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- Autor, Gustavo Ocando Alex
- Título del autor, Especial desde Maracaibo, Venezuela, para BBC Mundo
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Las dos cestas llenas de cangrejos cargadas por un par de pescadores al descender de su lancha en la costa del Lago de Maracaibo se veían sumamente pesadas. Tambaleándose, avanzaron rápidamente aquel mediodía de octubre del año pasado hasta una balanza suspendida bajo un techo metálico, mientras algunos ejemplares exhibían sus tenazas turquesas intentando liberarse.
«¡Ochenta y tres!», gritó un supervisor antes de registrar en un cuaderno el peso en kilos de los crustáceos frescos. Colocaron las cestas junto a otras diez, también llenas.
Durante siete horas de trabajo, llenaron las canastas con cientos de cangrejos de una especie muy valorada en Estados Unidos por su sabor y precio accesible: el cangrejo azul de Venezuela.
“Es exquisito. Tiene un gusto similar a la langosta”, afirmó Jennifer Nava, representante de los pescadores de El Bajo, Paraíso y San Benito, mientras descansaba en una hamaca de rayas multicolor.
“Gusta mucho en Estados Unidos”, añadió Nava, sonriente, sentada en un chinchorro y con un sombrero de paja.
EE.UU. era el único destino de exportación para la industria venezolana del cangrejo azul, que lleva operando 35 años.
No obstante, desde enero todo se paralizó abruptamente: dejaron de hacerse exportaciones y la pesca se interrumpió.
Esta suspensión no se debió a la ofensiva militar estadounidense en Caracas el sábado 3 de enero, que terminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y marcó un cambio sin precedentes en las relaciones políticas y energéticas entre Washington y Caracas.
Más bien, la paralización se originó en una regulación legal estadounidense que no está vinculada a la política, los misiles o el petróleo, sino a la protección del ecosistema marino.
Prohibición mediante una ley muy antigua

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Una normativa de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) estableció que los exportadores de pescados y productos relacionados deben contar con una certificación en EE.UU., conforme a una regulación de 1972 llamada Marine Mammal Protection Act (MMPA) o Ley de Protección de Mamíferos Marinos.
En agosto de 2025, Venezuela fue incluida en una lista de 12 países que tienen prohibido exportar productos pesqueros a EE.UU. por no haber obtenido esta certificación bajo la MMPA.
NOAA indicó que Venezuela, Benín, Irán y Haití no entregaron una solicitud para someterse a esas evaluaciones ni recibieron el informe que autorice exportar.
Unos 89 países superaron la verificación, mientras otros 34 la aprobaron parcialmente.
En enero, solo dos plantas procesadoras permanecían operativas en las costas de San Francisco, cerca del Lago de Maracaibo. En tiempos anteriores, alrededor de 20 compañías procesaban y exportaban cangrejos azules a Estados Unidos.
“La industria se vio obligada a cerrar totalmente hasta nuevo aviso o hasta hallar nuevos mercados”, explicó a BBC Mundo Francisco Martínez, empresario venezolano y presidente de la Cámara de Industriales Productores de Cangrejo (Caiproca), una de las dos asociaciones que agrupan a los productores de cangrejo.
Caiproca, que denomina al crustáceo como “el oro azul” del Zulia, anticipa que la certificación de NOAA será obtenida en los próximos seis meses, según una reciente publicación en redes sociales.
“Estamos ajustando nuestros procesos para cumplir con las normas internacionales de protección de mamíferos marinos”, precisó.
Aproximadamente 15.000 pescadores en 14 municipios de Venezuela —12 en torno al lago de Maracaibo y otros en Mérida y Trujillo— solían capturar el cangrejo azul para venderlo a empresarios que luego lo exportaban, según estadísticas oficiales.
“Mucha gente se quedó sin trabajo”, lamentó Francisco Martínez.
Los empresarios del sector esperan que las administraciones del presidente Donald Trump y la presidenta encargada Delcy Rodríguez —sucesora de Maduro— acuerden no solo temas energéticos, sino también la exportación de productos marinos.
Martínez, de Caiproca, dijo que han solicitado a NOAA reabrir su plataforma para que las autoridades venezolanas presenten toda la información requerida y así reactivar las exportaciones del cangrejo azul.
Mientras tanto, otras industrias, como la de camarones, continúan exportando decenas de miles de toneladas anuales a diversos mercados.
Una industria en crecimiento

