Marc Márquez (33), piloto: «Me acuesto a las 22:30, realizo mi rutina de skincare, me cepillo los dientes y me lanzo sobre la cama» El catalán mantiene una rutina definida tanto para acostarse como para despertarse, levantándose al sonar la primera alarma.
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Marc Márquez no solo presta atención a cada detalle cuando monta en moto. También ha establecido una rutina diaria casi milimétrica, sobre todo en lo que respecta al descanso.
Para un piloto de MotoGP, dormir adecuadamente es tan crucial como la telemetría o el ajuste de la moto, y el campeón mundial en ocho ocasiones lo sabe perfectamente. Por eso, ha perfeccionado un ritual nocturno que cumple rigurosamente antes de acostarse.
En unas declaraciones para las redes sociales de MotoGP, Márquez contó cómo ha modificado su forma de dormir desde que comparte su vida con Gemma Pinto, su pareja.
Marc Márquez, 32 años
El piloto admite que su noche está ahora completamente estructurada y siempre comienza igual: «Desde que estoy con Gemma, mi rutina de sueño consiste en hacer skincare, luego cepillarme los dientes y saltar a la cama».
Para Márquez, el descanso no es un tema trivial ni algo que se deba dejar a la improvisación. En un Mundial de MotoGP, donde los fines de semana incluyen sprint, entrenamientos y compromisos con el equipo, llegar fresco al domingo requiere un descanso profundo y continuo.
Por ello, el catalán ha ido ajustando detalles que pueden parecer mínimos, pero que considera fundamentales para su recuperación física y mental.
Las pesadillas
Un aspecto especialmente curioso es la relación del piloto con los sueños y las pesadillas. Él mismo reconoce un patrón bastante claro cuando el cuerpo no está en plena forma.
Según comentó, «Cuando estoy enfermo, normalmente tengo los sueños más extraños. Siempre estoy cayendo en un hoyo grande, un hoyo negro«. Esa sensación de caída interminable, de perder el control, ocurre justo cuando el organismo está débil, y él la identifica como una señal de que algo no está bien.
También tiene su propio ritual para dormir. Márquez es categórico respecto a algo que suele generar opiniones divididas: los calcetines en la cama.
El piloto de Cervera se mostró completamente en contra de dormir con calcetines, y lo dejó claro con una de las frases más destacadas de la entrevista: «Nunca duermo con calcetines, ¿quién duerme con calcetines?». Para él, la comodidad implica dormir ligero, con la mínima ropa posible y con total libertad para moverse entre las sábanas.
Otro detalle curioso tiene que ver con el lado de la cama que prefiere. No es aleatorio ni una simple costumbre, sino que lo asocia directamente con su estilo de pilotaje.
Márquez confesó que siempre elige el mismo lado del colchón: «Duermo en el lado izquierdo de la cama. Me encantan las curvas a la izquierda, así que duermo en ese lado». La conexión entre su vida diaria y su manera de entender la moto es total: incluso en la cama, el campeón mundial busca ese lado izquierdo que tantas veces ha exprimido en los circuitos.
Solo una alarma
La rutina no solo se limita a cómo se acuesta, también al modo en que se levanta. Márquez afirmó que controla sus horarios y rara vez cambia la franja horaria en la que empieza el día. En sus palabras, «mi alarma normalmente suena a las 7:30-8:00, aunque depende del día».
Además, el piloto recalca que no necesita varias alarmas ni esos minutos extra que mucha gente se concede. Prefiere levantarse de inmediato y no prolongar el momento de salir de la cama: «No uso varias alarmas. Me levanto con la primera, una basta. No me gusta estar ahí cinco minutos más, y otros cinco más…».
Esta disciplina encaja perfectamente con la imagen de un deportista de élite atento a cada segundo, tanto dentro como fuera de la pista.
En conjunto, las rutinas de Marc Márquez reflejan el perfil de un piloto que comprende que la alta competición no se prepara solo en el box o el gimnasio.
El descanso, la higiene del sueño, los horarios e incluso el lado de la cama forman parte de un único objetivo: llegar al domingo con la mente despejada, el cuerpo recuperado y la mente preparada para inclinar la moto al máximo en esas curvas izquierdas que también forman parte de su vida diaria.

