El equipo principal de Sánchez muestra fracturas tras la derrota electoral: Bolaños se distancia de Óscar López mientras Saiz apoya a Alegría

Cinco ministros se enredan en disputas internas al criticar a Felipe González

Félix Bolaños y Pedro Sánchez, el miércoles, al inicio del pleno en el Congreso de los Diputados.

El PSOE ha mostrado recientemente grietas visibles. El mal desempeño —según los socialistas— en las elecciones de Aragón, que profundiza la debacle electoral experimentada en Extremadura, ha avivado la corriente crítica, con voces menos afines a Ferraz que se han alzado contra la dirección del partido. La tensión no se limitó a eso: varios ministros han respondido a esas críticas en las últimas horas, entrando en un conflicto interno que sacude al partido. Con diferentes tonos, ocho figuras destacadas del ala socialista de La Moncloa expresaron ayer su postura sobre alguna o ambas de las dos cuestiones que mantienen al PSOE en el centro de la controversia: la crítica del expresidente Felipe González a su formación y la dirigida por Óscar López a la facción impulsada por Javier Lambán. Si bien en lo relativo a la primera cuestión la uniformidad fue clara entre los ministros, esta se diluyó al consultarles por el segundo tema.

«Con la llegada de Pilar Alegría, el partido en Aragón, dirigido por Lambán […], en mi opinión, en lugar de hacer oposición a [Jorge] Azcón se centró en otra cosa», declaró el jueves el ministro de Transformación Digital, López, en una entrevista en RNE. Sin embargo, en lugar de recibir respaldo público dentro de las filas socialistas, López se topó con la censura de Pilar Alegría: «Culpar a unos u otros por los resultados no solo es un error, sino que no nos conduce por el camino correcto», publicó en sus redes sociales la actual líder del PSOE en Aragón, quien hasta hace dos meses compartía gobierno con López en La Moncloa.

A pesar de este desacuerdo, el ministro mantuvo sus declaraciones y enmarcó sus críticas hacia la corriente que encabezaba Lambán en la «discrepancia política», siempre desde «el máximo respeto personal». No obstante, ninguna de las figuras más relevantes de La Moncloa respaldó públicamente su posición. «Me remito a la valoración de la propia secretaria general, Pilar Alegría», señaló la ministra Elma Saiz, portavoz actual del Gobierno que sucedió en el cargo a la actual líder de los socialistas aragoneses. Por su parte, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, afirmó que «todos en el PSOE» reconocen «la figura y legado de Javier Lambán al frente del Gobierno de Aragón». «Este reconocimiento es unánime dentro del PSOE; ha sido un referente», subrayó Bolaños, sin apoyar públicamente el planteamiento de López. Así, marcó cierta distancia respecto a su compañero en el Consejo de Ministros y también miembro del núcleo duro del presidente del Gobierno.

«Un referente», califica Bolaños a Lambán, mientras López mantiene su posición

Bolaños evitó reprochar directamente a López, a diferencia de Alegría, pero tampoco respaldó sus palabras, un gesto que sí tuvieron otras ministras en La Moncloa. «Es un análisis político realizado con respeto», defendió la ministra de Ciencia, Diana Morant, quien avaló que «también» los más altos cargos pueden «hacer análisis políticos» para justificar las declaraciones de López. La ministra de Educación, Milagros Tolón, intentó desviar la polémica señalando que se trata de un debate «que alimentan el PP y la ultraderecha». «A nosotros no nos van a dar lecciones de sensibilidad», concluyó. Mientras tanto, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, calificó las palabras de López como una «opinión personal» y prefirió elogiar la figura de Lambán: «Está fuera de toda duda que es un referente del socialismo a nivel nacional».

Después de una jornada marcada por la sucesión de posicionamientos públicos de los socialistas, el Gobierno cerró filas alrededor de López. El ministro expresó un sentir que lleva años presente en La Moncloa: que ciertos barones socialistas han dedicado más esfuerzos a hacer oposición a Sánchez que al PP. En esa lista, Emiliano García-Page y Lambán, entre otros, aunque evitan mencionar nombres concretos. Desde La Moncloa consideran que el ministro y candidato en Madrid realizó una «opinión política legítima» desde el «respeto», afirmando los consultados en el Ejecutivo que esta postura no es inédita. «Libertad de expresión», insisten.

«Se pueden realizar análisis de cualquier estrategia manteniendo el respeto», comentan fuentes gubernamentales, negando que las palabras de López tuvieran intención de ataque personal hacia Lambán, con quien, aseguran, desde hace años sostienen diferencias de criterio. «En ningún momento faltó al respeto a la trayectoria de Lambán». De hecho, entienden que la posición de López refleja una opinión mayoritaria dentro del partido: cuando se está en la oposición, hay que hacer oposición al PP. «Es lo que nuestra base demanda y espera».

Redondo considera a González «un jarrón que ya no encaja»; Torres le desafía a salir del partido

En el análisis interno del Gobierno se considera que se trata de una «controversia artificial fomentada por el PP», que ve en López un potencial rival para Ayuso, según fuentes consultadas. Las declaraciones de López, sin embargo, generaron la censura de Pilar Alegría y otros líderes de la comunidad y del partido, incluyendo a Page, el barón menos afín a Sánchez, quien ayer instó al ministro a pedir disculpas.

A las tensiones internas ocasionadas por las palabras de López se suma la polémica desatada por el expresidente Felipe González, quien ayer cosechó una respuesta conjunta por parte de los ministros. Diversas voces en La Moncloa criticaron al histórico socialista por su anuncio de votar en blanco en las próximas elecciones si Sánchez repite como candidato, situándose así en el centro del enfrentamiento interno que dominó la agenda política, opacando otros temas y relegando la derrota electoral a un segundo plano. Dos ministros incluso le lanzaron un reto para que abandonara el PSOE. «Me viene a la mente una frase de [Alfredo Pérez] Rubalcaba, quien dijo que […] cuando ves a tu líder enfrentándose a un rival y deseas que pierda, deberías preguntarte qué haces tú en ese partido», reflexionó el ministro Ángel Víctor Torres en una entrevista en Canarias Radio. Horas después, Redondo recurrió a la metáfora: «Hay jarrones chinos que lamentablemente ya no encajan en las estanterías».

Aunque con menor contundencia, otros ministros también reprobaban a González, alineándose en esta cuestión. Tolón, desde el «respeto», manifestó no compartir su crítica hacia Sánchez, y la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, invitó al expresidente a la «reflexión»: «No puedo entender que no esté al lado de su partido y del presidente del Gobierno». «Indiscutiblemente, todo el PSOE reconoce que Felipe González fue un gran presidente del Gobierno entre 1982 y 1996», concluyó Bolaños.

Scroll al inicio