El Ejecutivo de Pedro Sánchez procedió a retirar oficialmente a la embajadora de España en Israel, Ana Sálomon, en medio de una crisis diplomática entre ambos países.
Israel interpreta esta retirada como un acto hostil derivado de motivaciones internas de política del gobierno de Sánchez y su mantra del ‘no a la guerra’.
La tensión bilateral se ha intensificado tras el reconocimiento del Estado palestino por parte de España y la implementación de un embargo total de armas contra Israel.
En la actualidad, las relaciones diplomáticas se limitan al nivel de encargados de negocios, sin perspectivas de una pronta normalización mientras continúen las protestas oficiales.
El Gobierno de Pedro Sánchez formalizó este miércoles en el BOE la retirada definitiva de la embajadora Ana Sálomon como representante oficial de España en Israel. Esta medida ocurre en el marco del conflicto entre Israel y Estados Unidos contra Irán y contribuye a profundizar la tensión diplomática entre Madrid y el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu.
Desde círculos cercanos a Israel consideran que la retirada es un gesto hostil motivada por asuntos de política interna. Entienden que Sánchez actúa en función de su lema «no a la guerra», dirigido contra Israel, para consolidar apoyo electoral.
Estas mismas fuentes destacan que esta decisión profundiza la crisis política y diplomática bilateral.
De hecho, cuestionan el momento elegido, ya que podría haberse realizado anteriormente. Señalan también la aparente incongruencia de que España sancione a Israel por una guerra de supervivencia contra Irán, pero no lo hiciera en relación con la ofensiva que Sánchez calificó como «genocidio de Gaza».
Voceros del gobierno de Jerusalén apuntan que no planean una respuesta oficial ante la medida.
Aunque resulta llamativo que la retirada se haya comunicado con discreción, las autoridades israelíes creen que Sánchez podría utilizar esta decisión en el futuro como herramienta política interna.
Según otras fuentes familiarizadas con las relaciones bilaterales, lo esperable sería que el Ministerio de Exteriores de Israel citara a la encargada de negocios española, encargada actualmente de la embajada, para expresar formalmente su descontento y solicitar explicaciones sobre la retirada.
En las semanas recientes no se registraron contactos diplomáticos relevantes entre ambos países, pese a que el conflicto con Irán lleva ya 12 días. En Jerusalén no comprenden el comportamiento del Gobierno de Madrid, y las fuentes consultadas aseguran que esta acción es intencionada.
Sálomon fue convocada a consultas el 9 de septiembre tras la sanción del Ejecutivo de Netanyahu a las ministras Yolanda Díaz y Sira Rego, y por lo que España consideró «acusaciones calumniosas». Desde entonces, no ha regresado a Israel.
El ministerio dirigido por José Manuel Albares confirmó que una encargada de negocios asumirá el mando de la embajada, igualando el nivel diplomático que Israel mantiene en Madrid.
Dana Erlich, israelí de origen argentino y exembajadora en Irlanda, ocupa el puesto de máxima responsable de la misión israelí en España desde septiembre de 2025.
La destitución fue aprobada en el Consejo de Ministros del martes y formalizada mediante el Real Decreto 195/2026. Sálomon desempeñaba este cargo desde julio de 2021 y, aunque el Gobierno agradece sus servicios, el decreto no especifica motivo alguno.
La crisis entre España e Israel se ha intensificado progresivamente desde el inicio de la ofensiva en Gaza, en respuesta al brutal ataque terrorista de Hamás, que asesinó y torturó a más de 1.200 israelíes el 7 de octubre de 2023.
Madrid reconoció el Estado palestino en mayo de 2024 y estableció un embargo total de armas hacia Israel en septiembre de 2025, contemplando nueve medidas, entre ellas el bloqueo a barcos y aeronaves militares con destino a Israel.
La guerra contra Irán comenzó el 28 de febrero con bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre Teherán.
Ante esto, Sánchez retomó la consigna del «no a la guerra» y prohibió utilizar las bases de Rota y Morón para esta ofensiva, lo que suscitó que el presidente israelí, Isaac Herzog, acusara a España de «jugar un juego extraño e inconcebible» y de incumplir compromisos con la OTAN.
Ahora, Exteriores deberá comenzar desde cero el trámite si algún día busca restaurar relaciones con Israel, nombrando un nuevo embajador y solicitando la aprobación del Gobierno de Netanyahu.
No obstante, fuentes vinculadas a Jerusalén, aunque esperan la normalización, no prevén que este escenario ocurra pronto mientras Exteriores continúe presentando protestas formales a Erlich.

