Acciones gubernamentales ante el incremento en los precios de combustibles en América Latina y a nivel global

Gasolinera en Colombia

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    • Autor, Cecilia Barría
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 14 minutos
  • Tiempo de lectura: 9 min

No pasó mucho tiempo antes de que los efectos de la guerra en Irán se propagaran a nivel global.

Desde el inicio de los bombardeos aéreos coordinados entre Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, los precios de los combustibles han alcanzado niveles sin precedentes, y las familias han comenzado a sentir en su economía los impactos de la crisis energética mediante aumentos en el costo de la gasolina y las tarifas eléctricas.

Los gobiernos buscan formas de mitigar las consecuencias generadas por el bloqueo del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del suministro mundial de petróleo y gas.

Las naciones asiáticas, entre las más afectadas, han declarado emergencia nacional, reducido la jornada laboral a cuatro días, cerrado colegios y proporcionado subsidios para enfrentar una situación que parecía inimaginable hace solo un mes.

El mundo se enfrenta a “la mayor amenaza para la seguridad energética global en la historia”, alertó recientemente Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Los esfuerzos gubernamentales a nivel mundial para superar el enorme déficit de petróleo y gas causado por la guerra no han logrado aplacar los temores de una posible espiral inflacionaria.

Los costes de la energía, aunque con fluctuaciones, mantienen una trayectoria al alza, y el precio del barril de petróleo Brent ha oscilado alrededor de los 110 dólares en los días recientes.

A estos niveles, se estima que desde el comienzo del conflicto, el barril ha incrementado su valor cerca de un 50%, al igual que el precio del gas natural en Europa, que también ha superado el 50% de aumento.

Las aerolíneas han anunciado incrementos en el costo de sus pasajes, mientras que la producción agrícola también sufre debido al encarecimiento de los fertilizantes.

Cuando grandes inversores y expertos en energía empezaron a advertir sobre una posible recesión económica global si la crisis persistía, parecía una advertencia exagerada. Sin embargo, a medida que el conflicto no muestra señales de resolverse, esas posibilidades se vuelven cada vez menos remotas.

Marcador de gasolinera

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Los gobiernos a nivel mundial están liberando al mercado una cantidad récord de 400 millones de barriles provenientes de sus reservas estratégicas, y EE.UU. ha levantado temporalmente las sanciones contra algunos cargamentos de petróleo iraní y ruso, de modo que las refinerías con escasez puedan adquirir esos suministros.

A continuación, se presenta un panorama con las acciones de países seleccionados para enfrentar esta crisis.

Los países asiáticos

Asia se encuentra especialmente vulnerable ante el bloqueo del estrecho de Ormuz. El año pasado, cerca del 90% de todo el petróleo y gas que cruzó por esta ruta fluvial tenía como destino la región.

Filipinas importa aproximadamente el 98% de su petróleo desde el golfo Pérsico, y el conflicto ha provocado efectos amplios en el país, afectando desde el transporte hasta el precio del arroz.

Los precios de la gasolina y el diésel se han más que duplicado respecto a los niveles previos a la guerra.

El gobierno decretó estado de emergencia nacional energética, citando el “riesgo inminente” que representa para el suministro de combustibles en el país el conflicto en Medio Oriente.

Esta declaración lo faculta para gestionar la distribución, el movimiento y la disponibilidad de combustible, alimentos, medicinas y otros productos esenciales.

Desde que comenzaron las hostilidades, el gobierno ha otorgado subsidios a transportistas y ha instaurado una semana laboral de cuatro días para empleados públicos con el objetivo de ahorrar combustible.

Sri Lanka decretó los miércoles como festivos para las instituciones públicas, mientras que Tailandia y Vietnam han solicitado a sus ciudadanos que trabajen desde sus hogares para conservar combustible.

Incluso funcionarios tailandeses suspendieron viajes internacionales y optaron por usar escaleras en lugar de ascensores.

Otros países como Pakistán aplicaron cierres en ciertos horarios para actividades económicas y pidieron, cuando es posible, trabajo remoto.

Naciones como Japón y Corea del Sur, con alta dependencia del petróleo y gas que atraviesan el estrecho de Ormuz, también han padecido de forma directa las repercusiones del conflicto.

Gasolinera en Corea del Sur

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Japón ha incrementado la liberación de petróleo al mercado y Corea del Sur anunció que ampliará la capacidad de generación eléctrica a través del carbón y aumentará hasta un 80% la tasa de funcionamiento de sus plantas nucleares. Además, estableció, por primera vez en décadas, un límite a los precios internos de combustibles.

India recortó el suministro de gas licuado destinado a industria, priorizando que los hogares dispongan de suficiente gas para cocinar, mientras Vietnam utilizó su fondo de estabilización para amortiguar el aumento en los precios de combustibles.

Algunos países han tenido que racionar combustible para prolongar sus reservas, como ocurrió en Sri Lanka. Mientras tanto, Tailandia y Filipinas están en negociaciones para comprar petróleo ruso.

