Rechaza el documento de los ‘populares’, criticando que incluya por escrito la necesidad de respetar la legalidad, aunque contiene puntos coincidentes con Vox en materia migratoria y política climática.

La excepción discursiva protagonizada por PP y Vox el pasado lunes fue eso, una rareza en medio del terreno áspero que suelen conformar las relaciones entre ambos partidos de derecha. Después de una conversación sostenida entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal el domingo, ambas formaciones anunciaron a principio de esta semana que reiniciaban desde cero las negociaciones abiertas para formar gobierno en las autonomías. Así, buscaban superar el «clima de desconfianza» que se había instaurado tras semanas de acusaciones mutuas en mítines, ruedas de prensa y entrevistas. Sin embargo, ayer Abascal rompió esa tregua, manifestando nuevamente en público sus discrepancias con Feijóo.
Lo hizo después de leer el «documento marco» que el PP ha presentado como base para negociar con Vox en las comunidades. Que los populares incluyan por escrito que no pactarán nada «fuera de la legalidad vigente» o que se respetará el «marco constitucional y el Estado de Derecho» no fue bien acogido en las filas del partido situado a su derecha. Así lo expresó Abascal en una entrevista en Antena 3, donde dejó clara su «molestia»: «Que pongan un marco como si estuvieran negociando con salvajes y tratando de domesticar a Vox es algo que considero incorrecto y un mal comienzo», afirmó, profundizando en esa línea sin atenuar el tono.
«Me incomoda que Feijóo, de alguna manera, dé a entender que Vox es un partido que no defiende el Estado de Derecho o el sistema democrático», le dirigió directamente al líder de la oposición, calificando este asunto como un «error» y una «ofensa». Así, Abascal pronunció un discurso crítico hacia los populares, en el tono habitual que ha mantenido durante los actos de campaña realizados en municipios de Extremadura, Aragón y, en días recientes, también en Castilla y León. El reinicio de las negociaciones entre PP y Vox el pasado lunes se produce justo antes del inicio de la campaña electoral en la última comunidad, dificultando que haya una tregua en el discurso entre dos partidos que compiten por el mismo electorado.
A pesar de ello, y aunque Abascal y otros dirigentes de Vox que intervinieron ayer se centraron en expresar su rechazo al «documento marco» del PP por esas referencias a la legalidad, también admitieron que en algunos apartados sí existen coincidencias entre ambas formaciones. «Vox busca seguridad en las calles, y para eso quiere combatir principalmente la inmigración ilegal […], rebajas fiscales, recortes en el gasto político e ideológico […], que se eliminen los impuestos vinculados a la compra de vivienda, y que se liberalice el suelo para permitir la construcción de más viviendas», detalló Abascal; y al indicarle que estas propuestas están parcialmente incluidas en el documento del PP, añadió: «Pues está muy bien, a ver si de verdad bajan de las musas al teatro y se sientan con nosotros».
El «documento marco» del PP incluye, por ejemplo, que «la inmigración irregular ha alcanzado niveles intolerables» y exige al Gobierno que «ejecute las expulsiones y que cuente con las comunidades autónomas antes de imponer decisiones cuyas consecuencias no asume» -la distribución de menores migrantes en España desencadenó la ruptura de los gobiernos de coalición entre PP y Vox en 2024-. Asimismo, contempla un compromiso por parte de los populares para «utilizar todas las competencias fiscales autonómicas para reducir impuestos a familias, trabajadores y a quienes desean emprender, ahorrar o acceder a una vivienda», en línea con lo que Vox reclama.
Además, el PP refleja en dicho documento afinidades con las posturas de Vox sobre política climática, al declararse en contra de aquellas políticas que «destruyen empleo, encarecen la energía y expulsan a la industria», y apoya la inclusión de la energía nuclear en el mix energético. Igualmente, los populares apuestan por «defender» al sector primario «frente a la sobrerregulación y las políticas que elevan sus costes y ponen en riesgo su viabilidad».
«No todo el documento resulta ofensivo», señalan fuentes de Vox consultadas acerca de estos otros puntos, aunque insisten en que «sí lo es que de entrada quieran», en su opinión, «situar a Vox al margen del Estado de Derecho y la Constitución». «Hay cuestiones que están bien», agregan, pero vuelven a rechazar lo mencionado anteriormente. Interrogado sobre las posiciones que el PP sostiene en el texto respecto a políticas climáticas o migratorias, el secretario general de Vox en el Congreso, José María Figaredo, afirmó ayer que estas son «posiciones centrales en el programa» de su partido. Y añadió: «Todo lo que suponga cambiar las políticas va en la dirección correcta».
En cualquier caso, los de Abascal aseguran que las negociaciones con el PP «continúan», ya que su intención es tratar el «fondo», es decir, las medidas específicas en cada tema. «No estamos en la anécdota de si nos han insultado o si algo nos resulta ofensivo», manifestó Figaredo, añadiendo: «Ese no es el problema».

