El portero ha puesto en marcha, junto a Miguel Torres, un programa educativo dirigido a deportistas y artistas para que aprendan a manejar sus finanzas, sus contratos y la gestión de su marca personal.
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Roberto Jiménez, exarquero de equipos como Atlético de Madrid, Zaragoza, Olympiacos o West Ham, convirtió su paso fuera de los campos de fútbol en un espacio de reflexión sobre lo que sucede cuando finaliza la carrera deportiva profesional.
Tras su retirada y establecido en Madrid, junto a Miguel Torres lanzó un programa formativo dirigido a deportistas, artistas y actores, que empezaba a consolidarse como una especie de «seguro académico» para quienes manejan grandes cantidades de dinero pero carecen de conocimiento suficiente.
El portero señalaba que la idea de este proyecto surgió mucho antes de dejar la profesión. «Desde varios años antes de retirarme tuve claro que deseaba ampliar mi formación académica de alguna manera«, reconocía, rememorando cómo su temprano salto al fútbol profesional le impidió realizar estudios universitarios convencionales.
«No pude estudiar una carrera porque me ascendieron al primer equipo cuando el juvenil entrenaba por la mañana y también el filial, pero yo asistía a clases matutinas«, explicaba, describiendo las dificultades para combinar entrenamientos y estudios nocturnos.
Esta frustración académica le acompañó durante toda su carrera, llegando a intentar ingresar a la universidad vía UNED mientras jugaba en Grecia. Se inscribió para examinarse en Roma, compró los materiales, se preparó, pero la violencia ocurrida en la final de la Copa griega interrumpió sus planes.
Roberto Jiménez, durante un partido del Real Valladolid ante el Real Madrid. Europa Press
«En la final de Copa en Grecia se produjo un enfrentamiento entre las aficiones, desataron un caos y pospusieron el partido una semana, justo cuando tenía que presentarme al examen. A pesar de haberme preparado, no pude presentarme y pensé: ‘No volveré a preparar este examen'», recordaba con resignación.
Lejos de rendirse, Roberto se enfocó en cursos y másteres hasta dar el salto con un MBA en inglés ofrecido por LaLiga y un título de dirección deportiva de la Federación. «Vi que LaLiga ofrecía un MBA en inglés muy sólido y me inscribí, junto con el título de dirección deportiva, que también obtuve», relataba.
Esa formación le permitió entender «de forma muy clara la realidad que afrontan los deportistas y su nivel de conocimiento general sobre múltiples temas», y una vez retirado, le brindó una mayor perspectiva sobre «los procesos que atraviesa un futbolista tras su retirada».
De ese análisis nació la asesoría-formación que desarrolla junto a Miguel Torres. La idea base es simple: muchos jugadores se retiran sin experiencia laboral fuera del deporte, escaso conocimiento financiero y legal, y con un patrimonio acumulado que frecuentemente utilizan para apoyar proyectos de terceros.
«Si careces de experiencia laboral y conocimientos, ¿qué te queda? Puede que dispongas de patrimonio o dinero ganado en tu carrera, pero solo puedes convertirte en socio capitalista de ideas y proyectos de otros, lo que en ocasiones funciona y muchas veces no», advertía.
El programa que idearon pretende atacar esa fragilidad. «Con esa reflexión y motivación, junto a Miguel Torres desarrollamos un curso con cuatro bloques fundamentales: crecimiento personal, marca personal, formación legal y financiera», detallaba.
El propósito, remarcaba, era «brindar conocimientos básicos a deportistas y artistas sobre estos temas para que puedan afrontar futuros proyectos con mayor preparación, comprendiendo cuatro pilares esenciales que hoy día suelen delegar a terceros».
Una conversación con un compañero activo ilustraba el hueco que querían llenar. «Hablaba recientemente con un amigo en activo que me confesó: ‘Roberto, necesito formación porque aunque tengo un asesor financiero que me gusta, no entiendo sus consejos'», relataba.
