Irán lleva a cabo la ejecución del joven luchador Saleh Mohammadi de 19 años tras sus protestas contra el régimen

Saleh Mohammadi, luchador que ganó la medalla de bronce de la Copa Saytev en Krasnoyarsk (Rusia). Las autoridades responsabilizaron al atleta por la muerte de un agente de seguridad durante las protestas de enero. También fueron ejecutados Mehdi Ghasemi y Saeid Davudi, bajo la acusación de «hostilidad contra Dios».

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El conflicto bélico que mantienen Estados Unidos e Israel con Irán no ha disminuido la represión del régimen contra sus opositores. En realidad, las autoridades iraníes han vuelto a aplicar la pena capital, llevando a cabo la ejecución por ahorcamiento de tres individuos. Entre ellos se encontraba Saleh Mohammadi, un luchador de apenas 19 años.

«Los tres condenados fueron colgados en la ciudad de Qom tras ser encontrados culpables de asesinato y de realizar acciones operativas a favor de Israel y Estados Unidos», informó la agencia Mizan, vinculada a la judicatura de la República Islámica.

Mohammadi era un luchador reconocido en su país que había obtenido la medalla de bronce en la Copa Saytev celebrada en Krasnoyarsk (Rusia), donde compitió en 2024 representando a la selección iraní.

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Fue arrestado el 15 de enero en Qom acusado de haber apuñalado a un policía durante una manifestación que tuvo lugar en esa ciudad el 8 de enero.

En el proceso judicial, Mohammadi afirmó haber sido obligado a declararse culpable bajo tortura y posteriormente se retractó ante el tribunal, según revela la organización Iran Human Rights (IHR).

El 3 de febrero, el Tribunal Penal de Qom, ciudad sagrada situada en el norte del país, sentenció a Mohammadi a la pena de muerte por ahorcamiento en público tras considerarlo responsable.

El joven, quien contó con un abogado de oficio durante la audiencia, afirmó tener una coartada: aseguró que no participó en la protesta relacionada con el crimen que se le atribuye, pues estaba en casa de su tío cuando sucedieron los hechos.

El tribunal rechazó sus argumentos y basó la condena en la confesión forzada y en los testimonios de supuestos testigos presenciales, según IHR. Los jueces impusieron la pena capital mediante ahorcamiento, el método más común en Irán, con ejecución prevista en la plaza Nabutov de Qom, lugar donde falleció el policía víctima.

Sin embargo, múltiples fuentes indican que la ejecución tuvo lugar de forma privada en una prisión de Qom, ciudad de gran importancia espiritual para el régimen islámico.

Este tipo de ejecución habitualmente implica colgar al condenado con los ojos vendados y las manos atadas detrás, utilizando una grúa montada en la parte trasera de un camión, con presencia de familiares de la víctima.

Aunque Mohammadi estuvo relacionado con la muerte de un oficial durante las protestas sociales de noviembre pasado, la condena oficial fue por «hostilidad contra Dios» y por supuestas actividades como informante externo.

Resulta destacable que, pocas horas antes, el Departamento de Estado de Estados Unidos solicitó formalmente la suspensión de la ejecución.

La activista y deportista Nima Far ha señalado que esta acción forma parte de una estrategia estatal orientada a infundir temor en la población, con especial dureza sobre deportistas destacados. El caso recuerda al de Navid Afkari en 2020, otro luchador ejecutado a pesar de la presión internacional y denuncias de pruebas manipuladas.

Según Far, organismos como el COI y la Federación Internacional de Lucha cometieron un error al optar por una «diplomacia discreta» que no fue efectiva, en lugar de aplicar sanciones firmes y visibles.

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