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- 24 febrero 2026
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Durante décadas, el turismo ha sido una de las principales fuentes de divisas para Cuba, pero en los últimos tiempos su declive se ha intensificado.
Este sector aportaba ingresos esenciales tanto al gobierno como a la población común, y actualmente se encuentra gravemente comprometido debido al cierre de numerosos hoteles y a la reducción constante del flujo de turistas.
Esta situación se da en un momento crítico para la isla.
Cuba, país caribeño con 9,6 millones de habitantes, perdió en enero a su principal suministrador de petróleo tras la detención el 3 de ese mes del expresidente venezolano Nicolás Maduro, cuyo gobierno garantizaba el combustible para la isla.
Poco después, la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a naciones que abastecieran energéticos llevó a la suspensión de vuelos, cortes eléctricos y escasez de gasolina, recordando el Periodo Especial, la profunda crisis económica que siguió al colapso de la Unión Soviética en 1991, entonces su principal proveedor petrolero.
A estos problemas se suman dificultades estructurales para la generación eléctrica, como la antigüedad de las plantas termoeléctricas, deficiencias productivas y una matriz energética poco diversificada.
Desde el 7 de febrero, comenzaron los racionamientos y las limitaciones de gasolina, cuyos efectos afectan a la población en general.
El gobierno socialista de Miguel Díaz-Canel, que enfrenta una creciente falta de divisas para importar alimentos y medicinas, tiene escasas alternativas ante la paralización del turismo.
Díaz-Canel responsabilizó al ex-presidente estadounidense Donald Trump por su estrategia de «asfixiar» la economía cubana, que está bajo embargo de Estados Unidos desde comienzos de los años 60.
En un mensaje publicado el 5 de febrero en X, el mandatario afirmó: «La Revolución enfrenta nuevamente tiempos difíciles por el criminal empeño del imperio en doblegarnos, pero rendirse no es una opción».

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Irse para no volver
Osmani (nombre ficticio para proteger su identidad ante posibles represalias) formaba parte de los 300.000 cubanos vinculados al sector turístico. Hace dos semanas partió hacia Perú y no contempla regresar.
Deja atrás una Habana donde la basura se acumula en las esquinas, existe cola para conseguir gasolina y prácticamente no hay turistas.
«Yo trabajaba en gastronomía. Era barista en un café. Los cortes de luz no nos afectaban mucho porque el cableado en La Habana Vieja y Centro Habana está soterrado y la tienda contaba con un generador propio que funcionaba con combustible».
Pero sin gasolina, la electricidad se interrumpe y la máquina profesional para preparar café dejó de funcionar. Además, no hay vehículos circulando ni transporte público para desplazarse al trabajo, según explicó a BBC Mundo.
«Antes de irme, había semanas con apenas cinco o seis clientes. Nadie cruzaba la puerta. Los turistas dejaron de llegar y con ellos los ingresos en dólares desaparecieron».
El turismo cubano ha recibido fuertes impactos desde la pandemia y la reversión de la apertura económica impulsada por Barack Obama durante su mandato, frenada bajo Trump.
En 2018, la isla alcanzó un máximo histórico con 4,7 millones de visitantes y una recaudación de US$2.782 millones.
En 2023, sólo 2,4 millones de turistas visitaron Cuba, dejando US$1.308 millones en ingresos.
Según el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), para 2024 se proyecta la llegada de 2,2 millones de turistas, lo que implicaría una caída del 9% con respecto al año previo.

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Por su parte, la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) reportó que en 2025 llegaron 1,8 millones de turistas extranjeros, un descenso del 18%.
«Los problemas en el Sistema Eléctrico Nacional que han sufrido en 2024 impactaron negativamente al sector turístico», señala el informe del ICEX de 2025.
Suspensión de rutas aéreas
Recientemente, la crisis energética provocó una situación crítica: la falta total de queroseno de aviación Jet A1, fundamental para que operen las aerolíneas comerciales.
El anuncio por parte de la autoridad de aviación cubana generó una reacción inmediata. Aerolíneas canadienses y rusas —las mayores fuentes de turistas hacia Cuba— suspendieron sus vuelos tras repatriar a los pasajeros bloqueados.
Esta situación ocasionará la cancelación de hasta 1.709 vuelos hasta abril, según Cirium, empresa que analiza la industria aérea. Esto probablemente reducirá cientos de miles de visitantes en la temporada alta de invierno del hemisferio norte.
«El colapso total del turismo cubano generaría una situación insostenible para la economía de Cuba y pondría en riesgo su viabilidad», comentó Paolo Spadoni, economista de la Universidad Augusta de Georgia, a Reuters.
En las últimas semanas, ningún petrolero ha arribado a la isla, confirmaron fuentes especializadas en monitoreo marítimo a la agencia AFP.

