
España se posicionó como el segundo país más afectado por ‘ransomware’ en 2025, solo por detrás de Estados Unidos, según el último informe de la empresa de ciberseguridad ESET.
El ransomware es un tipo de malware que cifra o bloquea archivos y sistemas informáticos, solicitando un pago (rescate) para restaurar el acceso. Aunque las multinacionales pueden afrontar estos rescates, considerando que el 99% del tejido empresarial español está formado por pequeñas y medianas empresas (PYMES), esta amenaza representa un problema grave.
Martín Brea, especialista en ciberseguridad y cofundador de la startup española DarkData, líder europea en ciberinteligencia para la resolución de ataques de ransomware, subraya la relevancia de la prevención. «Para una PYME, la diferencia entre estar preparada o no frente a estas amenazas implica la suspensión de actividades, un ERE y un riesgo real de quiebra empresarial«, destaca.
«Una pyme debería abordar la ciberseguridad como un riesgo empresarial cuantificable»
«La ciberseguridad no es un coste tecnológico, sino una inversión estratégica en confianza y continuidad del negocio. La preparación transforma incidentes inevitables en eventos gestionables, mitigando el impacto operativo, financiero y reputacional», explica Brea a elEconomista.es, «en definitiva, la confianza del cliente se gana con una resiliencia comprobable, no con meras promesas».
DarkData ha resuelto más de 290 ataques en 2024 y protege actualmente a más de 500 organizaciones. Su enfoque se basa en un modelo exclusivo en Europa que une tecnología de detección y respuesta en tiempo real, monitorización proactiva (threat hunting) y, sobre todo, capacidad de intervención directa: establecen contacto con ciberdelincuentes para recuperar datos y minimizar las consecuencias económicas y de reputación.
Gracias a esta especialización, DarkData asegura que consiguen reducir hasta en un 80% las pérdidas económicas derivadas de los ciberataques. «En muchas organizaciones sin protección proactiva, la capa que más falla no es la tecnología en sí misma, sino la gobernanza operativa que la hace efectiva: configuración, supervisión y respuesta», concluye Brea.