Su experiencia como base
El futbolista admitía que no pretendía prescindir de su asesor, sino adquirir criterio propio: «Si recibo formación en fiscalidad y finanzas no lo despediré, pero al menos cuando me sugiera algo, sabré evaluar sus propuestas y expresar una opinión fundamentada sobre qué camino tomar, porque ahora mismo solo puedo decir que sí». Esto, subrayaba, «es uno de los problemas que queremos solucionar con esta formación».
El programa está diseñado en tres niveles, desde un módulo básico hasta una especialización guiada con acceso a bolsa de empleo. «Pensamos la formación en tres etapas: un módulo básico, introductorio, con suficientes nociones para que al concluir puedas decir: ‘He completado formación legal y entiendo estos temas'», explicaba.
Roberto Jiménez, Responsable de la Oficina del Jugador de LaLiga. Europa Press
El segundo nivel consiste en un «módulo avanzado que profundiza considerablemente en esas cuatro áreas», y el tercero, «un nivel especializado o más profesional».
En este último encajaría el perfil de quien descubre una vocación durante la formación: «Imagínate que empiezo el curso, me apasiona el módulo de crecimiento personal, completo básico y avanzado, y me doy cuenta que tengo aptitudes para la comunicación o el coaching. Entonces, quiero montar un negocio propio de coaching dirigido a deportistas».
Para estos casos, anunciaba, contemplan acompañamiento real y salidas profesionales. «Existe un módulo especializado, profesional y mentorizado por expertos del sector, con acceso a bolsa de trabajo para quienes completen la formación», avanzaba.
El proyecto cuenta con un equipo docente «muy sólido y diverso, con profesionales de distintos sectores como economía, interpretación y redes sociales, que compartirán experiencias reales y proyectos propios».
«Una vez cerrado el claustro, dispondremos de suficiente capacidad e información para crear un dossier y presentarlo a potenciales estudiantes o interesados en el curso», añadió, ampliando la audiencia a futbolistas, cantantes y actores jóvenes.
Porque el programa no solo está pensado para deportistas que acaban su carrera, sino también para quienes empiezan a manejar grandes sumas de dinero en edades tempranas. «Se entiende que los artistas enfrentan situaciones similares a las de los deportistas en ciertos aspectos», defendía.
Un cantante o actor joven, insistía, «acumula un patrimonio importante desde edades tempranas, con poca formación, escasos conocimientos sobre gestión, fiscalidad y marca personal, y con un éxito público emergente».
Esta combinación, para Roberto, hace que su formación «sea igualmente válida para ellos», llegando a anticipar que el alumnado se dividirá en un «cincuenta y cincuenta» entre deportistas y artistas.
Detrás de todo está su propia vivencia con inversiones fallidas y el fenómeno del «socio capitalista» en los vestuarios. «El socio capitalista en un vestuario es algo habitual», admitía. Incluso se ponía como ejemplo: «Jugador que dice: ‘Voy a abrir un restaurante’. Yo fui uno de ellos. ‘Voy a poner dinero para que Pepito abra su restaurante, que sí, que el restaurante es suyo, pero tu dinero no’. Este patrón, advertía, se repite en muchísimos casos».
«Los jugadores temen mucho delegar la gestión de su dinero en otros, pero no les asusta aportar capital para proyectos, porque les hace sentir partícipes de algo que es suyo».
Con Miguel Torres, la premisa fue evitar ese modelo. «Cuando comenzamos a pensar qué crear para que fuera un negocio rentable para nosotros y que al mismo tiempo ayudara de verdad…», rememoraba.
Y ahí trazaba una línea clara: «No ofrecemos esto solo porque sea beneficioso para nosotros económicamente. Queremos cambiar la realidad que enfrentan los jugadores al retirarse, porque es fundamental».
Para ello, insistía, la estructura del proyecto debía ser «no invasiva», alejada del discurso típico de captadores de capital: «Queríamos crear algo sin presionar a los jugadores: ‘Dame tu dinero para que yo gane más’. Por supuesto, buscamos un retorno económico, pero lo esencial es que se les brinde ayuda efectiva».

