Las recientes declaraciones del alcalde José Luis Martínez-Almeida han generado un profundo descontento entre los residentes, quienes acusan al Ayuntamiento de la ausencia de diálogo

La tensión ha llegado a un nivel crítico en el barrio madrileño de Montecarmelo, donde miles de habitantes rechazan la instalación del cantón de limpieza que el Ayuntamiento planea establecer en esta zona norte de la capital. Tras tres años de movilizaciones, la controversia se ha intensificado luego de las declaraciones recientes del alcalde José Luis Martínez-Almeida, quien se burló de las protestas vecinales y acusó a los residentes de propagar falsedades, mencionando que “dijeron que aquello iba a ser Chernóbil” y solicitando una rectificación formal pública. Por su parte, los vecinos, apoyados por la Asociación Vecinal y la Plataforma No al Cantón, denuncian la falta de diálogo, la repetición de “promesas incumplidas” y una serie de mensajes contradictorios procedentes del Consistorio.
Molestos por esas afirmaciones, los habitantes de Montecarmelo han demandado la renuncia del llamado “trío de la basura”, compuesto por Martínez-Almeida, el concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, Borja Carabante, y el concejal presidente del distrito Fuencarral-El Pardo, José Antonio Martínez-Páramo, a quienes acusan de “actuar en contra de los intereses de la ciudadanía y de faltar al respeto a quienes deberían atender”. En un comunicado, los colectivos vecinales explican: “Son el alcalde y su equipo quienes deben solicitar perdón a todos los ciudadanos madrileños por haberlos engañado durante tres años y, además, por insultarlos”.
Solicitan que se ubique cerca de un polígono industrial
Las asociaciones subrayan que Montecarmelo ha presentado ante la justicia y la opinión pública los pormenores del proyecto industrial, que contempla una instalación de 10.000 metros cuadrados en un espacio empleado como parque por miles de personas desde hace veinte años. Los vecinos recuerdan que han organizado siete manifestaciones masivas y entregado 14.000 firmas en el Ayuntamiento para solicitar la reubicación del cantón en un terreno industrial, además de la reclasificación de todo el entorno como área verde.

Asimismo, recuerdan que el sitio, ubicado a aproximadamente 150 metros de la Cuenca Alta del Manzanares, reconocida por la Unesco, constituye el acceso al parque natural y a la sierra de Madrid; además, “solo lo separan 20 metros del anillo verde ciclista y es también un tramo del Camino de Santiago”.
El pasado viernes, tras los comentarios de Martínez-Almeida, los colectivos entregaron un informe titulado “las mentiras del Ayuntamiento sobre el cantón”, acompañado de documentos oficiales que, aseguran, desacreditan los argumentos municipales. Según denuncian, el proyecto adjudicado a Urbaser plantea una central industrial entre tres centros educativos y zonas residenciales, y ha talado ya más de 200 árboles, a pesar de una sentencia judicial que prohíbe su construcción.
Los vecinos califican como “anuncio falso” la supuesta cancelación del proyecto anunciada por el concejal Martínez-Páramo. Afirman que las obras en los 14.000 metros cuadrados cercados prosiguen, mientras que el Ayuntamiento insiste en que se trata únicamente de instalaciones para 30 operarios de limpieza, aunque el plan original destinaba menos de 300 metros cuadrados para vestuarios.
el Ayuntamiento del Madrid, que ha multado con 600 euros a vecinos de Montecarmelo por protestar contra la tala de árboles
El Consistorio “no ha ofrecido alternativas”
La plataforma y la asociación vecinal cuestionan la ausencia de alternativas presentadas por el Consistorio y destacan que no se ha iniciado un nuevo procedimiento de licitación, como exige la ley ante cualquier cambio significativo en el proyecto. También critican que el Ayuntamiento mantiene el recurso judicial contra la sentencia que anuló la central industrial y no ha planteado trasladar la instalación al polígono industrial cercano, opción que el movimiento vecinal considera la más adecuada.
Cabe mencionar que a finales de febrero, un grupo de padres y vecinos de Montecarmelo expusieron su situación ante el Comité de Peticiones del Parlamento Europeo. La solicitud fue apoyada por todos los grupos políticos, salvo el Partido Popular, que justificó su rechazo con datos que los vecinos consideran erróneos. El Comité decidió mantener abierta la petición e incluso estudió la posibilidad de enviar una delegación de eurodiputados para conocer directamente la problemática.

