La investigación interna realizada por Tragsa atribuye la ausencia de control sobre Jesica Rodríguez a la presión ejercida por Adif, que era el cliente del proyecto.
Jesica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos, no registró su presencia ni cumplió con tareas durante su contrato en Tragsatec, aunque recibió pagos hasta septiembre de 2021.
Los responsables de supervisión en Tragsatec detectaron la falta de fichajes, pero Adif ordenó no intervenir en el caso de Rodríguez.
El informe de Tragsa es fundamental para el proceso judicial contra Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, quienes están acusados de malversación de fondos públicos en relación con esta contratación.
Una investigación interna desarrollada por el Grupo Tragsa sobre la contratación de Jesica Rodríguez, ex pareja del exministro de Transportes José Luis Ábalos, confirmó que ella no registró su entrada durante el periodo contractual, encontrándose en el expediente «deficiencias significativas» atribuibles en gran medida a la presión ejercida por el cliente, que en este caso es Adif.
Esta última es la entidad pública encargada de la gestión de infraestructuras ferroviarias. Hasta el 28 de julio de 2021, estuvo presidida por Isabel Pardo de Vera.
Esto significa que ella era la máxima responsable cuando Rodríguez fue contratada en Tragsatec, empresa para la cual Adif actuaba como cliente y solicitaba servicios externos.
La detallada investigación interna del Grupo Tragsa, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, acaba de ser entregada a la Sala Penal del Tribunal Supremo, que ha fijado para el 7 de abril la apertura del juicio contra Ábalos; su asistente, Koldo García, y el empresario Víctor de Aldama.
Los dos primeros enfrentan, entre otras acusaciones, la de malversación de fondos públicos por la contratación de Rodríguez, lo que otorga relevancia a la pesquisa interna de Tragsa.
Jesica Rodríguez admitió ante el magistrado Leopoldo Puente del Tribunal Supremo, el 27 de febrero de 2025, que no asistió al trabajo ni un solo día. No realizó ninguna actividad laboral ni en Ineco ni en Tragsatec.
En Ineco, bajo dependencia del Ministerio de Transportes, estuvo contratada desde marzo de 2019 hasta marzo de 2021. Posteriormente, fue incorporada en Tragsatec, donde permaneció en nómina hasta el 1 de septiembre de 2021, percibiendo 1.173 euros mensuales.
La investigación iniciada por Tragsa en enero de 2025 detectó fallos en los sistemas de supervisión y control sobre Rodríguez y recalca en varias ocasiones que esto se debió a que, desde la propia Adif, se solicitó no molestarla.
«Durante todo el contrato, se registraron múltiples irregularidades en el control horario, advertidas en los sistemas internos, sin que los responsables aplicaran medidas correctivas efectivas ni a tiempo«, concluye el informe.
El documento indica que la prestación de servicios de Rodríguez debía realizarse en las instalaciones de Adif, entidad que «asignaba directamente las tareas a cumplir».
No obstante, «no hay pruebas de que el cliente [Adif] comunicara ninguna incidencia ni informara sobre algún incumplimiento en la ejecución de las funciones dadas».
«Falta de fichajes»
De hecho, aunque los supervisores de Tragsatec detectaron «la ausencia de registros de fichajes», de las comunicaciones entre la empresa pública y el responsable del proyecto en Adif «se deduce de forma implícita que Rodríguez cumplía con sus tareas normalmente».
Entre esas supervisoras estaba Virginia Barbancho, quien declaró durante la investigación interna.
Barbancho, responsable técnica del proyecto, tenía a su cargo la gestión del personal asignado, incluida la entonces pareja de Ábalos.
Barbancho conocía que Jesica Rodríguez había estado contratada en Ineco y que su currículum «se ajustaba a la vacante», la cual «no exigía un alto nivel de cualificación».
«Sabía que, de las siete personas que provenían de Ineco y estaban contratadas, todas registraban su entrada menos Jesica Rodríguez«, afirmó.
«Me comuniqué con ella por WhatsApp en múltiples ocasiones para pedirle que fichara y completara los partes horarios, pero nunca respondió. Nunca logré que hiciera nada», agregó.
Respecto al responsable del proyecto en Adif, Ignacio Zaldívar, director de gestión administrativa, Barbancho declaró: «[Él] me dijo verbalmente, en una llamada, que Jésica era sobrina de Koldo y que debía dejarse en paz».
«Cuando le pregunté quién era Koldo, mencionó que era la mano derecha del ministro», narró Barbancho.
«Comprendí que entró al proyecto por su experiencia en Ineco, pero nunca que no debía fichar», reprochó la supervisora.
«Cada vez que surgían problemas hablaba con Ignacio Zaldívar. Me di cuenta de que Jesica era un caso particular cuando indagué por qué no fichaba, y él me indicó que ‘la dejara en paz’. Así lo hice», concluyó Barbancho.

