Investigador noruego sufre daño cerebral al experimentar con su dispositivo casero de microondas

Un científico noruego "se fríe" el cerebro probando su propio cañón de microondas

La búsqueda de respuestas en el ámbito científico a veces implica grandes sacrificios, aunque pocos expertos arriesgan su integridad física de manera tan extrema. La historia de un científico noruego, relacionado con los servicios de inteligencia de su país, cuya obsesión por desmontar el Síndrome de La Habana acabó en un incidente médico sin precedentes.

Durante años, el Síndrome de La Habana se mantuvo como un enigma internacional. Diplomáticos y agentes estadounidenses en varias embajadas reportaron síntomas poco comunes: migrañas, vértigos, náuseas y una extraña sensación de presión acústica. Muchos atribuyeron estos síntomas al uso de armas de energía dirigida o microondas pulsadas.

Sin embargo, este científico, un escéptico radical, sostenía que dichos dispositivos carecían de la capacidad técnica para ocasionar daños encubiertos de esa naturaleza. Para probarlo, decidió construir su propio cañón microondas casero con la intención de refutar las teorías sobre el Síndrome de La Habana y demostrar que no generaría efectos neurológicos relevantes.

Pero al poner en marcha el aparato y exponerse directamente a las ondas de alta frecuencia, el investigador no solo manifestó los síntomas que pretendía negar, sino que también sufrió daños físicos. Los médicos confirmaron que una parte de su tejido cerebral había sido afectada por el calor y la energía, un fenómeno popularmente conocido como «freír» el cerebro desde el interior.

Scroll al inicio