El Defensor del Pueblo italiano y la primera ministra han expresado apoyo a los padres

El 1 de abril es la fecha prevista para la mudanza. Se trata de una vivienda nueva, cercana a un polideportivo y rodeada de áreas verdes, cuyas llaves han sido entregadas por el ayuntamiento. Nathan y Catherine empacan sus pertenencias mientras aguardan. No es todavía un inicio, sino una esperanza. Sin embargo, sus hijos no vivirán allí.
Los menores tienen 6 y 8 años y llevan cuatro meses alojados en un hogar temporal. Desde el 20 de noviembre de 2025, cuando todo cambió tras una intoxicación causada por setas. Desde entonces, la custodia fue retirada. En el expediente no se registra ningún caso de violencia o maltrato.
Esto ocurrió en el centro de Italia, en Palmoli, provincia de Chieti. Allí habitaba la familia en una zona boscosa hasta que intervinieron los servicios sociales.
El día en que todo se rompió nuevamente
El 6 de marzo estaba señalado como un día crucial. Comenzaban las evaluaciones psicológicas ordenadas por el tribunal. La perito, la psiquiatra Simona Ceccoli, realizaría las pruebas en el centro mismo, en presencia del psiquiatra Tonino Cantelmi, representante de la defensa.
Pero ese día llegó otra orden judicial. El Juzgado de Menores de L’Aquila determinó la expulsión de la madre del centro y el traslado de los niños a otra institución distinta, separándolos de ella. “Hay una orden tan sensible que, en medio de la consulta, decidieron separar a los niños de su madre”, explicó el abogado Marco Femminella.
“Es una medida que nos alarma profundamente. Representa una escalada de gravedad inmensa e injustificada”, agregó la psicóloga Marina Aiello al diario italiano Il Messaggero.

La posición de los jueces
El tribunal ofrece una versión diferente. En la orden figuran testimonios de los educadores del centro: Catherine “frecuentemente es hostil y despectiva, burlándose de nuestros esfuerzos por llegar a un acuerdo”. Finaliza diciendo: “La presencia constante y persistente de la madre obstaculiza en gran medida las intervenciones previstas y afecta negativamente el equilibrio emocional y la educación de los menores”.
La respuesta institucional no tardó en llegar. Marina Terragni, Defensora del Pueblo para la Infancia en Italia, solicitó la suspensión de la medida. Recordó que una evaluación independiente de salud ya había identificado “angustia y sufrimiento” en los niños y recomendaba “promover y restablecer una sensación de rutina, asegurando la continuidad de los vínculos familiares”.
La nueva decisión, señaló, va “en sentido contrario”, agregando que supone “un trauma adicional al separarlos no solo de su padre, sino también de su madre”.
Cuáles son las razones por las que te pueden quitar la custodia de un hijo en España.
La política toma protagonismo
El caso trascendió también al ámbito político. La primera ministra, Giorgia Meloni, manifestó su opinión en redes sociales: “Las últimas noticias sobre la familia Trevallion me dejan sin palabras”. Denunció una “cadena absurda” de decisiones con “un claro sesgo ideológico” y defendió el principio de que “los niños no pertenecen al Estado, sino a sus madres y padres”.
Por su parte, la defensa ha iniciado otro proceso. Solicitó la recusación de una colaboradora de la perito judicial, Valentina Garrapetta, debido a varios mensajes publicados en redes sociales después de la retirada de los niños. En uno de ellos escribió: “El exótico cuento de hadas de la familia del bosque terminó así: con una casa de campo gratuita”. En otro: “Déjennos trabajar en paz. Charlatanes”.
Cantelmi resumió la situación así: “Como ciudadano, estoy consternado e indignado; como profesional, estoy incrédulo”. Mientras tanto, la vida de los padres permanece en pausa. El 1 de abril, la pareja dejará el bed and breakfast donde ha vivido estos meses y se trasladará a la vivienda municipal. La cesión es sin costo alguno.
Los abogados insisten en que contar con un hogar estable es fundamental para obtener de nuevo la custodia. Los informes ya reconocen en el padre “plena capacidad parental”. Sin embargo, el seguimiento psicológico de los niños está suspendido desde el 6 de marzo.

