La transición del Zapatero político al consultor contratado: «Me solicitan porque mi opinión tiene valor»

José Luis Rodríguez Zapatero, este lunes, en la Comisión de Investigación sobre el ‘caso Koldo’, en el Senado.

José Luis Rodríguez Zapatero defendió ante el Senado su trabajo como consultor, asegurando que es legal, reconocida y que su labor tiene valor en el mercado.

El expresidente reconoció haber gestionado un encuentro entre Nicolás Maduro y Javier Hidalgo respecto a la deuda venezolana con Globalia, pero negó haber recibido remuneración alguna por ello.

Zapatero explicó los 70.000 euros anuales que percibía como consultor y negó cualquier irregularidad en sus relaciones con la empresa Análisis Relevante y con ‘Julito’ Martínez.

Durante la comisión, el PP puso en duda la veracidad de sus informes y sugirió que Análisis Relevante era una empresa fachada, afirmación que Zapatero rechazó con vehemencia.

El entorno del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tal como informó este medio, indicaba que su comparecencia en la Cámara Alta de este lunes marcaría un «punto de inflexión». Y posiblemente así haya sido.

La participación de Zapatero en la comisión investigadora del caso Koldo ha representado un cambio notable en su percepción pública: la imagen del hombre de Estado se transformó en la de un consultor remunerado.

«No soy lobbista. Simplemente presto servicios conforme a la legalidad (…). Ser consultor implica mucho más que redactar informes (…). Es algo común. Participo en conferencias, elaboro informes. Un consultor tiene alta consideración dentro del mercado. He sido invitado a 186 eventos públicos, realicé más de 170 desplazamientos. En consultoría, se valora la trayectoria, la personalidad y la capacidad del profesional», afirmó.

El expresidente defendió reiteradamente su labor como consultor «independiente» y explicó que aceptó colaborar con Análisis Relevante por propuesta de ‘Julito’ Martínez, a cambio de que la empresa contratara los servicios de la agencia de comunicación de sus hijas, Whatthefav.

Martínez, amigo de Zapatero desde los tiempos de la Moncloa y, hasta su detención el 11 de diciembre por un presunto blanqueo de capitales vinculado al rescate de la aerolínea Plus Ultra, solía compartir carreras por El Pardo con él.

Frente a los senadores, el expresidente calificó su trabajo consultor como «legal» y «cotizado». «Me solicitan para actos, intervenciones en múltiples lugares. Mi opinión y esfuerzo tienen valor», expresó.

Asimismo, justificó los 70.000 euros brutos anuales que recibía de Análisis Relevante.

La comisión del Senado, impulsada por el Partido Popular, buscaba esclarecer el presunto papel de Zapatero en el rescate público a Plus Ultra, sus ingresos como consultor de una empresa perteneciente al asesor de la aerolínea y sus conexiones con Venezuela y China.

Frente a las acusaciones de algunos senadores de haberse «lucrado» irregularmente, el exlíder socialista calificó de «lamentable» e «intolerable» tener que explicar sus asesorías, dado que ya no posee «responsabilidad pública» y esas actividades forman parte de su «vida privada».

«Está claro que el problema no es lo que hizo Zapatero, que lo hizo de forma honesta. La cuestión ahora es qué buscan hacer con Zapatero mediante tanta falsedad e injuria (…). Sé lo que persiguen desde julio de 2023: que deje de apoyar a Sánchez y a este Gobierno. Ganaré», concluyó en su intervención final.

Zapatero sigue siendo actualmente un referente para la izquierda española gracias a su impulso por la igualdad —promovió la paridad entre hombres y mujeres—, por su defensa de los derechos humanos —aprobó el matrimonio igualitario— y por su apuesta en la mediación internacional para resolver conflictos.

Por ese motivo, Sánchez ha recurrido a él en cada campaña, considerándolo un símbolo de continuidad y legitimidad política.

La intervención bien elaborada del senador Fernando Martínez-Maíllo generó dudas sobre la labor profesional de Zapatero.

El expresidente tuvo que reconocer que facilitó un encuentro entre Nicolás Maduro y el empresario Javier Hidalgo para tratar la deuda de Venezuela con Globalia, matriz de Air Europa, también rescatada por el Gobierno de Pedro Sánchez con 475 millones de euros. Sin embargo, afirmó que no recibió remuneración.

Presionado por las preguntas de Maíllo, declinó responder si eliminó sus mensajes de WhatsApp con su amigo ‘Julito’ Martínez y no quiso revelar a quiénes enviaba sus informes, alegando «confidencialidad e intimidad».

«Tengo derecho a mantener la confidencialidad de los informes y de las personas, porque quienes me rodean luego son perseguidos», afirmó.

Maíllo puso en duda la existencia de esos informes y le solicitó entregarlos a la comisión: «¿Nos facilitaría los informes? ¿Podría traérnoslos? Si son tan relevantes… me gustaría leerlos».

Zapatero se negó y el senador insistió: «Usted no quiere entregarlos. Usted sabrá por qué. Si tuviera certeza de que esos informes son genuinos y están hechos, los enviaría aquí sin problema».

Además, reservó un golpe contundente: el análisis mediante Inteligencia Artificial de uno de esos informes, que demostraría que en realidad es «un copia y pega de documentos en internet».

El senador del PP también alegó que Análisis Relevante era una «empresa fantasma» para el cobro de comisiones, que no poseía «oficina, empleados ni gastos de papelería» y que «solo contrataba» a Zapatero y a su «empresa familiar».

El expresidente negó esas acusaciones, solicitó «protección» en varias ocasiones al presidente de la comisión, Eloy Suárez, y admitió únicamente que los informes firmados por él no siempre fueron redactados íntegramente por él, pues contó con la ayuda del exdirector de comunicación del CNI, Sergio Sánchez, en su elaboración.

La comparecencia, que duró más de tres horas, concluyó con un intercambio continuo de acusaciones y negaciones: el PP elevó sus «indicios» a relato político; Zapatero denunció «calumnias» y «difamaciones».

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