Impulsar la construcción de pisos nuevos y asequibles, liberar más suelo finalista y agilizar licencias y trámites urbanísticos se perfilan como los grandes retos en 2026 ante la crisis de acceso a la vivienda, según los analistas

El mercado inmobiliario español encara 2026 inmerso en un contexto marcado por una tensión constante generada por una demanda residencial muy alta y una oferta insuficiente para satisfacerla. Este desequilibrio estructural continuará elevando los precios y dificultando que las familias con ingresos medios y bajos puedan acceder a una vivienda adecuada.
La creciente demanda en el sector ha sido impulsada por la mejora de las condiciones del crédito hipotecario, favorecida por la reducción de los tipos de interés aplicada por el Banco Central Europeo, lo que mantiene la compraventa de viviendas en niveles elevados, con unas 600.000 operaciones anuales aproximadamente, alcanzando en algunos trimestres máximos no vistos desde antes de la crisis financiera.
“Los datos confirman que 2025 ha sido un año excepcional. Tras un 2024 ya muy activo, el mercado no solo ha resistido, sino que ha incrementado su actividad”, comenta Ferran Font, director de estudios de pisos.com.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la aprobación de un Real Decreto Ley con tres medidas 'urgentes y contundentes' para regular el mercado del alquiler.
Según su análisis, la combinación de ahorro acumulado, condiciones financieras aún favorables y expectativas de futuras subidas de precios ha impulsado las decisiones de compra. “El volumen actual nos coloca en niveles que no se veían desde antes de la burbuja inmobiliaria, aunque con una diferencia clave: hoy el crecimiento se sostiene en criterios hipotecarios mucho más prudentes y en un perfil de comprador con mayor solvencia”.
También María Matos, directora de estudios de Fotocasa, considera que 2025 fue un año muy activo, sostenido por un deseo por adquirir vivienda que permanece “extraordinariamente” alto: “El mercado muestra un ciclo de optimismo, impulsado por los bajos intereses y la confianza del comprador. A esto se suma una tasa de ahorro familiar aún sólida y condiciones hipotecarias significativamente más favorables, ingredientes que han provocado una actividad especialmente intensa”.
Hasta 350.000 nuevos hogares en 2026 que necesitarán casa
De acuerdo con el informe Tendencias 2026. Construyendo el futuro del sector inmobiliario, elaborado por la consultora Gesvalt, uno de los motores que presionan el mercado es el crecimiento demográfico. “España supera los 49 millones de habitantes y las proyecciones oficiales indican un aumento sostenido del número de hogares, con un mayor peso de unidades familiares más pequeñas”, apuntan sus autores.
Se calcula que en 2026 la formación de nuevos hogares podría situarse entre 300.000 y 350.000, todos ellos demandando vivienda. Esta evolución aumenta la demanda en los principales centros de población y empleo, intensificando la competencia por la vivienda disponible.
Esta pugna eleva los precios hasta alcanzar una media de 1.963 euros por metro cuadrado, lo que representa un aumento interanual del 15,4% y una subida del 4,1% respecto al trimestre previo. Esta tendencia anticipa un cierre de año “particularmente activo, con valores situados en la parte alta de la serie histórica”, según el informe.

El reto de la oferta: más vivienda nueva y asequible
Para frenar esta escalada de precios, el desafío principal en el sector inmobiliario es aumentar la oferta de vivienda, especialmente la nueva y asequible. Sin embargo, aunque la estabilización de algunos costes puede facilitar la reactivación de proyectos específicos, la respuesta desde el lado de la oferta seguirá limitada por factores que, según los analistas de Gesvalt, “no se resolverán a corto plazo”.
Entre estos destacan la escasa disponibilidad de suelo finalista, los plazos urbanísticos y para la concesión de licencias, la diversidad normativa y las dificultades en la coordinación administrativa, además de limitaciones operativas como la falta de mano de obra especializada y los cuellos de botella en la ejecución.
Además, se añade la creciente exigencia de adaptación energética del parque residencial, que incrementa las necesidades técnicas y de inversión, y compite por recursos con la promoción de nueva vivienda. Estas circunstancias agravan una situación marcada por un déficit acumulado de viviendas de 700.000 unidades, según datos del Banco de España.

Los precios, suman y siguen
Para 2026, Font prevé que el desequilibrio estructural entre oferta y demanda “seguirá presionando los precios al alza, aunque con incrementos más moderados que en ejercicios previos”.
Considera que la clave estará en la oferta: “Sin consensos regulatorios firmes y políticas a medio y largo plazo que favorezcan la producción de vivienda, tanto para venta como especialmente para alquiler, será complicado corregir el déficit estructural actual”. Añade que solo con un aumento sostenido del parque residencial “se podrá mejorar la accesibilidad y reducir la presión sobre los precios”.
Un problema generalizado en Europa
El déficit de vivienda no afecta únicamente a España, sino que se extiende al conjunto de la Unión Europea, y para atender esta cuestión el Parlamento Europeo ha difundido un informe que destaca la necesidad de simplificar trámites administrativos, acelerar la concesión de permisos y movilizar inversión pública y privada para impulsar la edificación de viviendas.
Los eurodiputados Borja Giménez y Alicia Homs calculan que Europa requiere unos 10 millones de viviendas adicionales para resolver el problema habitacional, cuya escasez es un factor estructural de la crisis y podría atajarse mediante una gestión adecuada de los fondos comunitarios.
Para asegurar una vivienda digna, los eurodiputados piden asignaciones específicas de fondos del Plan de Vivienda Asequible de la Comisión, orientadas a mejorar la eficiencia energética de los edificios existentes y a garantizar que las nuevas construcciones cumplan con los estándares en aislamiento, eficiencia energética y calidad del aire.
Regular el alquiler turístico y acabar con la especulación
En relación con la problemática de los alquileres de corta duración o turísticos, el informe sugiere que la próxima legislación que los regule encuentre un equilibrio entre la promoción del turismo y la accesibilidad a la vivienda, además de asegurar una proporción adecuada de vivienda pública y social para aumentar la oferta, especialmente dirigida a jóvenes y grupos vulnerables.
Asimismo, se propone combatir las prácticas especulativas que distorsionan el mercado y abordar el problema de las viviendas vacías y deterioradas, al tiempo que se valoran modalidades residenciales no comerciales como las cooperativas de vivienda. Según datos de la Comisión Europea, el precio de la vivienda subió un 61% entre 2010 y 2025, el doble del incremento del alquiler, que aumentó un 29%.

