Montero enfrenta presión para presentar los Presupuestos en el Congreso antes de que Sánchez viaje a Andalucía

Pedro Sánchez llega este lunes a la reunión de la Ejecutiva del PSOE, con María Jesús Montero unos pasos atrás.

Pedro Sánchez carece de margen para que María Jesús Montero defienda los Presupuestos en el Congreso antes de postularse como candidata en Andalucía.

El PSOE reconoce que cuenta con escasas opciones de triunfo en Andalucía y únicamente espera que Vox aumente su apoyo y reduzca la mayoría absoluta del PP.

La coincidencia entre el calendario electoral y la tramitación de los Presupuestos complica tanto su aprobación como la continuidad de Montero en el Ejecutivo.

Las dificultades con Junts y ERC agravan aún más la aprobación de los Presupuestos y afectan la estrategia de Sánchez para las elecciones andaluzas.

Tras las elecciones en Castilla y León comienza el itinerario de la campaña hacia la siguiente fase: Andalucía.

En esta región está en juego algo más que el gobierno autonómico, debido a la cantidad de escaños en juego para unas elecciones generales y por su peso simbólico: fue el punto de partida de un ciclo político dominado por el PP en distintas elecciones.

Desde hoy, el PSOE y Moncloa centran sus esfuerzos en estos comicios, que presentan etapas previas controvertidas como los Presupuestos Generales del Estado o la sustitución de María Jesús Montero, acompañada de una profunda renovación del Ejecutivo.

Las elecciones deben celebrarse legalmente antes de finales de junio. Incluso podrían ser el 31 de mayo, puesto que el presidente de la Junta de Andalucía debe contemplar varios factores, incluida la visita del Papa a España, prevista entre el 2 y el 12 de junio.

El entorno de Pedro Sánchez conoce bien la importancia de estos comicios. Por ello, el presidente optó porque su número dos en el Gobierno y en el partido lidere la candidatura.

Fue quien lo sustituyó simbólicamente durante el fin de semana de retiro en abril de 2024 y asumirá el probable riesgo de pasar de un cargo privilegiado a liderar la oposición en Andalucía.

Los socialistas reconocen que no tienen opciones reales de victoria en Andalucía ni de formar gobierno, y rechazan una simple mejora como la vista en Castilla y León, porque la mayoría de los resultados serían decepcionantes.

Su único objetivo es que Vox aumente su representación y le reste la mayoría absoluta al PP de Juanma Moreno.

Analizar las elecciones de Castilla y León es complejo, dado que cuenta con numerosas circunscripciones y escasos votantes, lo que hace que algunos escaños se decidan por pocos sufragios.

Fundamentalmente, consolidan la hegemonía de un bloque de derechas claramente mayoritario, algo que el PSOE no cuestiona. Por ello, su estrategia se limita a mantener una base aceptable.

A pesar de ello, los socialistas reconocen que pueden extraer enseñanzas útiles para Andalucía, como la incertidumbre sobre si Vox ha alcanzado su techo electoral.

Consideran que sería una buena noticia para el presidente de la Junta de Andalucía, ya que facilitaría la conservación de su mayoría absoluta.

También sería positivo que el PP mantenga su fortaleza como voto útil frente a Vox, como ha demostrado Alfonso Fernández Mañueco.

Andalucía, ‘modelo Aragón’

Otra lección es la comparación entre candidatas como Pilar Alegría en Aragón y Carlos Martínez en Castilla y León. Este último fue impuesto por Ferraz, pero logró cierto margen para distanciarse de decisiones gubernamentales, como la financiación autonómica.

Martínez consiguió mantener el 30% del voto, dentro de la media habitual de los socialistas en esa región, mientras que Alegría fracasó tras pasar de portavoz del Gobierno directamente a liderar la lista del partido en Aragón.

El problema para el PSOE es que en Andalucía ocurrirá algo similar al modelo aragonés, pues la candidata dejará la Vicepresidencia primera para encabezar la lista, sometiendo al Gobierno de Sánchez a la decisión de las urnas autonómicas.