Para proteger su mercado interno, China impuso una prohibición temporal a la exportación de productos refinados como gasolina y diésel.

Qué pasa en Europa y Estados Unidos

España lanzó un plan valorado en aproximadamente 5.700 millones de dólares para contrarrestar los efectos de la crisis energética.

Este programa, vigente hasta finales de junio, contempla la reducción del IVA para gasolina y diésel, una disminución del impuesto especial sobre hidrocarburos y rebajas en las tarifas eléctricas mediante la reducción de impuestos específicos que afectan al sector.

También incluye descuentos en el impuesto al consumo para gas natural, pellets y leña, así como ayudas directas a transportistas, ganaderos, pescadores y agricultores, y un congelamiento en el precio máximo de venta de butano y propano.

El gobierno alemán optó por una regulación del mercado en lugar de subsidios directos, promoviendo una ley que limita a una vez al día el incremento en los precios de las gasolineras.

Asimismo, descartó la posibilidad de volver a comprar gas ruso.

En tanto, Italia planea usar el IVA adicional recaudado por el aumento en los combustibles para compensar a consumidores y sancionar a empresas que aprovechen la crisis para aumentar sus márgenes, mientras Portugal anunció una reducción temporal y extraordinaria del impuesto sobre el diésel.

Gasolinera en Alemania

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Hungría estableció un tope para el precio de la gasolina y el diésel y anunció que liberará parte de sus reservas estatales para asegurar el suministro. Además, solicitó a la Unión Europea que levante el veto al gas y petróleo rusos para mitigar el alza en los precios.

Por otro lado, el gobierno estadounidense sostiene que el incremento en los precios energéticos es temporal, centrando su agenda en aumentar la producción petrolera mediante la aprobación de nuevos permisos de perforación.

La primera economía mundial decidió levantar sanciones al petróleo ruso, modificar reglas marítimas para abaratar costos y liberar reservas estratégicas de crudo.

América Latina no es inmune

Para hacer frente a la crisis energética, Brasil implementa un plan fiscal que incluye la suspensión temporal de dos impuestos sobre el diésel y la entrega de subsidios a productores e importadores de este combustible.

Asimismo, estableció un impuesto sobre las exportaciones de combustibles para fomentar el procesamiento en refinerías nacionales y otorgó mayores facultades a la Agencia Nacional de Petróleo para controlar incrementos excesivos en los precios de los distribuidores.

Este plan incluye apoyos dirigidos a las familias más vulnerables.

En México, el gobierno activó subsidios a las gasolinas, incrementó apoyos fiscales al diésel y pactó con empresas un precio máximo para este combustible.

El aumento en el precio del petróleo ha generado mayores ingresos petroleros para México, pero dado que debe importar gasolina para satisfacer su demanda, la nación enfrenta impactos del shock energético que requieren estímulos fiscales para contener la subida en los precios de los combustibles.

En Colombia, el precio de la gasolina había venido bajando progresivamente según lo planeado, pero el gobierno advirtió que un aumento continuo del precio internacional del combustible podría ocasionar un ajuste interno, algo complicado en plena campaña electoral.

Esta situación ha representado un desafío considerable para un gobierno que optó por eliminar los subsidios a los combustibles fósiles.

Empleado pone gasolina

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Argentina no ha implementado aún medidas para mitigar el impacto del aumento en los precios, igual que Ecuador, donde el gobierno eliminó el subsidio al diésel en septiembre del año pasado y estableció un sistema de banda de precios vigente desde diciembre.

Bolivia tampoco anunció medidas para atenuar los efectos de la guerra. El gobierno eliminó en diciembre los subsidios a combustibles para controlar el déficit fiscal, lo que provocó fuertes aumentos del precio del diésel y gasolina y una ola de protestas.

Ante la presión, el gobierno accedió a algunas medidas compensatorias y apoyos sociales, pero no se han anunciado nuevas acciones para enfrentar la crisis energética global.

En Chile, el gobierno adelantó la semana pasada que el país enfrentará un aumento histórico en el precio de la gasolina de más del 30% y superior al 60% en el diésel.

Este anuncio provocó que miles de automovilistas colapsaran las estaciones de servicio para abastecer sus tanques.

Frente a fuertes críticas y protestas, las autoridades reafirmaron su postura, aunque presentaron un conjunto de medidas paliativas aprobadas por el Congreso.

Entre esas medidas están la congelación de las tarifas del transporte público en Santiago, ayudas para algunos transportistas y un subsidio al precio del kerosene (parafina) durante los próximos meses.

El paquete no contempla ayudas para el gas ni al sector transportista. Aunque en Chile el valor de los combustibles se fija por mercado, contaba con un mecanismo de estabilización de precios que fue modificado por el actual gobierno.

El aumento en el coste de los combustibles representa la mayor subida desde la década del 70.

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