El impacto de la carga cognitiva en la eficacia del estudio prolongado

Mujer joven estudiando con rostro de frustración junto a varios libros abiertos

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 27 febrero 2026
  • Tiempo de lectura: 9 min

Intentas estudiar algo. Te resulta difícil. Lees el texto repetidamente, pero no logras retener la información.

La clave no siempre está en invertir más horas frente a los apuntes, según explica Noelia Valle, experta en educación, profesora de fisiología en la Universidad Francisco de Vitoria en España y creadora de La Pizarra de Noe, un sitio de divulgación científica.

“Piensa en llenar una botella con una manguera de bomberos a toda potencia. La mayor parte del agua se derramaría y la botella continuaría medio vacía”, ilustra Valle en un artículo publicado en The Conversation.

La educadora compartió con BBC Mundo que el método basado en cantidad rara vez funciona, ya que “el cerebro humano no aprende acumulando información, sino integrándola”.

Esto se relaciona con dos conceptos esenciales: la memoria de trabajo y la carga cognitiva.

En materia de aprendizaje, menos es más, añadió la especialista, quien ofreció sugerencias prácticas para optimizar el rendimiento.

La memoria de trabajo y la carga cognitiva

La memoria de trabajo es el espacio mental temporal donde se manipula información para realizar tareas complejas como el razonamiento, explicó Valle a BBC Mundo.

“Funciona como el procesador o la memoria RAM de nuestro cerebro, es decir, la capacidad para retener y manejar información por periodos breves.”

“Es semejante a una tabla de cortar, el área donde colocas todos los ingredientes que necesitas cortar y mezclar. Si añades demasiados ingredientes, estos caerán. La memoria de trabajo no puede ‘cocinar’ (procesar) más de lo que cabe en esa tabla”.

La carga cognitiva se refiere entonces a la cantidad de esfuerzo mental (la receta) que debe hacer la memoria de trabajo para procesar (cocinar) nueva información, añadió.

Se divide en dos: la intrínseca, que corresponde a la complejidad natural del tema; y la extrínseca, que aumenta cuando el esfuerzo es inútil debido a explicaciones confusas o estímulos excesivos, aclaró la educadora.

“Hacer un huevo frito tiene menos carga cognitiva intrínseca que preparar una paella valenciana. Si además la receta está mal escrita, se va la luz o alguien te molesta mientras cocinas, eso agrega dificultad (carga extrínseca) al proceso”.

La profesora Noelia Valle, con una camiseta negra y pelo rubio en melena, frente a una pizarra con dibujos con tizas de colores sobre biología

Fuente de la imagen, Gentileza Noelia Valle

En nuestra “RAM” caben solo entre 5 y 9 elementos

La habilidad para aprender depende del uso eficiente de la memoria de trabajo, afirmó Valle.

“El problema radica en que su capacidad es limitada, pues solo puede almacenar entre 5 y 9 elementos. Si se sobrepasa ese límite, la información que llega de golpe será descartada porque el cerebro no podrá procesarla.”

Al mencionar un límite de entre 5 y 9 “elementos”, surge la duda: ¿se refiere a datos o a conceptos?

Ambas posibilidades son válidas, aclaró la experta.

“En psicología, se denomina chunks a los fragmentos o unidades de información. La memoria de trabajo tiene capacidad para manejar entre 5 y 9 chunks. Que estos sean datos o conceptos depende del nivel de experiencia de la persona.”

“Para un estudiante de primer año de medicina, ‘frecuencia cardíaca alta’, ‘presión arterial baja’ y ‘piel fría’ son tres datos separados que ocupan espacio en la memoria de trabajo. Si se añaden tres síntomas más, se sobrecarga.”

“En cambio, para un médico experto, estos tres datos se agrupan automáticamente en un solo concepto: ‘shock hipovolémico’. Así, el médico utiliza un solo chunk en su memoria de trabajo para ese concepto complejo, dejando libre espacio para considerar el tratamiento, la información de la enfermera y el historial del paciente.”

