El futbolista argentino del Benfica fue supuesto responsable de un insulto racista dirigido a la estrella del Real Madrid durante un encuentro de la Champions League.
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Gianluca Prestianni se posicionó rápidamente como uno de los nombres más comentados en el fútbol europeo después del presunto episodio de insulto racial hacia Vinicius que paralizó el partido Benfica – Real Madrid en Da Luz.
Prestianni demoró varias horas antes de emitir una respuesta pública al brote del ‘caso Vinicius’, y finalmente lo hizo mediante un corto comunicado en sus redes sociales. En dicho mensaje, negó enfáticamente haber proferido insultos racistas hacia el brasileño, señalando que todo ocurrió debido, según su versión, a un malentendido.
«Deseo aclarar que en ningún momento dirigí comentarios racistas contra el jugador Vinicius Junior, quien desafortunadamente interpretó mal lo que creyó haber escuchado. Nunca fui racista con nadie», afirmó el delantero del Benfica en Instagram.
El futbolista argentino empleó también el comunicado para denunciar que, tras lo ocurrido, se convirtió en blanco de los jugadores del Real Madrid. «Lamento las amenazas que recibí de jugadores del Real Madrid», agregó, dejando entrever que la tensión no quedó solamente en el terreno de juego de Da Luz.
Con este comunicado, Prestianni intentó proteger su reputación en medio de una fuerte controversia mediática, justo cuando Mbappé solicitaba a la UEFA que no permitiera su participación en la Champions y Vinicius difundía una declaración propia calificando de «cobardes» a los racistas y criticando un protocolo mal aplicado.
Prestianni y Vinicius, durante el partido entre el Benfica y el Real Madrid de Champions League EFE
No obstante, detrás del joven extremo argentino existe una trayectoria más compleja que combina la etiqueta de ‘promesa’ temprana, vivencias de violencia que sufrió y una mentalidad competitiva que vuelve a estar bajo análisis.
Nacido en 2006 en Ciudadela, en el Gran Buenos Aires, se desarrolló en un ambiente apasionado por el fútbol y comenzó a jugar al baby fútbol con apenas tres años, guiado por su padre, quien también cumplía funciones de entrenador.
Vélez Sarsfield lo incorporó siendo niño y lo mantuvo en su sistema formativo durante años, donde cosechó temporadas con múltiples títulos y registros de goles elevados.
Zurdo, de estatura baja y regate corto, pronto recibió el apodo de ‘La Pulga’ y comenzó a ser vigilado por grandes clubes europeos, incluido el Real Madrid, lo que elevó su valor de mercado siendo aún menor de edad.
Su debut en Primera División se produjo a los 16 años, con una participación en la Copa Libertadores y un protagonismo creciente en la Liga argentina. Paralelamente, fue convocado regularmente para las selecciones juveniles y finalmente alcanzó la absoluta, confirmando su condición de proyecto destacable.
Sin embargo, mientras su nombre se vincula a comparaciones tempranas con otros grandes talentos surgidos en la cantera de Vélez, en el entorno personal comenzó a mostrarse una personalidad más diversa, oscilando entre la timidez propia de un adolescente en el colegio y la presión anticipada del profesionalismo.
Prestianni, durante su etapa en Vélez Sarsfield Vélez Sarsfield
El punto de inflexión llegó en 2023, cuando pasó de ser una promesa esperanzadora a un símbolo de crisis en Vélez. Tras una derrota ante Huracán, un grupo de barras bravas interceptó en vehículos a varios jugadores que salían de la Villa Olímpica, los rodeó y los atacó.
Prestianni, con 17 años, relató haber sido agredido, que lo sujetaron del cuello y que él y su familia quedaron «muy asustados», casi al punto de no querer volver a casa. Ese testimonio, poco común en alguien de su edad, reveló el ambiente de amenaza interna y lo colocó frente a los violentos del club.
Después de este incidente, el extremo solicitó dejar Vélez argumentando miedo y sensación de desprotección, una posición que algunos interpretaron como rebeldía en medio de la lucha por la permanencia.
Esa tensión, junto con su personalidad competitiva, alimentó la percepción de que no estaba exento de polémicas, aunque su historial carecía de sanciones graves o casos de racismo previos a su traslado a Europa.
Benfica acabó invirtiendo cerca de 9 millones de euros para su adquisición e introduciéndolo paulatinamente, con minutos en el equipo filial y apariciones esporádicas en el primer equipo.
El reciente ‘caso Vinicius’ también ha reactivado archivos y en Brasil ha empezado a difundirse un video de 2022 donde se muestra a un joven Prestianni agrediendo a un rival brasileño en un partido juvenil, gesto que ahora se revisa a la luz de la controversia actual.
Todo esto revela un lado menos conocido de un futbolista que pasó de ser víctima de violencia organizada a los 17 años a situarse en el centro de un escándalo mundial por un presunto insulto racista, con su carácter y madurez bajo escrutinio durante su proceso de crecimiento.

