El Barça más débil en Champions logró salvarse al límite físico y gracias a un penalti en tiempo añadido

Los jugadores del Barça, exhaustos tras el pitido final en St. Jame's Park. Los azulgranas no lograron frenar el ritmo impuesto por los ingleses y sufrieron un penalti convertido por Lamine en el minuto 96, resultado que no refleja la realidad del juego.

Más información: Un penalti en el minuto 96 salva al Barça del desastre ante el Newcastle y deja todo abierto para el partido de vuelta en el Camp Nou

Resulta difícil de creer que el Barça, que suele imponer su dominio en la liga española, se muestre como un equipo completamente vulnerable frente a clubes ingleses.

Primero fue Chelsea quien le propinó un contundente 3-0 en Stamford Bridge y ahora le tocó al Newcastle. Sin embargo, el marcador registrado en St. Jame’s Park resulta, cuando menos, engañoso.

Porque Joan García destacó como uno de los mejores del encuentro junto a Gerard Martín y Pau Cubarsí, todos ellos brillaron a pesar de las continuas ofensivas de ‘las urracas’. En el área rival, solo dos disparos a puerta en 97 minutos.

El primer intento fue de Fermín en el minuto 36, con un disparo dirigido a las manos de Aaron Ramsdale; el segundo, el penalti anotado por Lamine en el 95:50 de los cuatro minutos añadidos.

El equipo dirigido por Hansi Flick presentó uno de sus peores partidos de la temporada y en el peor escenario posible: la Champions. Sin embargo, en esta competencia, la capacidad de sostenerse en los momentos más complicados es clave, y el Barça logró salir con vida de Inglaterra.

Enfrentándose al 12º de la Premier League y de la fase de liga, los azulgranas observaron cómo los papeles se invertían. La intensa presión inicial de los ingleses no decayó, como se esperaba, a los pocos minutos, sino que se mantuvo durante todo el encuentro.

Los azulgranas, agotados

Aunque Eddie Howe, técnico del Newcastle, admitió antes del partido que las segundas partes suelen ser el punto débil de su equipo, que finalmente sucumbe ante el desgaste físico acumulado en los primeros 45 minutos.

No es sencillo mantener la intensidad durante un partido completo con la presión que ejercieron ‘las urracas’ ante un Barça que, si aspira a alzarse con la ‘Orejona’, debe mejorar significativamente. El equipo inglés logró algo que pocos han conseguido: superar a los de Hansi Flick.

Hansi Flick, pensativo en el momento de dar entrada a Ferran Torres y Xavi Espart.

Hansi Flick, pensativo en el momento de dar entrada a Ferran Torres y Xavi Espart. Reuters

La expresión seria del entrenador alemán reflejaba la incapacidad de sus jugadores, que no lograban controlar el ritmo del juego cuando manejaban el balón. La posesión estuvo más igualada de lo habitual en el Barça: 45% frente a 55%.

Con un Raphinha que mejoró con el paso de los minutos, alcanzando sus mejores momentos cuando el equipo ya mostraba fatiga; un Lewandowski sin efectividad; un Lamine casi desaparecido y un Fermín López que no estuvo fino, Aaron Ramsdale vivió una noche tranquila teniendo en cuenta que enfrente estaba un equipo que promedia 2,75 goles en Europa y 2,66 en La Liga.

En teoría, el Newcastle dominó claramente al Barça al igual que lo hizo el Chelsea el 25 de noviembre. Sin embargo, cabe resaltar que en aquel encuentro los azulgranas jugaron más de 45 minutos con un jugador menos tras la expulsión de Ronald Araujo.

No obstante, incluso antes de la expulsión del jugador uruguayo, el equipo londinense ya tenía superioridad notable. La intensidad mostrada por los de Eddie Howe se evidenció en la cantidad de recuperaciones: 50 ante 41; aunque en cuanto a Balones divididos, fue el Barça el que dominó.

Los ingleses ganaron 32 duelos, mientras que los azulgranas se impusieron en 50. Esto significa que el Barça llevó el 61% de este tipo de enfrentamientos y el Newcastle un 39%, según datos proporcionados por Sofascore.

Un empate a contrarreloj

Todo el partido del Barça fue una lucha por sobrevivir típica de un equipo pequeño que sabe que está al borde del abismo. Las conexiones básicas del sistema fallaron de manera clara.

El Newcastle encontró la oportunidad y finalmente obtuvo su recompensa con un gol de Barnes, consecuencia de otra falla defensiva blaugrana. El Barcelona estaba derribado y con razón, aunque un milagro final le abrió un camino inesperado.

Penalti de Thiew a Olmo en el minuto 94:21, ya cumplido el tiempo de añadido de cuatro minutos y sin pérdida de tiempo, y Lamine Yamal tomó la responsabilidad de lanzarlo. Gol en el minuto 95, vigésimo gol del ‘10’ azulgrana, salvando así al equipo de Flick en el último suspiro.

Lamine Yamal celebra el gol del empate ante el Newcastle.

Lamine Yamal celebra el gol del empate ante el Newcastle. Reuters

Ya sorprendieron los cuatro minutos adicionales, a pesar de que no hubo necesidad de revisión VAR y que el tiempo extra se justificó por las sustituciones y el gol de Barnes.

También llamó la atención que el árbitro italiano Marco Guida permitiera una última jugada del Barça que comenzó en su campo y concluyó 20 segundos después de finalizado el tiempo reglamentario.

Finalmente, en el minuto 95:50, Lamine Yamal anotó el gol del empate. Sin mostrar un juego convincente, la fortuna favoreció al Barça, aunque no puede ocultar que el equipo atraviesa una mala racha desde el intento heroico contra el Atlético. Mal partido ante el Athletic y mal partido ante el Newcastle. Sin embargo, la suerte también juega un papel importante.

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