Cocinar con carbón y leña para tres familias en el barrio: la experiencia cubana frente al racionamiento de combustible más severo en décadas y sus paralelismos con el Periodo Especial

Cubanos se ayudan a cocinar con ollas sobre carbón y leña.

Fuente de la imagen, Getty Images

    • Autor, José Carlos Cueto
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 10 febrero 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

Elizabeth Contreras* remueve el carbón en la cocina improvisada sobre bloques de cemento en el patio de su casa.

Encima de la parrilla se encuentran piezas de pollo que abastecerán a tres hogares en un barrio periférico del suroeste de La Habana.

«Muchos llevan días preparando la comida de esta manera, pues la olla eléctrica casi no funciona sin electricidad y el gas disponible es escaso», comenta a BBC Mundo.

«En medio de esta incertidumbre, nos apoyamos entre vecinos», añade esta pensionada de 68 años.

Cuba atraviesa una crisis energética y un déficit de combustible que se ha intensificado desde mediados de 2024 y que en 2026 apunta a un colapso difícil de prever.

«Nos enfrentamos a momentos complicados», afirmó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en un discurso el 5 de febrero, previo al anuncio de un plan de ahorro energético excepcional.

Luego de la captura de Nicolás Maduro en Caracas, el 3 de enero, la administración de Donald Trump en EE.UU. implementó varias medidas que limitan el acceso a combustible en la isla, entre ellas la amenaza de imponer sanciones a países que envíen petróleo.

Washington ha asegurado que Cuba no reciba crudo proveniente de Venezuela, principal aliado político y comercial durante veinte años, y ha aumentado la presión para disminuir el petróleo que llega desde México.

Estas restricciones se suman a problemas estructurales en la generación eléctrica: plantas termoeléctricas anticuadas, deficiencias productivas y falta de divisas para comprar combustibles en el mercado global.

El gobierno cubano responsabiliza de esta situación al embargo económico estadounidense impuesto desde los años 60, cuando triunfó la revolución socialista de Fidel Castro y se nacionalizaron industrias y negocios estadounidenses.

¿Peor que en el Periodo Especial?

Lo que hoy enfrenta Cuba remite a recuerdos del pasado para muchos habitantes de la isla.

En los años 90, Cuba dependía en gran medida de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), su mayor aliado político y comercial.

Cuando la URSS colapsó, la población cubana padeció una severa crisis conocida como el Periodo Especial, la cual, según Contreras y otros, nunca se superó del todo, sino que se transitó por momentos mejores y peores.

«Sin embargo, lo que sucede ahora me parece más serio», opina.

Cocina improvisada de Elizabeth Contreras.

Fuente de la imagen, Cortesía

Con la caída del comercio entre Moscú y La Habana a principios de los 90, los cubanos debieron afrontar un racionamiento severo de alimentos y recursos.

Al igual que ahora, cocinaban con carbón, afrontaban dificultades en el transporte y soportaban prolongados cortes de electricidad.

Contreras recuerda que, «similares a hace 30 años, hemos enfrentado apagones de hasta 18 horas en varias ocasiones durante las últimas semanas».

El plan anunciado por la administración cubana para el ahorro contempla limitar la venta de combustible, destinándolo a actividades económicas esenciales y servicios prioritarios, además de fomentar el teletrabajo e implementar clases semipresenciales en las universidades.

Embarcación con migrantes cubanos en una fotografía tomada en 1991.

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En su intervención, Díaz-Canel recordó la «opción cero», un programa de supervivencia planteado en los 90 frente a un escenario de «cero petróleo».

Michael Bustamante, profesor asociado en estudios cubano-estadounidenses de la Universidad de Miami, señala que, en términos comparativos, el PIB cubano actual es más fuerte que el registrado durante los años 90.

«Entre 1991 y 1994, el PIB cayó más de un tercio. Desde la pandemia hasta hoy, la caída se estima en 11%. No tiene la misma magnitud», explica el académico.

No obstante, Bustamante entiende que para muchos la crisis actual parece más aguda.

«La economía cubana no se recuperó completamente tras el Periodo Especial y, aunque el desplome actual es menor proporcionalmente, se percibe peor para muchos, dado que partían de una situación ya frágil», añade el experto.

En su más reciente visita a Cuba en 2023, Bustamante observó que la población siente que en la crisis de los 90 se afectó por igual a todos, pero hoy existen diferencias notorias.

«Con la aparición de tiendas privadas bien abastecidas, quienes tienen recursos pueden acceder a productos. Uno supondría que eso aliviaría la crisis para algunos, pero parece que la desigualdad creciente difiere mucho de lo vivido en los 90», sostiene.

Creatividad y costumbre

Un testimonio recogido por BBC Mundo señala que, a pesar de la crisis, se percibe cierta normalidad en las calles.

