Santiago Abascal sostiene que la dirección de Vox adoptará medidas firmes y se mostrará inflexible ante cualquier disidencia interna.
La suspensión provisional de Javier Ortega Smith como portavoz en Madrid se debe al incumplimiento de una instrucción del Comité Ejecutivo Nacional.
Carla Toscano y otro concejal podrían enfrentar expulsiones si no aceptan a la nueva portavoz, Arantxa Cabello, designada por la dirección.
La cúpula de Vox pretende que los ediles acaten el cambio para prevenir más sanciones y conflictos internos en el Ayuntamiento de Madrid.
«Es la dirección la que decide y la que tiene la autoridad, y eso continuará siendo así». Con esta afirmación, expresada por Santiago Abascal el jueves, se definió la postura de Vox tras la suspensión temporal de Javier Ortega Smith.
El líder del partido hizo esta declaración ante la prensa en Peñafiel (Valladolid), en medio de la precampaña en Castilla y León y en el contexto de la disputa interna sobre el cambio en la portavocía de Vox en el consistorio madrileño.
«No habrá ninguna indecisión a la hora de tomar decisiones internas», aseguró en respuesta a las preguntas de los periodistas luego de la expulsión de Ortega Smith.
Las declaraciones de Abascal siguieron a la resolución del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que apartó a Ortega Smith de la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid y designó a Arantxa Cabello como su reemplazo, decisión adoptada por unanimidad el 12 de febrero.
El cambio fue comunicado a los cinco concejales de Vox mediante un correo del secretario general, Ignacio Garriga, enviado el 16 de febrero, instándoles a efectuar la sustitución «lo antes posible».
Garriga solicitó que el cambio se notificara oficialmente a la Secretaría General del Pleno del Ayuntamiento, trámite indispensable para que el consistorio reconozca formalmente a la nueva portavoz.
Sin embargo, Ortega Smith no cumplió la orden. Continuó actuando como portavoz y envió un documento a los concejales manteniendo su firma y competencias, según fuentes internas del partido. La dirección interpretó este acto como un «desacato explícito» al CEN.
Ante esta actitud, Vox decidió la expulsión cautelar de Ortega Smith de la militancia y activó el proceso disciplinario contemplado en los estatutos, al considerar que se trataba de una «ruptura grave de la disciplina interna» del grupo municipal.
Toscano, en situación delicada
En este escenario, la dirección nacional ya ha advertido que aplicará el mismo criterio a quienes no acaten sus resoluciones, según informan fuentes de Vox a este medio.
Esto implica que Carla Toscano, actual concejal, podría ser suspendida si no reconoce a la nueva portavoz designada por Abascal.
Toscano es, «por ahora», mencionan fuentes de Vox, portavoz adjunta en el Ayuntamiento.
Al igual que ella, otro edil, Ignacio Ansaldo, se encuentra en una posición similar, es decir, sigue apoyando a Ortega Smith por el momento.
Toscano ingresó a Vox en 2019 y fue elegida diputada en el Congreso. Se ha destacado como una de las voces más críticas del partido hacia el feminismo y la llamada «ideología de género».
Ha protagonizado varios enfrentamientos con la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero, a quien llegó a atribuir como único mérito político «haber estudiado detalladamente a Pablo Iglesias».
Además de por sus intervenciones en el Parlamento, se distingue por el uso de camisetas con mensajes controvertidos, como I love patriarchy, Stop feminazis o Not Me Too.
Dentro del grupo municipal, los concejales afines a la dirección nacional son Fernando Martínez Vidal y Arantxa Cabello. El sector vinculado a Bambú es minoritario en el Ayuntamiento, a la espera de que Toscano decida si cambia su postura y desbloquea la situación.
En cualquier caso, Vox espera que los concejales oficialicen el cambio para evitar una escalada en las expulsiones cautelares que intensifique el conflicto ya existente en el Ayuntamiento.

