El PSOE carece de estrategas clave tras la muerte de Barroso: «Desde que falleció Miguel, todo ha salido mal para Sánchez»

Al llegar a los dos años desde la muerte de Miguel Barroso, el presidente continúa sosteniéndose en el asombroso milagro electoral que su consejero cercano ideó para él en las elecciones de 2023, aunque carece de su sagaz ingenio decisivo.

El PSOE sigue huérfano de estrategas desde la muerte de Barroso: "Todo ha ido mal para Sánchez desde que murió Miguel"

En enero pasado se cumplieron dos años desde la pérdida de un hombre brillante y erudito, pensador, periodista, escritor, publicista, creativo, asesor, guionista de la política real y referente intelectual de un círculo influyente que, históricamente, ha dirigido y sigue dirigiendo el PSOE. Su labor discreta y eficiente en las sombras del poder es fundamental para comprender la historia reciente del PSOE y la izquierda española. Era una figura extraordinaria, que no buscaba la fama, ni la atención mediática, ni el reconocimiento público, y menos aún exhibir su gran influencia. Le bastaba con ejercerla.

Miguel Barroso representaba el núcleo que cohesionaba a un grupo integrado por un líder político, José Luis Rodríguez Zapatero; directivos de medios como José Manuel Contreras; altos ejecutivos empresariales, responsables culturales, intelectuales socialistas como José María Maravall, e incluso algunos dirigentes del PP. El poder de Barroso no requería visibilidad pública para influir en las máximas instancias de decisión del país. Su autoridad se basaba en la creatividad y en la capacidad de persuasión.

El 13 de enero de 2024, en el tanatorio donde muchos lamentaban devastados la inesperada muerte de una persona tan vital, uno de los cercanos amigos del círculo íntimo de Barroso comentó, con lágrimas en los ojos: «Esta pérdida es una tragedia enorme para sus amigos, pero también un daño irreparable para el proyecto del Gobierno progresista de este país».

La censura de González ha impactado negativamente en el Gobierno

Pedro Sánchez perdió ese día algo más que a una persona próxima; perdió al artífice del milagro electoral del 23-J de 2023. Y, por azares del destino, el karma o lo que sea, tras el funeral de Barroso, el presidente Sánchez empezó a acumular desdichas consecutivas. Un mes más tarde, arrestaron a Koldo García. Posteriormente, se acusó de corrupción a José Luis Ábalos. Más tarde detuvieron a Santos Cerdán. Sobrevivió a la crisis de cinco días en abril. Perdió los comicios en Galicia, Extremadura y Aragón. Perdió la mayoría en la investidura. El universo Barroso también sufrió: perdió el control del influyente Grupo Prisa y comenzaron los ataques contra la reputación moral del ex presidente Zapatero.

No existe ningún alto cargo socialista que no haya expresado con asombro en estos dos años cómo todo ha empeorado desde la muerte de Miguel Barroso. Según un allegado, todos los líderes políticos desearían contar con alguien que redacte discursos con su habilidad. Los consejos de Barroso creaban una dependencia en sus asesorados. Pese a ello, y algo poco común hoy, nunca aduló a los líderes del partido, era muy riguroso y, en ocasiones, implacable en sus críticas, siempre de frente. Muchos socialistas destacados pueden dar testimonio de ello.

Sánchez ignora las críticas y se aferra a la epopeya del 23-J

Barroso fue asesor de Felipe González, amigo de José Luis Rodríguez Zapatero; fracasó junto a Carme Chacón, entonces su esposa, en la aspiración al liderazgo del PSOE, y meses antes de ser víctima de un infarto, fue el creador de la sorprendente, inesperada y rocambolesca victoria-electoral que permitió al partido lograr una investidura complicada, que condujo a Sánchez a Moncloa, donde planea mantenerse hasta las elecciones del 27.

La noche del 28 de mayo de 2023, la debacle del PSOE en las elecciones autonómicas y municipales derrumbó por completo la moral de Sánchez. No sabía cómo actuar, qué decir ni qué rostro mostrar al día siguiente. Barroso era ya su principal asesor. Con él gestionó la crisis de Gobierno del verano de 2021, cuando el presidente destituyó a su jefe de Gabinete, Iván Redondo, y salió del círculo duro del partido Ábalos y Carmen Calvo. Barroso fue, tras consultarle, la primera persona en conocer la decisión presidencial de convocar elecciones generales al día siguiente de la derrota socialista en autonomías y ayuntamientos. Juntos redactaron el discurso para los comicios anticipados tras el veredicto desfavorable de las urnas contra el Gobierno.

