La posible interrupción en el estrecho de Ormuz podría aumentar hasta un 50% el costo de la electricidad en España y duplicar el precio del gas.

Los expertos advierten que un bloqueo total o parcial de esta vía estratégica aumentaría la presión en el mercado energético europeo y elevaría los precios de los alimentos, aunque la CE sostiene que, por ahora, no existe riesgo de desabastecimiento

Torres de alta tensión.

La situación en Oriente Próximo, tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, amenaza con repercutir en la economía de los españoles, dado que un cierre total o parcial del estrecho de Ormuz —controlado por Irán y una de las principales rutas energéticas a nivel mundial— impediría el paso de petróleo y gas natural hacia los mercados globales. Este escenario tensionaría más aún los precios y podría reflejarse en un incremento en las facturas de electricidad y gas para los consumidores en España.

El bloqueo del estrecho de Ormuz podría elevar la tarifa regulada de electricidad hasta en un 50%, según estimaciones de Kelisto basadas en los datos de la consultora Independent Commodity Intelligence Services (ICIS), que pronostica que el precio del gas natural en el mercado neerlandés TTF, referente para Europa, alcanzaría los 90 euros por megavatio hora (MWh) durante un cierre de 15 días.

Para Javier Martínez, portavoz de Energía de Kelisto.es, esta alza del 50% en el coste de la energía de la tarifa regulada supone que el precio por kilovatio hora (kWh) subiría de los 0,125 euros registrados en febrero hasta los 0,187 euros, lo que haría que la factura media mensual ascendiera de 47 euros a 64 euros.

“No obstante, este incremento sería considerablemente menor que el experimentado durante la crisis inflacionaria de 2022, gracias a la nueva estructura de la tarifa regulada, la cual incorpora para sus cálculos tanto el precio diario del mercado mayorista de electricidad, caracterizado por su alta volatilidad, como el mercado de futuros, que ofrece mayor estabilidad”, explica Javier Martínez.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirma que los cerca de mil españoles presentes en la zona, incluidos los militares, se encuentran en buen estado.

El gas, en fuerte alza

Además de la electricidad, se anticipa un aumento en el precio del gas. El costo del gas natural dentro de la Tarifa de Último Recurso (TUR), regulada por el Gobierno, podría incrementarse hasta un 100% en la revisión prevista para abril de 2026. Martínez señala que “el Ejecutivo podría implementar nuevamente las medidas adoptadas en 2022, limitando a un 15% el aumento del precio del gas en la TUR entre revisiones”.

El precio del gas natural se disparó el pasado lunes, registrando un aumento del 44% en la sesión media de la bolsa, superando los 45 dólares por megavatio hora, máximos que no se veían desde marzo de 2025.

Este repunte genera gran preocupación en Antonio Aceituno, director general de la consultora Tempos Energía. Señala que, aunque el petróleo Brent no ha reaccionado negativamente al choque geopolítico derivado del conflicto bélico entre estos tres países en Oriente Medio, “la situación del gas sí tendrá un impacto significativo en los precios en Europa”. Reconoce que se trata de “una subida notable, no controlada, con un alto nivel de incertidumbre y presión”.

España, entre los países europeos menos afectados

En medio de este contexto de aumento de precios, Aceituno argumenta que España se encuentra “más protegida” frente al incremento en los precios de la electricidad gracias a sus “importantes reservas hidráulicas”, producto de las recientes tormentas que llenaron los embalses.

“Mientras Europa experimentará una transferencia del aumento del gas a la electricidad, en España, por ahora, la situación está más contenida”, indica el experto. Añade que confían en que las energías renovables contribuyan a aliviar la presión y que el gas, cuyo precio se ha incrementado en un 50%, “no determine el coste en la combinación energética”. Aceituno espera que “la decisión tomada por Catar no se prolongue mucho; de ser así, comenzaríamos a enfrentar una escalada muy preocupante de los precios”.

Vista de la planta regasificadora

Importaciones del 5% de petróleo y del 2% de gas

El Gobierno también reconoce que España no es uno de los países europeos más afectados por este conflicto en términos de suministro energético, dado que solo el 5% del petróleo y el 2% del gas natural licuado (GNL) que llega al país pasa por el Estrecho de Ormuz.

De acuerdo con las últimas estadísticas publicadas por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), esta exposición se limita a la entrega de crudo procedente de Irak, que representó en el último año un 4,8% del total, y el gas suministrado desde Catar, que alcanzó el 1,7%.

En cuanto al crudo, las importaciones provenientes de Irak aumentaron en 2025 un 55% interanual, totalizando 2,9 millones de toneladas. Sin embargo, esto representa un peso menor en comparación con los 9,3 millones de toneladas que España recibió directamente de EE.UU., que se mantuvo como el principal proveedor por tercer año consecutivo, aportando un 15,2% del total.

Aparte de Estados Unidos, otros proveedores claves de petróleo para España en 2025 fueron Brasil (13,6%) y México (12,3%). Desde Oriente Medio, la cuota fue del 10,7%, con Arabia Saudí (5,9%) e Irak (4,8%) como los principales países.

Respecto al gas, la exposición al estrecho de Ormuz se refleja principalmente en las importaciones desde Catar, que en el último año disminuyeron un 43,2%, pasando a 6.403 gigavatios hora, lo que equivale a un 1,7% del total. Esta cifra es muy inferior al 34,5% que representa Argelia, principal origen del gas importado por España en 2025, con 107.179 GWh de gas natural y 21.325 GWh de gas natural licuado.

En segundo lugar se sitúa EEUU, que elevó sus entregas en más del 97% interanual, alcanzando los 111.660 GWh, desplazando así a Rusia, cuyo peso cayó del 20,8% en 2024 al 11,4%, con aproximadamente 42.629 GWh, según el boletín estadístico de Enagás.

No existe riesgo inmediato de suministro

En cuanto a la posibilidad de un déficit de suministro energético en Europa debido a esta crisis, la Comisión Europea (CE) considera que no hay amenaza inminente. “Nuestro análisis indica que no existe preocupación inmediata sobre la seguridad del suministro para la Unión Europea”, declaró la portavoz de energía de la CE, Anna-Kaisa Ikonen.

En relación con el gas, estima que los depósitos en la UE se encuentran alrededor del 30%, nivel adecuado durante el periodo invernal. Asimismo, descartaron la necesidad de medidas urgentes dado que “no se registra escasez”.

Incremento en los precios de los alimentos

Otros productos que podrían experimentar un aumento en sus precios, más allá de la electricidad y el gas, son los alimentos, de acuerdo con Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas.

Señala que la tensión geopolítica puede provocar un alza en el coste de los alimentos, aunque matiza que el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur “podría actuar como un factor contrario” que, a medio y largo plazo, tendería a presionar los precios a la baja.

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