Fuentes socialistas indican que esta situación justifica la decisión de Sánchez de coincidir las elecciones generales con las andaluzas.

En el trayecto hacia las andaluzas existe preocupación por la economía debido a los efectos de la guerra en Irán. La mayor fortaleza de Sánchez podría verse comprometida, aunque sea por factores externos.

Oficialmente, Moncloa mantiene que el Consejo de Ministros aprobará en marzo el proyecto de Presupuestos para iniciar su trámite en el Congreso, aunque no está garantizada su aprobación.

El calendario está muy ajustado y parece complicado que Montero pueda defender los presupuestos en el Congreso antes de dejar el Gobierno, o que resulte adecuado que se marche tras una derrota parlamentaria tan considerable.

Para cumplir con el compromiso de aprobar las cuentas en marzo, solo quedan los Consejos de Ministros del 24 y 31 de este mes. El trámite en el Congreso hasta el debate de totalidad dura aproximadamente un mes, es decir, se prolongaría hasta después de abril.

Para que las elecciones se celebren en junio, Moreno debe convocarlas a mediados de abril, momento en que Montero dejará la Vicepresidencia primera según el compromiso que ella misma ha hecho público. En resumen, plazos prácticamente inalcanzables.

Cuando el proyecto llegue al Congreso debe ser primero calificado en la Mesa, los grupos deben pedir comparecencias que se extienden durante al menos dos semanas y existe un periodo para presentar enmiendas de totalidad.

Calendario probable

El último Presupuesto aprobado fue el de 2023, cuyo proyecto llegó a las Cortes a comienzos de octubre de 2022 y el debate de totalidad se celebró el 26 de ese mes.

Si se sigue ese mismo calendario, y sin contar la pausa parlamentaria por Semana Santa, no parece factible que el debate de totalidad ocurra antes del 20 de abril.

Por otra parte, las elecciones andaluzas solo podrían realizarse el último domingo de mayo o en junio. Para ello, Moreno debe convocarlas con al menos 54 días de antelación, lo que implica que, a más tardar, debe hacerlo a mediados de abril, generando un problema para la presentación de los Presupuestos Generales del Estado.

Si las elecciones fueran el 31 de mayo, la convocatoria tendría que realizarse el 7 de abril, solo unos días después de la aprobación de los Presupuestos en el Consejo de Ministros y su envío al Congreso.

Si eligen el 7 o 14 de junio, las disoluciones serían el 14 o 21 de abril, momento en el que Montero saldría del Congreso, también sin oportunidad para defender los Presupuestos en la cámara.

Además, el Gobierno percibe casi imposible la aprobación ya que Junts no ha cumplido sus demandas: el regreso de Carles Puigdemont, el uso del catalán en instituciones europeas y la delegación a Cataluña de competencias en inmigración.

ERC mantiene distancia con los socialistas debido a su rechazo a apoyar las cuentas de Salvador Illa en Cataluña, lo que añade un obstáculo para Sánchez, pues su hoja de ruta podría sufrir un revés y existiría la posibilidad de elecciones autonómicas catalanas.

A menos que Sánchez acceda a ceder ante ERC, incluyendo concesiones como la gestión del IRPF, lo cual resultaría negativo para la candidatura de María Jesús Montero en Andalucía.

En la sustitución de Montero antes de las elecciones en Andalucía, según ministros y dirigentes socialistas, se prevé una profunda remodelación que incluiría nombrar a un nuevo vicepresidente primero y probable cambio de algunos ministros más desgastados para afrontar la fase final de la legislatura.

Acerca de los mensajes del PSOE para las andaluzas, su portavoz, Montserrat Mínguez, recalcó el peligro de la extrema derecha al afirmar que «cada pacto entre PP y Vox supone un derecho perdido para la ciudadanía».

El inconveniente de ese mensaje es que puede llevar al electorado de derechas a votar por el PP para evitar acuerdos con Vox, lo que favorece la mayoría absoluta de Juanma Moreno.

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