Valle indicó que la memoria de trabajo no diferencia si está manipulando datos simples o conceptos complejos previamente almacenados en la memoria a largo plazo.

“El límite son 5-9 elementos, pero el tamaño de esos elementos depende del conocimiento previo. El aprendizaje consiste en convertir múltiples datos aislados en un concepto sólido que ocupa menos espacio en la memoria de trabajo para pensar en asuntos más complejos.”

“Los expertos no poseen más memoria, sino que la tienen organizada de manera más eficaz.”

Asimismo, Valle señaló que los docentes pueden facilitar el aprendizaje disminuyendo la complejidad intrínseca, por ejemplo, fragmentando la información de lo simple a lo complejo.

También está en sus manos reducir la carga extrínseca evitando distracciones innecesarias, como exceso de animaciones en presentaciones, entre otras medidas.

Una joven explicando a otra algo mientras las dos están frente a una computadora

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Cómo potenciar nuestro rendimiento

La evidencia sugiere que estudiar un par de horas al día en períodos extendidos es más beneficioso que largos ratos de estudio continuos en un solo día, afirmó la educadora.

Durante esas sesiones de dos horas, resulta esencial hacer pausas.

“Si estudias dos horas sin interrupciones, es probable que saturas tu memoria de trabajo y acumules tanta carga cognitiva que te agotes. El cansancio y la frustración actúan como distracciones, o sea, carga extrínseca negativa.”

“Realizar descansos breves cada 30 minutos facilita, por un lado, el traslado de la información de la memoria de trabajo a un estado consolidado; y, por otro, al regresar tras un descanso, el cerebro se esfuerza en recordar el punto donde quedó. El aprendizaje no ocurre mientras se recibe información, sino cuando el cerebro se esfuerza por recuperarla”.

Valle especificó que las tareas de mantenimiento (releer o recordar listas) tienen un impacto neuronal limitado.

“Las tareas de actualización (pensar activamente) que retan al cerebro a manipular la información, en lugar de solo retenerla, están más relacionadas con un aumento sostenido en regiones cerebrales esenciales para el aprendizaje y la motivación.”

Ella presentó ejemplos de actividades que fomentan el pensamiento:

  • Convertir formatos: transformar un texto en un esquema o dibujo, o traducir un gráfico a una explicación verbal, requiere reorganizar mentalmente el contenido.
  • Realizar autoevaluaciones y revisar las respuestas corrigiendo y perfeccionando el razonamiento.
  • Ejercer el “dos-atrás”: durante la lectura de una lista de pasos o términos, detenerse para explicar la relación entre el concepto actual y el que apareció dos lugares antes.
  • Explicar a otra persona lo aprendido.

“Y es más efectivo si la persona a la que se le explica desconoce el tema, pues el esfuerzo será mayor. Por ejemplo, tras leer este artículo, explica a alguien la diferencia entre un dato y un concepto respecto a la memoria de trabajo.”

“Si nadie está disponible para escucharte, hazlo contigo mismo, por escrito (es útil practicar la redacción) o en voz alta. Mientras estudies, escribe preguntas sobre los puntos más complejos para que al retomar el estudio comiences respondiéndote a esas dudas.”

“Actualmente, la IA puede auxiliar generando preguntas o problemas con diferentes formatos y grados de dificultad.”

Una mano con un lápiz dibujando un gráfico en un papel

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El sueño y el entorno

El descanso nocturno es fundamental en los procesos de consolidación de la memoria, señaló Valle.

“Se sabe que durante el sueño, el sistema glinfático limpia el cerebro de desechos metabólicos, y durante la fase REM, cuando soñamos, se repite lo aprendido durante el día, activando las mismas neuronas y fortaleciendo sus enlaces”.

“Por eso, el descanso que brinda el sueño es crucial.”