«Veo Cuba igual que hace unas semanas. No hay fogatas en cada esquina y se ve mucha gente afuera, haciendo fila en cajeros y tráfico intenso. Aún no he visto ‘la época de las cavernas’ que mencionan algunos», relata una residente habanera en un mensaje de voz.

Lo cierto es que, gracias a la costumbre o creatividad, muchos afrontan esta situación con cierta preparación.

Una usuaria cubana en TikTok, @darlinmedina93, ha compartido en su perfil cómo cocinar con leña o lavar ropa en ríos.

«Sé que dirás que cocinar con leña es delicioso (…) pero no es sencillo, porque debes luchar todos los días contra el carbón, la leña, la suciedad y el humo que llena la casa y ahoga», relata la usuaria en uno de sus videos.

Jennifer Pedraza*, trabajadora y estudiante de 34 años, menciona que reúne «bombillos, ventiladores y lámparas recargables, además de cargadores portátiles».

«También hago acopio de agua, que está condicionada», comenta a BBC Mundo.

Tanto Pedraza como Contreras han notado una reducción en el tráfico en los últimos días.

Avenida del Malecón de La Habana este domingo 8 de febrero.

Fuente de la imagen, Adalberto Roque / AFP via Getty Images

Imágenes de agencias de noticias mostraron avenidas importantes vacías este domingo, como el Malecón habanero, que habitualmente es de los sitios más concurridos en la capital.

«Solo rezo para no enfermar, porque me asusta pensar en cómo podría desplazarme», comenta Contreras.

Esta preocupación no es tan aguda para Pedraza, quien vive cerca de su lugar de trabajo, aunque recientemente «tuvo que abandonar un examen universitario» porque estudia lejos y «no había forma de llegar».

Su mayor inquietud es su hijo de 9 años: «En la escuela casi nunca hay electricidad y, cuando termina, debe hacer repasos y tareas en penumbra porque en casa tampoco hay luz».

«Tampoco puede ver dibujos animados, películas o usar mucho el teléfono cuando no hay luz o internet. Es difícil para un niño estar siempre a oscuras», relata.

Aunque la situación es grave, no todos los cubanos contactados por BBC Mundo la describen como crítica. Algunos cuentan con familiares en el extranjero que envían remesas, alimentos y otros recursos, o tienen trabajos autónomos.

Sin embargo, quienes carecen de esos apoyos sobreviven con un salario promedio de 6,830 pesos cubanos mensuales (equivalentes a US$14 en el mercado negro), según datos de noviembre de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba.

Una botella de aceite cuesta cerca de US$2,5 y una caja con 30 huevos casi US$6, según Pedraza, lo que consume más de la mitad del ingreso oficial.

Impacto incierto

Después de la captura de Maduro, Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubano, comenzaron a presionar al gobierno isleño.

No está claro si el objetivo, al igual que en Venezuela, es provocar un cambio de liderazgo tras más de seis décadas del sistema sociocomunista de partido único.

Previo a estas presiones petroleras, Trump había reincorporado a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo y revertido muchas medidas de apertura implementadas por Washington en 2015, al final del segundo mandato de Barack Obama.

Díaz-Canel afirmó en su discurso del 5 de febrero que «Cuba está abierta al diálogo con EE.UU. sobre cualquier tema», pero «sin presiones».

La historia muestra que las restricciones estadounidenses contra la isla han tenido poco efecto para acercar posturas.

Una pantalla de televisión en Cuba mostrando el discurso de Díaz-Canel el pasado jueves 5 de febrero.

Fuente de la imagen, YAMIL LAGE / AFP via Getty Images

«La presión económica estadounidense sobre Cuba nunca ha logrado su objetivo. Empobrece a la población y la afecta mucho más que al gobierno. No ha servido para negociar la gestión económica y política de la sociedad cubana», recuerda Bustamante.

El profesor considera plausible que se repita esta historia de presión infructuosa, aunque estima que EE.UU. cuenta hoy con más recursos estratégicos.

«La cuestión es si Washington impulsará una crisis humanitaria que provoque un estallido social y justifique una intervención militar, o si el gobierno cubano resistirá hasta las elecciones intermedias y que Trump pierda apoyo político», reflexiona Bustamante.

Estas teorías son tema de debate entre la población cubana.

«Hay quienes comentan sobre la posibilidad de que aquí ocurra algo similar a Venezuela, aunque a nadie le agrada oír hablar de balas y bombas», señala Contreras.

La percepción de que «algo va a suceder» es compartida tanto por cubanos dentro como fuera de la isla, aunque es difícil prever qué será exactamente ese «algo» tras décadas de estancamiento político entre Washington y La Habana.

*Los nombres han sido modificados para proteger las fuentes.

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