Hospédate en un Parador ubicado en un antiguo convento gótico del siglo XV en el norte de Extremadura

Dormir entre claustros centenarios y muros de piedra es posible en el corazón de esta ciudad histórica extremeña. Un edificio religioso del siglo XV revive hoy convertido en un exclusivo refugio monumental

Foto: Alójate en este convento reconvertido en Parador. (Paradores)
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En el norte de Extremadura, pernoctar en un antiguo convento gótico del siglo XV se presenta hoy como una vivencia auténtica para quienes buscan un Parador histórico con valor monumental. Claustros, bóvedas de piedra y gastronomía regional se combinan para ofrecer una escapada cultural exclusiva en Plasencia.

Parador de Plasencia ocupa el antiguo Convento de San Vicente Ferrer, integrado dentro del conjunto monumental promovido por los Zúñiga y Pimentel, duques de la villa, entre los siglos XV y XVII. Este complejo, que también incluye la iglesia de Santo Domingo y el Palacio Mirabel, representa uno de los referentes más importantes del gótico tardío con influencia renacentista en la ciudad. Desde el primer momento, el visitante se sumerge en un edificio con techos abovedados, muros de sillería y artesonados que recuerdan el esplendor de épocas pasadas.

El antiguo convento guarda originales de gran valor, tales como el artesonado del claustro bajo, el púlpito del refectorio y un friso de azulejos policromados del siglo XVI. No obstante, la pieza que más sorprende es su escalera volada, construida en 1577 y considerada una de las más bellas de España. Además, se conservan restos de pinturas murales históricas que subrayan el carácter patrimonial del edificio. Las habitaciones, situadas en este entorno monumental, combinan el diseño contemporáneo y el confort, manteniendo el equilibrio entre la tradición arquitectónica y los servicios modernos.

Gastronomía extremeña y entorno cultural privilegiado

La experiencia se completa con la propuesta gastronómica del Restaurante del Parador de Plasencia, ubicado en la antigua sala capitular. Este espacio destaca por el artesonado de grandes vigas, el asiento corrido de granito y el magnífico friso de Talavera. La carta rinde homenaje a la cocina extremeña con raíces monacales, empleando productos del Valle del Jerte como pimientos, tomates, setas, caza, cerdo ibérico 100% autóctono y cerezas. Entre sus especialidades se encuentran el zorongollo, las migas del pastor, el bacalao al estilo monacal y la caldereta de cordero.

Además, el Parador cuenta con un bar nocturno situado en la antigua bodega, piscina estacional y salas para reuniones, ampliando su atractivo tanto para viajes culturales como para estancias de descanso. Desde aquí, se puede recorrer el casco histórico de Plasencia, visitar la Catedral Vieja y la Catedral Nueva, pasear a lo largo del río Jerte o utilizar la ciudad como base para explorar lugares como el Parque Nacional de Monfragüe, el Valle del Jerte, La Vera o Las Hurdes. Cultura, naturaleza y patrimonio se fusionan en una estancia que convierte la historia en su protagonista principal.

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En el norte de Extremadura, dormir en un antiguo convento gótico del siglo XV representa hoy una vivencia auténtica para quienes buscan un Parador histórico con encanto monumental. Claustros, bóvedas de piedra y gastronomía regional se combinan para crear una escapada cultural singular en Plasencia.

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