La tensión interna en el PSOE crece mientras permanece en silencio

Asimismo, Barroso fue el principal artífice de la campaña electoral de Pedro Sánchez y, sin duda, del papel decisivo del ex presidente Zapatero, quien disfrutó en los mítines aún más que en sus propias campañas. Barroso conoció e intimó con Sánchez tiempo después de que este fuera elegido líder del PSOE. Sin embargo, puso a su disposición todos los recursos y personas influyentes que siempre le acompañaron, y que eran numerosos.

Desde su inesperado fallecimiento, ningún día ha pasado sin que sus amigos, ante las dificultades, se cuestionen: «¿Qué hubiese hecho Miguel?». De aquel milagro que fue el verano del 23 y la posterior investidura a finales de ese año, es de donde Pedro Sánchez se nutre cuando ve a su antiguo secretario de Organización Ábalos enfrentando un juicio, cuando observa a su otro secretario de Organización Cerdán acusado de graves delitos, cuando la mayoría del Parlamento le da la espalda, cuando el PSOE sufre la derrota de la candidata que él mismo designó para Aragón, cuando Felipe González lo critica, cuando elude la autocrítica tras las derrotas, cuando encara completar una legislatura sin un solo presupuesto, cuando la oposición lo insulta, cuando el PNV le sugiere que piense ya en las elecciones, cuando los jueces investigan a su esposa y a su hermano, y cuando parece que nada peor le puede acontecer.

Los actuales protagonistas mantienen un lazo invisible con el asesor fallecido

El año 2027 es la fecha clave. Hasta entonces, el mundo puede venirse abajo, pero él no adelantará las elecciones. Llegarán más derrotas autonómicas y Sánchez no se tomará la molestia de reaccionar, como ha hecho tras los revés en Extremadura y Aragón. Mantiene en mente los consejos del que fue el mejor asesor político de la izquierda española. Aquí solo existen dos opciones: progresismo o reacción, Desde Washington hasta Buenos Aires o Zaragoza. Precisamente, Miguel Barroso era de Zaragoza y la líder del PSOE aragonés, Pilar Alegría, una de sus apuestas políticas. Se puede uno preguntar qué pensaría Miguel después de presenciar el espectáculo ocurrido la semana posterior a las elecciones en Aragón.

Los protagonistas están unidos por un lazo invisible con el asesor fallecido. González contó con él en su última legislatura — el segundo debate con Aznar, que ganó, fue preparado por el ex presidente con Barroso y Contreras—, y el martes en los Desayunos del Ateneo se lanzó contra Sánchez. Nada novedoso, pero impactó profundamente en la debilidad electoral del PSOE. La reacción de los ministros de Sánchez, algunos de los cuales han indicado la salida a la figura emblemática del PSOE, evidencia que las críticas de González afectaron considerablemente. No queda claro que Miguel hubiera aconsejado a Óscar López, nombrado jefe de Gabinete tras Iván Redondo en aquella crisis de Gobierno, culpar a Javier Lambán, ya fallecido, por la derrota en Aragón.

La pérdida del talismán dejó un vacío irreparable

Todos estos sucesos, que reflejan una tensión interna creciente y silenciosa dentro del PSOE, son archivados por el presidente del Gobierno como simples inventarios. Su argumento para convocar elecciones generales tras las municipales y autonómicas del 27 se basa en recordar el 23-J, cuando nadie —ni siquiera él— esperaba que siguiera en el cargo. El PSOE perdió en las autonomías, pero subió en las generales hasta lograr formar Gobierno.

Sánchez se ha quedado viviendo en la epopeya de julio del 2023. Si bien la muerte de su protector ha dejado un espacio que nadie puede llenar.

Miguel Barroso, en una imagen de 2004.

Miguel Barroso falleció el 13 de enero de 2024 a los 70 años. Periodista, publicista, ejecutivo, escritor y asesor político, licenciado en Historia y Derecho. Fue ‘dircom’ de Educación durante los gobiernos de Felipe González, secretario de Estado de Comunicación con Zapatero y consejero de Sánchez. Impulsó, sin éxito, a su esposa, Carme Chacón, al liderazgo del PSOE.

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