El portero culé evitó una derrota mayor en Montilivi, pero el equipo dirigido por Hansi Flick encadenó su segundo encuentro consecutivo sin ganar luego de la caída en la Copa del Rey.
Hasta el momento, la propuesta de Hansi Flick en el Barça prácticamente no había generado controversia. Una estrategia atractiva aunque arriesgada que casi siempre daba resultados y lograba convencer, pero la actuación y el marcador en Montilivi empiezan a abrir un debate. [Así vivimos la derrota del Barcelona ante el Girona]
Los culés volvieron a jugar a la ruleta rusa en Girona y pagaron un precio muy alto. El desenlace fue una segunda derrota consecutiva tras la debacle en el Metropolitano que deja al Real Madrid como líder único en La Liga.
El Barça falló un penalti ejecutado por Lamine y logró ponerse en ventaja con el gol de Cubarsí. Tenían todas las opciones para quedarse con los tres puntos y calmar la tormenta, pero la fragilidad defensiva facilitó la remontada del Girona y ahora en el Camp Nou enfrentan un panorama complicado.
El Girona celebra uno de los goles ante el Barça. EFE
El Girona responde con firmeza
Hansi Flick no reservó nada en este inesperado partido del lunes por la noche. No es común que el Barça o el Real Madrid jueguen fuera del fin de semana, pero en esta ocasión a los culés les tocó adaptarse y visitar Montilivi en horario poco habitual.
Con las secuelas aún frescas tras la dura derrota en el Metropolitano, el Barça buscaba reafirmar que su estrategia era la correcta. Sin embargo, el encuentro pronto volvió a convertirse en una ruleta rusa que sólo se salvó gracias a la falta de eficacia del Girona.
En sólo cinco minutos, el Barça mostró sus intenciones. En el regreso de Raphinha al once inicial, la sintonía entre el brasileño y Lamine Yamal casi se tradujo en gol. Aun así, el disparo del canterano con la pierna izquierda se fue apenas desviado.
El conjunto de Flick tomó la iniciativa. Intentaban generar peligro mediante el control del balón, pero esa táctica permitió al Girona mantenerse fiel a su plan: ser compacto, presionar y lanzar ataques rápidos y verticales hacia la portería de Joan García.
Alrededor del minuto 15, Raphinha estuvo cerca de celebrar su vuelta con un gol. Recibió un pase de Fermín, se internó en el área, hizo un amague y su disparo con la derecha se fue demasiado cruzado. Una oportunidad clara para abrir el marcador.
La ocasión más clara llegó un minuto después. Lamine Yamal superó la defensa del Girona y arrancó con el balón desde casi medio campo. Con tiempo suficiente para decidir, enfrentó a Gazzaniga, levantó la cabeza y trató de picar el balón por encima del portero.
No obstante, el guardameta del Girona mantuvo la calma, permaneció firme y atrapó el balón con facilidad ante la mala definición del delantero.
El Girona percibió que aún quedaba oportunidad. Siguiendo la estrategia que tanto daño le ha causado al Barça, empezaron a explotar la línea defensiva alta y los espacios detrás de ella. Varat lanzó el primer aviso serio, pero fue solo el inicio.
Flick tiene una propuesta clara que le ha dado frutos notables hasta ahora, aunque eso no significa que su sistema carezca de riesgos importantes y que en ocasiones la suerte pueda no estar de su lado.
Alrededor del minuto 30, Varat encaró mano a mano a Joan García, quien comenzó ahí su exhibición para salvar a su equipo. Sin duda, fue el mejor jugador del Barça en Montilivi, algo que él también necesitaba tras el error en el Metropolitano.
Bryan Gil facilitó medio gol a Varat en una jugada interrumpida, y cuando el Girona empezó a confiar en la posibilidad del milagro, Raphinha dejó claro que el Barça seguía presente con un disparo que se estrelló en el poste.
Se acercaba el descanso, pero en la última acción de la primera mitad Blind cometió un error grave dentro del área local. Pisó claramente a Olmo y todo acabó en penalti. Lamine pidió la pelota, Raphinha dejó que él tirara, pero Yamal falló enviando el balón al palo. Flick mostraba su frustración.
Los goles llegan
El fútbol le concedió otra oportunidad al Girona para la segunda mitad. Por un lado, el equipo de Míchel había perdonado lo imperdonable, especialmente frente a un Barça de calidad. Por otro, podían sentirse aliviados tras escaparse de un penalti.
Tras el descanso, el partido siguió con la misma dinámica. El Barça intentaba imponer su juego mientras el Girona generaba grandes ocasiones ante una defensa azulgrana perforada.
En ese intercambio de ataques, el primero en golpear fue el equipo visitante. Cubarsí subió para rematar un córner, permaneció atento a la segunda jugada en el área rival y terminó siendo recompensado.
Koundé envió un excelente centro desde la derecha, y Cubarsí conectó un cabezazo tan estético como certero que venció a Gazzaniga. La pelota entró por la escuadra, dejando inútil cualquier estirada del portero.
Ese gol supuso un respiro para un Barça que posiblemente atravesaba su peor momento del partido. La falta de efectividad del Girona evitaba una nueva derrota, pero los locales ajustaron su puntería.
En apenas dos minutos, el Girona igualó el marcador, demostrando gran capacidad de reacción.
La defensa culé volvió a desajustarse, Varat ingresó por el costado izquierdo para enviar un centro venenoso que, tras un segundo intento, encontró a Lemar absolutamente libre dentro del área pequeña. Simplemente tuvo que empujar el balón, desatando recuerdos de su etapa en el Atlético.
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