Sánchez sostiene que la ruptura comercial de Trump beneficiará a los sectores afectados y promoverá la diversificación de suministros

Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez minimiza la amenaza de Trump sobre la interrupción del comercio con España y asegura que el Gobierno respaldará a los sectores perjudicados, además de diversificar los suministros.

El Ejecutivo español enfatiza que cualquier cambio sustancial en el comercio debe efectuarse respetando la legislación internacional y los acuerdos establecidos entre la UE y EEUU.

España se presenta como una potencia exportadora confiable y un miembro relevante de la OTAN, resaltando su aporte a la defensa europea frente a las críticas de Trump sobre el gasto en Defensa.

El ministro Albares descarta el aislamiento de España y asegura que la postura española refleja un sentir global a favor del multilateralismo.

El Gobierno ha intentado aliviar la crisis diplomática tras las duras declaraciones de Donald Trump, quien calificó a España como un “aliado terrible” y amenazó con cortar “todo comercio” bilateral.

En Moncloa no muestran gran inquietud y han afirmado que, si ocurriera, España cuenta con herramientas para “mitigar posibles efectos”, respaldar a los sectores afectados y «diversificar las cadenas de suministro».

No obstante, han señalado que, si la Administración estadounidense decide revisar la relación comercial, deberá hacerlo “respetando la autonomía de las empresas privadas, el derecho internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU”.

En esta línea, el Ejecutivo recuerda que la política comercial es competencia comunitaria y que cualquier cambio relevante debe gestionarse mediante los mecanismos establecidos entre Bruselas y Washington.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo destaca que España es “una potencia exportadora dentro de la UE y un socio comercial de confianza para 195 países, incluido EEUU”.

Desde Moncloa sostienen que España es “un miembro fundamental de la OTAN que cumple con sus compromisos y aporta significativamente a la defensa del territorio europeo”.

Este argumento contrasta con las declaraciones del mandatario estadounidense, quien recordó el martes que los problemas con España datan desde que Sánchez se negó en la cumbre de la OTAN a alcanzar la meta del 5% del PIB en gasto de Defensa.

Antes de las amenazas de Trump, el Gobierno ya había rebajado la tensión afirmando que la posición de España, distinta a la de EE.UU. y también alejada de socios comunitarios como Francia y Alemania, no implicaba una ofensa hacia los aliados.

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, llegó incluso a negar que España se estuviera quedando aislada.

«No estamos solos. La postura española representa el sentir mayoritario a nivel mundial. Son muchos países y millones de personas los que continúan apostando por el multilateralismo», declaró el ministro.

Albares añadió asimismo que no ha recibido reclamos por la prohibición a EE. UU. de utilizar las bases de Morón y Rota para operaciones en Irán.

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