Ganaderos españoles denuncian abusos en la industria láctea y alertan sobre la posible importación de leche en polvo desde Nueva Zelanda

Los productores sostienen que los mayoristas emplean el poder adquisitivo que poseen sobre un producto perecedero como la leche para imponer sus condiciones en los contratos Varias vacas en una ganadería

“La industria láctea debe comprender que las ganaderas y los ganaderos de leche estamos preparados para resistir ante sus abusos”. Estas palabras pertenecen a Rosario Arredondo, ganadera de la Comisión Ejecutiva de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), quien ha resaltado el riesgo que representan para la continuidad de los ganaderos las amenazas de reducción de precios provenientes de la industria láctea, “completamente insostenibles” en zonas como Galicia.

El abuso ejercido por la industria láctea -según COAG- ha provocado la desaparición del 47% de las explotaciones lácteas en España durante la última década. La organización afirma que este sector “se vale del poder de compra que tiene sobre un producto perecedero, como es la leche, para imponer sus términos en las negociaciones y contratos”.

“No es comparable con quien tiene cereal, que puede almacenarlo en su silo. Nosotros debemos vender la leche a diario. Si la industria presenta un contrato para firmar, estamos obligados a aceptarlo; de lo contrario, dejan de recoger la leche, lo que implica una pérdida aún mayor”, lamenta Arredondo.

Igualmente, la ganadera advirtió sobre las consecuencias de depender de la importación de este producto: “En algún momento tendremos que importar leche de Nueva Zelanda, que llegará en polvo. Esto será muy grave porque podría provocar la desaparición de ganaderos. Se lucha para que se incorporen jóvenes, pero si nos enfrentamos a esto, el sector desaparecerá”.

En esta línea, se señala que los compradores procuran imponer sus condiciones “de forma abusiva” en las actuales negociaciones para los contratos que regirán la entrega de leche en los próximos meses, mediante reducciones de precios que no reflejan el equilibrio entre oferta y demanda, y sin posibilidad de diálogo en los contratos, “con imposiciones, presentación de ofertas fuera de plazo o de forma irregular según la ley, y con un trato especialmente perjudicial hacia explotaciones de menor tamaño”.

Varias vacas durante el ordeño

Los anuncios de la industria son “un globo sonda”

“El consumo aumenta, la producción decrece y apenas queda la mitad de explotaciones que en 2015”, indica la organización, que ya alertó en febrero sobre la intención de la industria de cerrar contratos con precio a la baja. “Esto es sencillo. Quieren pagar menos por la leche y a la vez pedir mayor producción. Si esto lo dijera un jefe, se llamaría explotación. Cuando lo dice la industria láctea, lo llaman mercado”, ha expresado Arredondo.

La responsable de COAG ha calificado los anuncios de la industria láctea como un “globo sonda”, argumentando que “no existe justificación para una reducción en el precio de origen”. Según COAG, los datos no muestran señales que expliquen esta disminución, ya que el consumo de lácteos en los hogares se mantiene estable según las cifras más recientes de 2025.

Además, el número de ganaderos que entregan leche se sitúa en mínimos históricos. “En diciembre de 2025, solo la mitad de las 17.000 explotaciones que entregaban en abril de 2015, cuando se eliminaron las cuotas lácteas en la Unión Europea, siguen entregando leche”, han comunicado desde COAG.

Asimismo, la organización destaca que la producción de leche se ha mantenido estable, alrededor de 7,4 millones de toneladas desde hace algunos años, e incluso registró una ligera caída en 2025 comparado con la producción anual de 2024.

“Si la industria láctea desea asegurar el suministro de leche, debe establecer precios justos para quienes la producimos”, ha señalado Arredondo, solicitando “precios que detengan la reducción de explotaciones y faciliten la incorporación de nuevas personas al sector”.

Agricultores de toda España han marchado por Madrid y Sevilla este miércoles en contra del acuerdo con Mercosur.

El contexto de la guerra agrava su situación

Las negociaciones para reducir los precios en los nuevos contratos entre ganaderos e industria láctea se desarrollan en un escenario complicado para el campo español. La guerra en Oriente Medio ha incrementado los costes de producción, incluyendo un aumento del gasóleo agrícola cercano al 42% entre el 23 de febrero -inicio del conflicto- y el 16 de marzo, según datos del Ministerio de Agricultura, con repercusiones directas en los costos de las explotaciones y efectos indirectos próximos derivado del alza en los precios de piensos y otros insumos.

Por ello, la organización ha solicitado a las autoridades competentes “investigar posibles coacciones para la firma de contratos a precios por debajo de los costos de producción”, que ocurren tanto a nivel nacional como regional, y “atender todas las situaciones y casos específicos donde se producen abusos que obligan a firmar contratos que destruyen valor, contraviniendo la ley de cadena”.

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