[Pese a que sigue siendo una especie ampliamente distribuida, desde 1998 ha sufrido una disminución del 20 % en su población]

El gorrión común (Passer domesticus) es uno de los emblemas de la biodiversidad más cercana a nuestro entorno. Para millones de habitantes en el país, está presente en su día a día, incluso para quienes residen en zonas urbanas densas. Aunque continúa siendo una especie abundante y conocida, ha registrado en años recientes un declive preocupante.
De acuerdo con la información divulgada este viernes por SEO/BirdLife, desde 1998 la población del gorrión común ha disminuido en torno a un 20 %, lo que se traduce en unos 7,5 millones de individuos menos (aproximadamente 300.000 ejemplares perdidos anualmente). Esta caída ya había sido evidenciada hace una década, cuando la especie fue declarada Ave del Año 2016: en estos últimos diez años la reducción ha sido cercana a cuatro millones.
Los datos, recogidos en el marco del programa de seguimiento de aves comunes Sacre, promovido por esta organización ornitológica, son recopilados por una red de voluntarios que cada primavera recorren los mismos itinerarios para censar aves y detectar variaciones en sus poblaciones.

Indicador del estado ambiental de nuestros pueblos y ciudades
El retroceso gradual del gorrión común se debe a múltiples factores, siendo el estado de su hábitat uno de los más relevantes. Como ave estrechamente vinculada a la actividad humana —ya que se alimenta y anida en ciudades y pueblos—, constituye un indicador efectivo del estado ambiental tanto de entornos urbanos como rurales.
“Cuando disminuyen sus poblaciones, refleja generalmente transformaciones profundas en el funcionamiento de los ecosistemas donde coexistimos”, explican desde SEO/BirdLife. En consecuencia, el gorrión común sufre de manera significativa por “la pérdida de sitios para anidar en construcciones modernas, la disminución de insectos que alimentan a las crías, el uso de pesticidas, la contaminación, la escasez de vegetación urbana y las modificaciones en la gestión de los espacios urbanos”.

La reducción en el número de esta especie no solo señala el deterioro ambiental, sino que también impacta directamente en la sociedad. Así se desprende de un estudio de 2025, publicado en la revista Ardeola: International Journal of Ornithology. Este análisis, realizado por investigadores de la Universidad de Alicante, la Universidad Miguel Hernández de Elche y el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC), midió los servicios ecosistémicos que brindan las aves nativas españolas a las personas y al entorno. Su función es, por tanto, esencial, y su pérdida genera impactos negativos en la calidad de vida humana.
Renaturalizar las ciudades para conservar la biodiversidad
SEO/BirdLife enfatiza que la solución clave para preservar esta y otras especies urbanas es la recuperación de la naturaleza dentro de las ciudades. La renaturalización promueve la biodiversidad y eleva la calidad de vida de los habitantes. “Ciudades con más naturaleza son también entornos más saludables, resilientes y agradables para vivir”.
La organización subraya que “proteger y mejorar los espacios urbanos mediante una mayor vegetación, presencia de insectos y opciones de refugio para la fauna contribuye no solo a mantener especies tan conocidas como el gorrión, sino también a construir ciudades más habitables y saludables para sus residentes”.

Además, señalan que la pérdida de espacios para anidar es otra causa del declive. Las rehabilitaciones en edificios, como el sellado de cavidades, la instalación de aislamientos externos o la renovación de cubiertas, suelen eliminar los refugios donde estas aves crían.
Este problema también afecta al vencejo, circunstancia por la cual el Parlamento de Escocia aprobó en enero una enmienda que obliga a que todos los edificios nuevos incorporen swift bricks o ‘ladrillos nido’: ladrillos con una cavidad frontal pequeña integrados en la fachada durante la construcción que sirven como sitios de anidación para esta ave. SEO/BirdLife, con el propósito de replicar esta y otras iniciativas que apoyan la conservación de la fauna urbana y permiten la rehabilitación energética compatible con la biodiversidad, ha enviado al Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana una propuesta para incluir estas medidas en el Código Técnico de la Edificación.
Gorrión molinero, chillón y moruno
La organización ornitológica recuerda que el gorrión común no es la única especie del género presente en España. Las otras tres especies han mostrado tendencias poblacionales divergentes en años recientes, según los datos del programa Sacre.

El gorrión molinero (Passer montanus), clasificado como “casi amenazado” en la Lista Roja de las Aves de España, ha sufrido una reducción significativa: desde 1998 su población ha bajado más del 40 %, traduciéndose en la pérdida de dos millones de individuos (cerca de 80.000 anuales).
En contraste, el gorrión chillón (Petronia petronia) mantiene una tendencia poblacional relativamente estable y el gorrión moruno (Passer hispaniolensis) incluso ha registrado un crecimiento notable. “Estas diferencias evidencian que no todas las especies del género reaccionan igual frente a los cambios territoriales, y que las pérdidas afectan principalmente a las especies más ligadas a los entornos humanizados”, explican desde SEO/BirdLife.

