A partir de ahora, los seguidores podrán optar por la extracción y conservación de su propia sangre antes de una intervención quirúrgica, para emplearla si resulta necesario.

Los Testigos de Jehová han comunicado un cambio significativo respecto a su postura sobre el uso de la sangre en cuidados médicos, uno de los temas más reconocidos y polémicos de su doctrina. Esta modificación fue presentada en un vídeo por el Cuerpo Gobernante, el máximo órgano directivo de esta organización religiosa, que la describe como una «aclaración» de sus enseñanzas.
Desde ahora, los adeptos podrán decidir si prefieren someterse a la extracción y almacenamiento de su propia sangre antes de una operación, para usarla en caso de necesidad durante el procedimiento. Esta técnica, conocida como autotransfusión, representa una novedad dentro de una doctrina que, hasta ahora, había rechazado por completo cualquier uso de sangre en tratamientos médicos.
No obstante, la organización conserva intacto uno de sus principios clave y continúa prohibiendo las transfusiones de sangre proveniente de otras personas, incluso ante emergencias. Esta regla se fundamenta en una lectura literal de diversos textos bíblicos que exhortan a los creyentes a «abstenerse de la sangre», lo que históricamente ha motivado la negativa a estos procedimientos aún cuando son cruciales para la vida.
Durante décadas, esta postura ha sido una característica definitoria del grupo y ha provocado debates intensos, sobre todo en situaciones médicas críticas. En algunos casos, la decisión de rechazar transfusiones, a pesar del riesgo vital, ha sido considerada un gesto de fe ejemplar.
El tema de las transfusiones en miembros de esta religión también ha tenido implicaciones legales. En 2024, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España por un caso ocurrido en un hospital madrileño, donde se administró una transfusión a una paciente testigo de Jehová a pesar de su reiterado rechazo.

