la cocina, todo volvió a la realidad y se derrumbó».

Con el tiempo, Alex descubrió más detalles, como que los abusos cesaron cuando Marcus, a los 14 años, comenzó a resistirse y defenderse. Sin embargo, Oliver, el hermano menor, continuó siendo víctima.

Esto fue devastador para Alex.

Cinco hombres sentados en sillones de piel, uno al lado del otro. Todos van vestidos con camisa informal, pantalones vaqueros y zapatos casuales. Al fondo hay una pantalla grande y blanca donde se puede leer "Tell Me Who I Am", en español, "Dime quén soy" y debajo el logo de la plataforma Netflix, una letra N mayúscula en color rojo.

Fuente de la imagen, David M. Benett/Dave Benett/Getty Images for Netflix

«No lo recordaba para nada. Creo que al perder la memoria también perdí mis emociones. Pero esa revelación desató una tormenta emocional. Me sentí mal por todo, por haber vivido en casa de mis padres sin saber nada», detalló Alex.

A menudo le preguntan si se enojó con Marcus por mentirle. Alex explica que su hermano trató de protegerlo de una infancia terrible.

«Si me hubieran contado todo al despertar, no habría podido afrontarlo. Al saberlo más tarde, al menos tenía la capacidad para buscar ayuda. Creo que el coma me ayudó a preservar mi salud mental. Aunque emocionalmente tuve que enfrentarlo; todavía me cuesta creer que esto ocurrió», dijo.

La experiencia llevó a Marcus, Alex y Oliver a esforzarse más en hablar del tema, a convertirse en mejores personas y fortalecer sus vínculos. Alex, en particular, decidió colaborar con organizaciones dedicadas a víctimas de abuso sexual.

Hoy, Alex y Marcus tienen cada uno dos hijos de la misma edad, y están formando nuevos recuerdos, posiblemente más felices. En 2013 publicaron una autobiografía titulada «Dime quién soy», coescrita junto a Joanna Hodgkin, que sirvió de base para un documental homónimo estrenado en Netflix en 2019.

*Este artículo es una adaptación de un programa de BBC Outlook.

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