Impacto del conflicto en Oriente Medio: gasolina cerca de 2 euros por litro, hipotecas más costosas y aumento del euríbor para los españoles

El efecto dominó del aumento del petróleo amenaza con trasladar el encarecimiento energético a la cesta de la compra, mientras el Gobierno y la UE preparan medidas para mitigar el impacto

La guerra en Oriente Medio

El conflicto en Oriente Medio ya comienza a afectar las finanzas de los españoles. El primer signo se observa en el aumento de la gasolina y del gasoil, impulsado por el repunte del petróleo. El litro de gasolina ha llegado a costar el jueves hasta dos euros en ciertas estaciones de servicio. Si la guerra se prolonga, los expertos alertan que el crecimiento de precios podría trasladarse con rapidez a la cesta de la compra y al gas. Esta cadena de sucesos generaría presiones inflacionarias y podría forzar al Banco Central Europeo (BCE) a elevar los tipos de interés, lo que a su vez ocasionaría un incremento del euríbor y encarecería las hipotecas.

Sin embargo, “si los países en conflicto consiguen alcanzar un acuerdo negociado o un alto el fuego, el Estrecho de Ormuz podría volver a funcionar con normalidad en un periodo relativamente corto”, resalta Manuel Pinto, responsable de análisis en XTB. Señala que en este contexto el precio del petróleo podría bajar hacia los 80 dólares por barril, a medida que la confianza regrese a los mercados.

Por otro lado, si no se logra un pacto, el conflicto “podría derivar en una guerra prolongada y el impacto en los mercados energéticos sería significativo. El precio del petróleo podría superar los 120 dólares por barril, causando presiones inflacionarias y volatilidad en la economía mundial”, explica Pinto.

De momento, la probabilidad de una “guerra corta”, tal como anunció el presidente estadounidense, Donald Trump, se está desvaneciendo debido a la negativa de Israel a finalizarla y a la decisión de Teherán de mantener el bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo que se consume globalmente.

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Barril de Brent a 101 euros

La amenaza de un conflicto prolongado ha llevado a organismos internacionales y gobiernos a adoptar medidas que eviten problemas de suministro, contengan el aumento de precios del crudo y eviten que esta escalada impacte el bolsillo de los ciudadanos. Una de estas iniciativas fue la decisión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de liberar 400 millones de barriles de crudo de sus reservas estratégicas, aunque, por ahora, esta táctica no ha mostrado los resultados esperados.

El precio del barril de petróleo Brent, referencia en Europa, subió el jueves hasta llegar a los 101 dólares, luego de que el nuevo líder supremo de Irán declarara que el Estrecho de Ormuz debe mantenerse cerrado. Mientras tanto, el barril de West Texas Intermediate, referente en EE.UU., se cotizó a 96 dólares.

El incremento del precio del petróleo se ha reflejado en el costo de los combustibles. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, la gasolina de 95 octanos aumentó de 1,478 euros por litro el 27 de febrero, día previo a los ataques contra Irán, a 1,679 euros el pasado miércoles, lo que representa un alza del 13,6%. En el mismo período, el gasóleo para automoción subió un 25,6%, pasando de 1,435 euros por litro el 27 de febrero a 1,802 euros.

No obstante, ya se observaron gasolineras que cobraban este jueves el litro de gasolina a dos euros y el diésel incluso a un precio superior, según revela el Geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Los expertos calculan que, si el petróleo supera los 100 dólares el barril, los europeos desembolsarán 150 millones de euros diarios adicionales en combustibles.

Prepararse para lo peor

Ante los elevados precios del combustible, la Comisión Europea (CE) y el Gobierno español exploran la implementación de medidas que alivien el gasto de los consumidores. Teresa Ribera, vicepresidenta encargada de Competencia en la CE, considera que la UE aún no se encuentra en un escenario que requiera medidas de emergencia ante el aumento del costo energético: “Aún no estamos en esa situación, pero si llegara el momento, deberemos recurrir a la experiencia de crisis anteriores”. Destacó que los Estados miembros cuentan con margen dentro de las normas europeas de ayudas de Estado para respaldar sectores específicos si el coste energético se vuelve a elevar. Estas soluciones incluyen desde iniciativas fiscales hasta apoyos directos a hogares y empresas.

El Gobierno español también se prepara ante la posibilidad de un incremento adicional de precios derivados del conflicto. De ser necesario, según la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se adoptarán medidas para que la crisis energética “no recaiga sobre los bolsillos de la población”.

Entre las iniciativas mencionadas por Díaz se encuentran los ERTE, que pueden activarse por la legislación española vigente y “probablemente” la prohibición de despidos “por causas energéticas”, tal como se implementó en crisis previas. También trabajan en la congelación de alquileres y desahucios, mientras el Ministerio de Hacienda estudia intervenir en la fiscalidad sobre los precios del gasoil, gasolina y electricidad para reducir los costes de los sectores productivos más afectados y de las familias, como se hizo durante la crisis en Ucrania.

Por su parte, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, considera que la situación actual está “lejos” de la generada por la guerra en Ucrania, y exhortó a la “prudencia y cautela”, ya que el impacto final en los precios dependerá de la duración del conflicto y, por ahora, no existe “información confiable” al respecto.

Reconoció que, aun cuando la evolución de los mercados gasísticos es “muy distinta” a la observada al inicio del conflicto en Ucrania, “todo está preparado por si fuera necesario activar el mecanismo ibérico”. “Tenemos los deberes hechos” en materia energética, con un incremento en renovables y un suministro más diversificado, afirmó Cuerpo, al tiempo que reconoció que se espera que el aumento en los precios de los carburantes impacte en los índices de inflación durante marzo y abril.

