El primer ministro belga, Bart De Wever, afirma que Europa debe negociar con Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania y restablecer el acceso a energía barata, en medio de divisiones entre los líderes de la UE sobre cómo relacionarse con Moscú.
El primer ministro belga Bart De Wever ha pedido a Europa alcanzar un acuerdo con Rusia para finalizar la guerra en Ucrania, según una entrevista publicada en el periódico belga L’Echo.
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De Wever sostuvo que una resolución negociada también es fundamental para garantizar el acceso a una energía asequible.
La Unión Europea permanece dividida al respecto. El presidente francés Emmanuel Macron, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y el primer ministro húngaro Viktor Orbán defienden el diálogo directo con Moscú, mientras que Polonia y las tres repúblicas bálticas mantienen una postura firme en contra.
«En privado, los líderes europeos coinciden conmigo, pero nadie se atreve a expresarlo abiertamente. Es imprescindible terminar el conflicto con el interés europeo en mente, sin mostrar ingenuidad hacia Putin», afirmó De Wever.
Agregó que Europa no debe repetir errores pasados en su vínculo con Rusia, subrayando la necesidad de rearmarse y desplegar tropas en sus fronteras orientales.
«Simultáneamente, es necesario normalizar las relaciones con Rusia y recuperar el acceso a energía económica. Eso es sentido común,» añadió De Wever.
El primer ministro sostuvo que la estrategia dual de Europa, que combina apoyo militar a Ucrania y presión económica contra Rusia, resulta insostenible sin el respaldo de Estados Unidos.
«Dado que no tenemos capacidad de presionar a Putin solo con el envío de armas a Ucrania, y sin apoyo estadounidense no es posible estrangular su economía, queda una única vía: alcanzar un acuerdo», explicó.
De Wever también señaló que su gobierno no contempla introducir subsidios estatales para compensar los aumentos en los precios de la energía derivados de la guerra en Oriente Medio.
«No voy a entrar en pánico ni a desperdiciar miles de millones, como hizo el gobierno anterior», afirmó.
Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, la UE ha trabajado para disminuir su dependencia de las importaciones energéticas rusas. Se han establecido planes para un veto total a las importaciones de combustibles fósiles rusos para el próximo año.
Hungría y Eslovaquia continúan oponiéndose a estas medidas, argumentando que el suministro energético ruso es vital para su seguridad energética.
A principios de esta semana, varios líderes europeos criticaron la decisión del presidente Donald Trump de levantar sanciones sobre el petróleo ruso transportado por mar, un paso que busca aliviar tensiones en los precios globales de energía debido a la guerra en Irán.
Estados Unidos otorgó esta semana un permiso temporal para que algunos países compren el petróleo ruso que permanece retenido en el mar.
El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente del Consejo Europeo António Costa condenaron esta medida, alertando sobre posibles repercusiones negativas para la seguridad europea.