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La aerolínea latinoamericana LATAM ofreció a los pasajeros afectados opciones como el reembolso total o la posibilidad de cambiar su destino sin coste adicional a lugares como Cancún, México, o Punta Cana, República Dominicana.
Otras aerolíneas de Europa y Estados Unidos mantienen sus operaciones, pero algunas están ajustando sus rutas o analizando paradas técnicas para repostar fuera de Cuba.
Personal de tierra de AirEuropa en el aeropuerto de Madrid confirmó a BBC Mundo que, aunque mantienen sus vuelos casi diarios a Cuba, los aviones hacen paradas para repostar en Santo Domingo tras dejar a los pasajeros en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana.
«Sí, después de la cobertura sobre la escasez de combustible, nuestros vuelos viajan con menos ocupación», aclaró una empleada de la aerolínea.
Por su parte, Iberia, otra aerolínea española, ofrece flexibilidad para quienes necesiten modificar sus planes en vuelos operados por Iberia, British Airways o American Airlines.

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Peligran las remesas
La incertidumbre y las cancelaciones aéreas también ponen en riesgo las remesas enviadas por avión.
Aunque hubo una breve reanudación, el último canal oficial para enviar dinero desde el extranjero a Cuba prácticamente desapareció en 2020, cuando Western Union suspendió las transferencias.
Desde entonces, los cubanos que reciben dólares desde Estados Unidos dependen de quienes viajan en avión y que a su vez transportan medicamentos y otros productos esenciales.
Antes del cierre de esa empresa de transferencias internacionales, cubanos en Estados Unidos enviaban fondos mediante unas 240.000 transacciones mensuales de Western Union, principalmente hacia La Habana.
Según el análisis de «Horizonte Cubano», proyecto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia, «un volumen similar de fondos se movía a través de canales informales, como amigos, familiares o las conocidas ‘mulas’, personas que trasladan efectivo y bienes hacia la isla».

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«Más caro vivir en Cuba que en París»
«La Habana Vieja está completamente vacía. Al pasear por sus calles parece un lugar abandonado. Los guías turísticos no tienen clientes. No sé dónde está el turismo, porque yo no lo veo», comenta a BBC Mundo un empresario francés que prefirió mantener su anonimato.
«Vivir en Cuba me cuesta más que en París. Hay de todo, pero los precios son elevados y hay que recorrer toda la ciudad para encontrar productos. Si tienes moneda extranjera, puedes comprar gasolina para el coche, pero en el mercado negro el litro cuesta entre US$8 y US$10», añade.
Hoteles nacionales e internacionales también experimentan cancelaciones y, a pesar de estar en temporada alta, algunas cadenas reconocen el cierre parcial de sus instalaciones debido a la baja ocupación.
«Para enfrentar la situación actual y ajustarse a las limitaciones en suministros y la menor demanda, se ha realizado una reducción temporal en la disponibilidad hotelera, con el cierre parcial de tres hoteles hasta la fecha», afirmó a BBC Mundo un representante de la cadena española Meliá, con fuerte presencia en la isla.

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«De acuerdo con fuentes turísticas cubanas, hay suficiente combustible para asegurar el funcionamiento normal de los hoteles que gestionamos», agregó el portavoz.
Sin embargo, la cadena hotelera española NH comunicó la semana pasada el cierre de todos sus hoteles en Cuba.
Situación similar se evidencia en hostales y casas particulares.
«De las 25 habitaciones disponibles, como mucho hay ocupación en 10», comenta un trabajador de uno de estos alojamientos.
Desde el hotel cinco estrellas Iberostar Parque Central en La Habana reconocen cancelaciones recientes, que su personal atribuye «a la propaganda y desinformación».
«Ya no puedo más»
«Las dificultades actuales también reflejan decisiones de política económica y asignación de recursos. Durante años, el país destinó inversiones sin priorizar la recuperación del parque termoeléctrico ni la modernización de las redes, pese al desgaste acumulado», señala Ricardo Torres Pérez, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de American University, en «Horizonte Cubano».
«En cambio, se enfocó en la construcción de hoteles de alta gama que no superan el 30% de ocupación», añadió.
Osmani admite que en su café para turistas ganaba unos US$15 diarios, una remuneración elevada para un trabajador en Cuba. «Trabajaba seis días a la semana de 8 de la mañana a 11 de la noche», recuerda.
«Desde que se agotó el combustible, regresar a mi casa en Siboney se volvió un calvario. Un día salí temprano, a las 7 de la mañana, y a medianoche todavía no había conseguido transporte. Me dije: ‘Ya no puedo más. Definitivamente debo irme, porque ni siquiera puedo llegar a casa’.»
«Tengo un dicho: quien sabe sobrevivir en Cuba, puede vivir bien en cualquier lugar. Estoy solo en Lima, no conozco a nadie, pero saldré adelante», concluye.

