La Comisión Europea ha convocado una reunión extraordinaria del Grupo de Coordinación del Petróleo tras la suspensión de suministros de diésel a Ucrania por parte de Hungría y Eslovaquia, agravando el conflicto en torno al oleoducto ruso Druzhba.
La Comisión Europea ha convocado una sesión extraordinaria de su Grupo de Coordinación del Petróleo para abordar la escalada del conflicto entre Hungría, Eslovaquia y Ucrania por el oleoducto Druzhba.
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El miércoles, Hungría y Eslovaquia suspendieron el suministro de diésel a Ucrania tras un ataque ruso que dejó fuera de servicio el oleoducto en territorio ucraniano. Ambas capitales, Budapest y Bratislava, que dependen en gran medida del crudo ruso transportado por el canal, acusaron a Kiev de demorar deliberadamente las reparaciones por motivos políticos.
La Comisión anunció el jueves que la reunión especial se celebraría el siguiente miércoles con la participación de Hungría, Eslovaquia y Croacia.
«Hemos convocado una reunión extraordinaria del Grupo de Coordinación del Petróleo para analizar las consecuencias de la interrupción y explorar alternativas en el suministro de combustibles», explicó la portavoz de la Comisión, Anna-Kaisa Itkonen.
Hungría solicitó que la Comisión facilite el tránsito de petróleo ruso por vía marítima a través del oleoducto adriático en Croacia como ruta alternativa. Croacia ya ha rechazado esta propuesta.
Comisión: ‘no hay presión sobre Ucrania’
La Comisión se esforzó por desvincularse de informaciones que indicaban que estaba presionando a Kiev para acelerar las reparaciones del oleoducto.
«Estamos en contacto con las autoridades ucranianas para conocer el calendario de reparación del oleoducto. Es fundamental que esto no se interprete como una forma de presión hacia Ucrania», afirmó Itkonen.
La Comisión indicó que tanto Hungría como Eslovaquia disponen de reservas suficientes de petróleo y que su seguridad de suministro no está en riesgo inmediato. No obstante, manifestó preocupación por la situación energética general de Ucrania.
«Nos preocupa la seguridad del suministro en Ucrania, que se encuentra en una situación extremadamente complicada en medio de un invierno riguroso», declaró la portavoz principal de la Comisión, Paula Pinho.
Hungría y Eslovaquia han advertido que podrían extender sus medidas a los suministros de electricidad y gas si el oleoducto no se repara.
Ucrania sufre ya apagones severos y fallos en calefacción como consecuencia de ataques continuos rusos contra su infraestructura energética.
Kiev ha hecho repetidas llamadas a ambos países para abandonar los combustibles rusos, pero Budapest y Bratislava se han resistido, alegando el elevado coste de cambiar a rutas de suministro alternativas.
El miércoles, el portavoz del ministerio de exteriores ucraniano acusó a ambos gobiernos de prolongar su dependencia de la energía rusa.
«Vemos que intentan mantenerse en esta adicción el mayor tiempo posible. Es como una drogadicción», declaró el portavoz Heorhii Tykhyi.
En enero de 2026, la Unión Europea aprobó una normativa que obliga a todos los estados miembros a eliminar los combustibles fósiles rusos para 2027. Hungría y Eslovaquia han presentado recursos legales contra esta ley.

