La exención de pago durante los primeros tres días no disminuye ni la cantidad ni la duración de las bajas; España mantiene la tercera tasa de absentismo más elevada en la UE.

[Aunque el periodo sin remuneración para los trabajadores enfermos se diseñó como un método para reducir las ausencias, esta medida no evita que los españoles falten al trabajo un promedio de 4.9 semanas anuales

Quién financia a un empleado durante una baja laboral: ¿empresa, Seguridad Social o mutua?

A comienzos de febrero, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones comunicó la creación de un observatorio destinado a monitorizar las bajas médicas dentro del mercado laboral, luego de que un informe de AIReF alertara sobre el aumento del coste que representan las incapacidades temporales para las empresas y su productividad. La entidad independiente, que atribuye a un marco regulatorio excesivamente garantista el incremento del 60% en la incidencia de las bajas desde 2017, solicitaba a la cartera de Elma Saiz mayor supervisión sobre los trabajadores enfermos. Mientras tanto, la oposición sindical, preocupada por posibles recortes en derechos laborales, reaviva el debate respecto a la eficacia de intensificar la vigilancia para solucionar un problema de salud, un estudio ha destacado el limitado efecto de otro mecanismo para reducir los días de ausencia: la suspensión del salario durante las primeras tres jornadas de baja.

Frente a la frecuencia de las bajas médicas, algunos sistemas de protección social implementan los llamados “días de espera”, es decir, jornadas de enfermedad que no reciben remuneración. La finalidad es desalentar las ausencias breves y prevenir abusos, desincentivando que los trabajadores permanezcan en casa ante síntomas leves. En el caso de España, esta iniciativa parece no estar dando resultados: en promedio, los empleados pasan 4.9 semanas al año incapacitados por enfermedad, situándose en el tercer puesto entre los países miembros de la Unión Europea (UE).

La protección salarial no prolonga las bajas

El sistema español de bajas laborales se considera relativamente estricto comparado con otros países europeos. Habitualmente, los tres primeros días de enfermedad no son remunerados, salvo que así lo especifique el convenio colectivo correspondiente. A partir del cuarto día se inicia la compensación económica, la cual aumenta conforme se prolonga la baja. Sin embargo, los datos comparativos en Europa sugieren que la relación entre penalización económica y la reducción del absentismo no es tan evidente como se estima comúnmente.

Un médico concede una baja

Aunque en Noruega y Finlandia, países con el mayor número de días anuales de baja, se remunera la ausencia desde el primer día, otros estados aplican la misma estrategia con resultados variados. Lituania, por ejemplo, ofrece compensación desde el primer día de enfermedad, un sistema más generoso que el español. Sin embargo, el promedio anual de semanas de baja es considerablemente menor, alrededor de una semana y media.

La penalización económica tampoco resulta eficaz

Las estadísticas de países con “días de espera” no remunerados tampoco evidencian que este sistema funcione de manera uniforme. Más allá del tercer lugar ocupado por España, la República Checa, Países Bajos y Croacia se sitúan en torno a la media de 2,62 semanas al año, mientras que Bulgaria y Rumanía aparecen en los niveles más bajos con 0,4 y 0,1 semanas, respectivamente. En general, no se detectan patrones claros que indiquen que eliminar, mantener o reducir el salario durante estos días tenga un impacto considerable en la duración o cantidad de bajas.

Qué es la incapacidad laboral temporal, cuánto tiempo dura y cuánto se cobra.

La realidad es que el absentismo depende de múltiples factores que trascienden la estructura de pagos. Las condiciones laborales, el estado general de salud de la población, los picos de enfermedades respiratorias y el aumento de problemas de salud mental influyen notablemente en las bajas laborales. Además, una cantidad significativa de días perdidos se concentra en un pequeño grupo de casos prolongados, como enfermedades crónicas o recuperaciones extendidas. En estas situaciones, la existencia o inexistencia de unos pocos días iniciales sin salario tiene un efecto muy limitado.

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