Su localización, suspendida sobre el río Navia, brinda una vista singular que atrae a senderistas y viajeros interesados en paisajes poco explorados
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En el borde donde la tierra se fractura y el río serpentea entre montañas, se localiza un enclave casi olvidado que domina el paisaje desde una altura destacada. En el extremo occidental de Asturias, sobre un profundo cañón fluvial, yace un sitio suspendido entre historia y vacío, donde cada panorámica parece desbordar la escala del territorio.
Algunos lugares no aparecen en las rutas más concurridas y, sin embargo, concentran una fuerza difícil de definir. En la zona occidental de Asturias, alejado de los itinerarios comunes, un conjunto de construcciones abandonadas se yergue sobre un valle abrupto, brindando una panorámica que sorprende por su amplitud y silencio.
Un poblado al servicio del embalse
Ese sitio es A Paicega, ubicado en el concejo de Pesoz, muy próximo a la frontera con Galicia. Su origen está ligado directamente a la construcción del embalse de Grandas de Salime a mediados del siglo XX, una infraestructura fundamental para la generación de energía eléctrica y considerada una de las mayores obras de aquella época.
Para erigir esta presa, que fue de las más grandes en Europa, se requirió la participación de más de 3.000 trabajadores. Al no poder desplazarse diariamente, se fundaron varios asentamientos en el área para alojar a los obreros y sus familias, siendo A Paicega el más relevante. Durante años, esta comunidad dispuso de viviendas, escuela, cantina e incluso servicios básicos para las familias residentes. Tras la conclusión de las obras, el poblado fue abandonándose paulatinamente. Actualmente, permanecen estructuras deterioradas, vestigios de edificaciones y una iglesia que ha logrado preservarse a lo largo del tiempo, conservando parte de su esencia original.
Un mirador natural sobre el cañón del Navia
Más allá de su valor histórico, A Paicega destaca por su posición privilegiada. Desde su mirador, convertido en uno de los principales atractivos del lugar, se obtiene una panorámica despejada del curso medio del río Navia y el embalse de Salime, ofreciendo una imagen similar a un balcón natural.
El acceso se puede realizar en coche desde Pesoz en apenas 13 minutos por la carretera AS-12, aunque el último tramo carece de asfaltado. También es posible llegar a pie a través de la Ruta A Paicega, un sendero señalizado de 6,4 kilómetros (ida y vuelta) que comienza en el Palacio de Ron, atraviesa bosques de castaños y pasa por Sanzo antes de alcanzar el poblado, con una duración aproximada de 2 horas y 20 minutos.
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