Además, el lugar y el momento escogidos para estudiar son importantes, añadió la experta.

“Si estudias en un ambiente desordenado, con ruido o con notificaciones del móvil activas, tu cerebro emplea parte de la memoria de trabajo en bloquear esos estímulos.”

“También, el horario para estudiar debe coincidir con nuestro cronotipo, es decir, estudiar cuando las funciones ejecutivas están en su punto máximo. Intentar memorizar contenidos complejos cuando el cuerpo está en su momento de menor energía incrementa la carga cognitiva necesaria para la tarea.”

Hombre joven durmiendo en la cama

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Vincular la información con nuestra realidad

El aprendizaje resulta más efectivo cuando reflexionamos sobre lo estudiado, nuevamente porque el esfuerzo estimula la consolidación de la memoria. A nivel celular, consolidar implica formar nuevas conexiones entre neuronas, y se sabe que las neuronas que se activan juntas terminan unidas.

Por ello, relacionar la nueva información con ejemplos cotidianos familiares facilita la creación de conexiones que aseguran el paso de la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo, explicó Valle.

“Si estudias inflación, compara el precio actual del café con el de hace un año. Al enlazar la definición con algo que impacta en tu vida, generas un ancla para recuperar ese recuerdo.”

“Esto, además de facilitar el aprendizaje, ejercita el pensamiento crítico, algo valioso para seguir aprendiendo.”

Un joven estudiando sentado. En la mesa tiene un laptop, una tablet, libros y cuadernos de apuntes abiertos y una taza de café

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Qué hacer cuando la complejidad de un tema resulta abrumadora…

Antes de caer en frustración, es fundamental entender que en etapas iniciales la carga cognitiva suele ser elevada, sostuvo Valle.

“Cuando aprendes a conducir, debes concentrarte en accionar el embrague, revisar espejos, cambiar marchas, soltar suavemente, usar el intermitente, girar el volante, frenar. Cada acción ocupa espacio en tu memoria de trabajo y esto genera saturación. Si alguien te pregunta algo irrelevante en ese instante, probablemente no puedas responder”, explicó la educadora a BBC Mundo.

“Cuando ya dominas la conducción y esos procesos están automatizados (almacenados en tu memoria a largo plazo), puedes conversar y escuchar la radio mientras conduces.”

En estos momentos de frustración, Valle aconseja comenzar por fragmentar la información.

“Divídela en partes tan pequeñas que parezcan insignificantes. Estos pequeños avances generan dopamina que ayuda a superar obstáculos.”

Recomienda también elaborar esquemas básicos con palabras clave para asegurar el correcto orden de los contenidos.

“Luego, avanza hacia mapas conceptuales complejos que integren información relacionada.”

Joven con los ojos cerrados se agarra la cabeza con las manos en señal de frustración mientras está sentado frente a libros, cuadernos y una computadora

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Comprender y respetar al cerebro

Un cerebro fortalecido trabaja con menos esfuerzo. Según la neurociencia, entrenar la memoria de trabajo induce una reducción en la activación de áreas cerebrales clave, especialmente en la red frontoparietal, esencial para las funciones ejecutivas, explicó Valle.

“De la misma manera que un atleta experimentado gasta menos energía para ejecutar un movimiento que un principiante, a medida que el cerebro se especializa en una tarea, requiere menos recursos neuronales para alcanzar el mismo o mejor rendimiento.”

El aprendizaje efectivo no consiste en forzar al cerebro más allá de sus limitaciones, concluyó la experta.

“Se trata de comprender y respetar la arquitectura cognitiva común para minimizar esfuerzos infructuosos y maximizar un aprendizaje profundo.”

La educadora aseguró que aprender eficientemente implica “ser más inteligentes al presentar información a nuestro cerebro”.

Puedes ver aquí el artículo de Noelia Valle en The Conversation con más recomendaciones para docentes y estudiantes. Y aquí su sitio de divulgación científica “La Pizarra de Noe”.

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