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Las exportaciones marítimas desde Venezuela hacia EE.UU. crecieron un 58 % entre 2019 y 2024: los ingresos aumentaron de US$267 millones a US$423 millones, según un reporte del Departamento de Agricultura estadounidense que calificó al sector como “una industria en crecimiento”.
Las ventas del cangrejo azul venezolano a Estados Unidos subieron de US$23,3 millones en 2016 a US$62,4 millones en 2021, conforme a datos oficiales.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señaló que la exportación de este cangrejo alcanzó US$75,6 millones en 2022.
Además, numerosos restaurantes en Maryland, en la costa este de EE.UU., ofrecían platos elaborados con este crustáceo importado de Venezuela.
El cangrejo capturado en el Lago de Maracaibo corresponde a la misma especie que se pesca en la bahía de Chesapeake, Maryland, la Callinectes sapidus, y en la última década ha llegado a superar en presencia a otros cangrejos azules importados, como el asiático.
Su sabor es “bastante distintivo, entre salado y dulce” debido a que reproduce en el estuario de Maracaibo, donde confluyen aguas de ríos, del golfo de Venezuela y del mar Caribe, explicó el empresario Francisco Martínez.
Época próspera en el sur, quejas en el norte
El cangrejo azul venezolano es considerado un producto premium y un “marca país” en el mercado mundial, con Estados Unidos como su único comprador durante años.
“Estados Unidos es la mandíbula del mundo y sin duda el cangrejo azul es un producto gourmet”, afirmó Martínez a BBC, destacando que este producto llega a restaurantes, hoteles y grandes cadenas de supermercados.
Lo que hace atractivo al producto venezolano, actualmente vetado, no es solo su sabor y frescura, sino también su precio: una libra de cangrejo azul venezolano cuesta apenas un tercio o la mitad que la del cangrejo de Maryland.
El diferencial en los precios y la prolongada duración del producto en el mercado constituían una “amenaza” para la industria local estadounidense, que ya enfrentaba “impactos severos” por la importación de cangrejo azul pasteurizado proveniente de Asia, explicó a BBC Bill Sielling, vicepresidente de la Asociación de Industrias de Comida del Mar en la bahía de Chesapeake.
Sielling señaló que la tarifa de importación para el cangrejo azul venezolano en EE.UU. es “ridículamente baja”, habiendo aumentado de 10 % a 15 % desde mediados de 2025, igual que el resto de productos importados desde Venezuela.

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En las orillas del Lago de Maracaibo, a 3.200 kilómetros de Maryland, las procesadoras venezolanas pagaban apenas US$2 por kilo de cangrejo azul a los pescadores locales.
El ingreso diario promedio para un pescador artesanal de cangrejo azul en el Zulia ronda los US$30.
Estos costos son notablemente inferiores a los de Maryland.
Por esta razón, los productores estadounidenses en esa región solicitaban con urgencia a Trump que incrementara los aranceles o incluso excluyera totalmente el producto venezolano en su mercado.
Cierre de año lleno de dudas

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La industria del cangrejo azul en Venezuela atraviesa un cierre técnico, mientras el gobierno de Delcy Rodríguez inicia las gestiones para obtener la certificación que permita reanudar la exportación de este crustáceo de tenazas turquesas a Estados Unidos.
Estos trámites formales podrían extenderse por varios meses, según fuentes del sector.
Tras la detención de Maduro, Estados Unidos se ha enfocado en la industria petrolera, aliviando ciertas sanciones económicas, restableciendo vínculos con el nuevo gobierno y fomentando inversiones de grandes empresas, mientras Venezuela modifica leyes y contratos.
Sin embargo, en las playas del Lago de Maracaibo abundan los lamentos debido a que su producto estrella ha quedado excluido del mercado.
Como alternativa, los pescadores se están enfocando en otras especies, como la corvina y el róbalo, usando métodos tradicionales como los anzuelos.
No obstante, esa pesca resulta menos rentable. El cangrejo azul, con sus tenazas turquesas y sabor distintivo, es el producto principal de esas costas.
Por ahora, la exportación hacia el norte permanece suspendida.

