Los ministros de energía de Dinamarca, Finlandia, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal expresan su preocupación por posibles modificaciones en las reglas del mercado por parte de la Comisión Europea, advirtiendo que esto podría afectar negativamente las inversiones en energía limpia. Crecen también las inquietudes sobre el futuro del mercado de carbono de la Unión Europea.
En vísperas de la reunión de la Comisión Europea este viernes para abordar el incremento de los precios energéticos causado por el conflicto en Oriente Medio, varios ministros de energía de la Unión Europea han solicitado que no se altere el diseño actual del mercado eléctrico del bloque.
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Con los líderes de la UE preparando una revisión del sistema vigente, los ministros de Dinamarca, Finlandia, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia enviaron una carta al Comisionado de Energía Dan Jørgensen, señalando que el sistema actual funciona adecuadamente, facilita el comercio transfronterizo de electricidad y ha ahorrado a Europa alrededor de 34.000 millones de euros anuales, según el documento al que Euronews tuvo acceso.
“Instamos a la Comisión a evitar presentar reformas del mercado eléctrico que puedan minar la confianza necesaria de los inversores (…) La reforma más reciente incluye un nuevo marco para fomentar la flexibilidad, la cual tendrá un papel cada vez más crucial en nuestro sistema eléctrico,” manifiesta la carta de los ministros, fechada el 5 de marzo.
Los líderes comunitarios enfrentan creciente presión para encontrar soluciones que permitan reducir los precios de la energía, con sectores industriales demandando acciones “urgentes y audaces” para bajar costos de producción e impuestos al carbono.
Esta solicitud empresarial está alineada con la agenda de competitividad del bloque, que busca reindustrializar sectores intensivos en energía y fortalecer la manufactura nacional. No obstante, el camino no es sencillo, pues varios países de la UE se oponen a eliminar las reglas que regulan los precios energéticos.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, indicaron tras la cumbre informal en Alden Biesen que presentarán “opcines” durante el próximo Consejo Europeo, pero resaltaron la “complejidad del problema”: los precios eléctricos están ligados al gas natural y la revisión podría recibir oposición de varios estados miembros.
En lugar de reformar el mercado, los ministros sugirieron fortalecer la inversión en energías renovables, mejorar los flujos transfronterizos, y aumentar la flexibilidad y el almacenamiento energético para abaratar precios y reforzar la seguridad energética. Esto contribuiría a disminuir el papel del gas en la fijación de tarifas eléctricas y fomentaría el consumo en los momentos más económicos, argumentan.
Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, fue invitado por los líderes europeos a participar en el debate orientativo sobre la reducción de precios energéticos que tuvo lugar el viernes. Describió la interrupción actual del suministro como “temporal y logística”.
“Creo que para la seguridad energética y la soberanía europea, es crucial que la UE aumente la producción de renovables —solar, eólica— y que la energía nuclear tenga un papel renovado fuerte,” afirmó Birol en rueda de prensa en Bruselas.
Los críticos del ETS podrían aprovechar las vulnerabilidades de la UE
Los ataques contra el mercado de carbono de la UE, el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS), que obliga a las industrias a pagar por la contaminación, también provienen de sectores industriales y ciertos países miembros, aunque von der Leyen y Costa defendieron la política climática europea en Alden Biesen.
Sin embargo, el fuerte aumento en los precios del petróleo y gas natural tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán ha agravado la situación.
Ante esta crisis energética en evolución, los líderes de la UE podrían mostrar mayor sensibilidad a presiones provenientes de grupos de interés que buscan eliminar el ETS, especialmente en Alemania, donde el canciller Friedrich Merz sugirió recientemente su supresión, aunque luego se retractó.
Atender esas demandas supondría una solución rápida para industrias en dificultades, con múltiples plantas químicas a punto de cerrar en distintas ciudades europeas, pero también implicaría la eliminación de una normativa vigente desde hace 25 años que ha contribuido a reducir casi un 50 % las emisiones de gases de efecto invernadero desde 1990 y ha recaudado más de 260.000 millones de euros para financiar tecnologías limpias.
Italia se sumó recientemente a la lista de países de la UE que piden la supresión del ETS, uniéndose a Bulgaria, Chequia, Eslovaquia y Polonia, mientras la Comisión prepara una revisión de la principal política climática del bloque para este verano.
Anna Borg, directora ejecutiva de la compañía energética Vattenfall, insta a mantener el ETS y los precios marginales para ofrecer certeza regulatoria a las empresas.
“No toquen el ETS. Minar la confianza en el ETS y en el funcionamiento de los mercados eléctricos antepone la esperanza de un alivio inmediato a la estrategia a largo plazo y debilita la competitividad europea,” afirmó Borg el jueves.
Compartir la carga del aumento de precios
En un evento del Banco Europeo de Inversiones el martes, la vicepresidenta ejecutiva Teresa Ribera destacó la seguridad energética como un pilar fundamental para la estabilidad económica del bloque.
“Cuando aumentan las tensiones, los precios suben y la confianza disminuye. La respuesta no son nuevas dependencias, sino una electrificación más rápida, renovables y eficiencia. El verdadero riesgo es no avanzar lo suficientemente rápido en energía limpia, no ir demasiado deprisa. La transición limpia es el escudo de Europa contra la volatilidad,” afirmó Ribera.
No obstante, hasta ahora, los beneficios de invertir en tecnologías limpias para descarbonizar la economía y reducir la contaminación no se reflejan claramente en las facturas energéticas de hogares o empresas.
Philippe Lamberts, asesor climático de von der Leyen, volvió a tocar el tema en el margen de la Cumbre de Energía el miércoles.
“Invito a todos a revisar los balances y los resultados financieros de las empresas generadoras de energía. Ahí es donde se percibe la diferencia,” señaló Lamberts.
Con la actual estructura del mercado eléctrico, el expresidente del Grupo Verde en el Parlamento Europeo explicó que se observa un fenómeno de extracción de rentas, donde actores dominantes usan su poder para obtener ingresos no merecidos, como tarifas elevadas, sin aumentar la productividad ni crear valor nuevo.
“Creo que este fenómeno se intensificará en las próximas semanas,” añadió Lamberts.
“Es necesario garantizar que la carga causada por el aumento actual de precios energéticos se distribuya de manera equitativa entre todos los actores económicos,” propuso, destacando que los precios más bajos de la electricidad renovable deberían beneficiar también a los consumidores y no únicamente a los productores.

