
En el resto de Europa nos conocen como «el país del Sol», y aunque puede que en otros aspectos no, en España, especialmente en las zonas situadas por debajo de la meseta, hay claramente más días soleados que nublados.
Por ese motivo, la energía solar y el sistema para captarla (las placas o paneles solares) se ha establecido como una alternativa muy extendida en nuestro país.
Esto no solo implica que, tras la inversión inicial en la instalación, puedas dejar de abonar la electricidad, sino que a largo plazo incluso puedes obtener beneficios si tu consumo es inferior a tu producción. En España, la legislación sobre autoconsumo eléctrico, como el generado con paneles solares, permite que como autoconsumidor utilices la energía que produces y vendas los excedentes a la red eléctrica.
En un programa de Equipo de Investigación en 2023, Antonio, vecino del barrio de Aravaca en las afueras de Madrid, mostró las 18 placas solares instaladas en el tejado de su vivienda.
«La energía eléctrica se genera en corriente continua y luego se convierte en alterna», detallaba. «En el tejado dispongo de una central eléctrica; una central térmica para calentar la casa; un sistema frigorífico para refrescarla en verano; y una electrolinera», describía este usuario.
Lo más destacable es que todo lo que producía y no consumía podía gestionarlo desde su móvil. De este modo, sabía que aproximadamente un 40% de la energía excedente se vertía a la red para que otros usuarios la empleasen, mientras que consumía alrededor del 60% de su producción y vendía el resto.
Al instalar placas solares, es importante considerar que, además de la inversión en la adquisición e instalación de los paneles, se debe contribuir a los costes del sistema eléctrico al igual que cualquier otro usuario y cumplir con los requisitos de seguridad. Sin embargo, la energía que consumes de origen renovable no incluye cargos ni peajes.