España, en mejor posición

España está mejor equipada que otros países para afrontar las consecuencias del conflicto en Oriente Medio, debido a su baja exposición a materias primas energéticas provenientes de esa región, alrededor del 2% en gas y del 5% en petróleo. Otro factor favorable es la apuesta del país por la transición verde en los últimos años, que ha permitido mantener precios de la electricidad un 20% más bajos en promedio en comparación con otros países vecinos.

Además, la economía española parte de una posición sólida para enfrentar una crisis económica. Crece a un ritmo superior al de las naciones de la eurozona. En 2025, España cerró con un crecimiento económico del 2,8%, el más alto entre las principales economías del área euro, sustentado en la demanda interna de consumo e inversión; una inflación contenida en el 2,3% y con un mercado laboral que alcanzó un récord de 21,7 millones de afiliados, mientras que la tasa de desempleo se ubicó por debajo del 10%.

Lo que no está exento es del aumento de la inflación generada por la subida de precios energéticos, que los analistas de Funcas estiman superar el 3% si el conflicto se prolonga tres meses. Además, esta situación reduciría el crecimiento del PIB en dos décimas, ubicándolo entre el 2% y el 2,2%. Sin embargo, prevén que si el conflicto se intensifica, el impacto macroeconómico será aún mayor.

Cesta de la compra más costosa

Los especialistas de Funcas enfatizan que “el aumento en los costes energéticos se trasladará a la cesta de la compra de manera directa e inmediata mediante su influencia sobre los precios del combustible y la electricidad”. A esto se suma un incremento en los costos de producción, que sería transferido a lo largo de la cadena productiva hacia el consumidor final.

Sostienen que el aumento en el costo de la cesta limitaría el crecimiento del consumo privado, principal motor del crecimiento económico en el corto plazo. Asimismo, las exportaciones podrían sufrir efectos negativos debido al impacto desfavorable en la actividad económica de otros países.

Tipos de interés

Entre los ciudadanos más afectados en sus finanzas por el conflicto en Oriente Medio se encuentran aquellos con hipotecas a tipo variable, dado que un aumento de la inflación en la eurozona por el alza energética podría llevar al BCE a subir el precio del dinero por encima del actual 2%, impulsando así el euríbor y aumentando las cuotas de las hipotecas variables. Antes del ataque a Irán, los analistas pronosticaban una estabilización de los tipos de interés alrededor del 2% durante 2026 y del euríbor en torno al 2,2%.

Anticipando el incremento de las tasas por parte del BCE, el índice de referencia más utilizado en España y Europa para calcular los intereses de hipotecas variables comenzó a subir, alcanzando el martes un 2,55%, registrando la mayor subida diaria en casi 20 años. En el transcurso de nueve días, el euríbor a 12 meses recuperó el terreno perdido en el último año, pasando del 2,221% con que cerró febrero al 2,456% de este jueves. La media para marzo ronda el 2,350%.

Esta subida afecta negativamente a quienes tienen hipotecas a tipo variable, ya que un aumento de 0,5 puntos en el euríbor podría implicar un crecimiento de entre 50 y 100 euros mensuales en la cuota de una hipoteca promedio.

“La media provisional del euríbor en marzo augura revisiones hipotecarias un poco más costosas que en meses anteriores, aunque dependerá de la duración de la tensión en Oriente Medio”, indica Ricardo Gulias, CEO de RN Tu Solución Hipotecaria.

Desde su punto de vista, la reunión del Banco Central Europeo programada para el 19 de marzo será decisiva para determinar si el mercado se está adelantando demasiado o si la entidad percibe riesgos suficientes para modificar su planificación. “Si la situación mejora, el euríbor debería regresar a un nivel cercano al 2%. No existen argumentos sólidos para pensar en niveles de 2,60% o superiores en el mediano plazo”.

Ahorradores, los favorecidos

Un aumento de las tasas de interés por parte del BCE beneficia a los ahorradores que poseen depósitos a plazo fijo, quienes verán incrementada la remuneración que reciben por sus fondos de parte de las entidades financieras.

La rentabilidad de estos productos de ahorro ha disminuido en los últimos meses hasta situarse en el 1,64%, lo que representa una caída del 21,9% en un año, según datos del Banco de España. Sin embargo, existen depósitos en el mercado español que superan ese nivel, alcanzando hasta un 3% a doce meses bajo ciertas condiciones. Mientras tanto, entidades extranjeras ofrecen hasta un 4% TAE, aunque por plazos de un mes.

“Cuando suben los tipos, los bancos deberían aumentar lo que pagan por el ahorro. Hay entidades, aunque pocas en España, que trasladan a sus clientes la tasa del BCE; lo hacen para captar ahorro y conviene aprovechar estos movimientos”, sostiene Olivia Feldman, economista y cofundadora de HelpMyCash.

Por ahora, la incertidumbre es total en cuanto al momento en que concluirá el conflicto, y mientras más tarde en resolverse, mayores serán los daños a las finanzas de los consumidores. Los analistas esperan que la volatilidad en el precio del petróleo persista, y que su aumento afecte el coste de los combustibles, alimentos, hipotecas y el alza del euríbor, por lo que recomiendan que la mejor estrategia es “esperar y observar” para “actuar después”.

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